Damián Ayude dejó de ser el director técnico de San Lorenzo tras una reunión mantenida con el presidente Sergio Constantino en la previa del entrenamiento de este martes. La decisión fue tomada por la dirigencia interina, que resolvió dar por terminado el ciclo pese a que el entrenador había renovado recientemente su contrato.
El final se precipitó luego de la contundente derrota como local por 5-2 ante Defensa y Justicia, un resultado que profundizó la crisis deportiva y dejó al equipo fuera de la zona de clasificación.

Resultados irregulares y falta de respuestas
A lo largo de su ciclo, Ayude no logró consolidar una idea clara de juego. A pesar de alternar esquemas y nombres durante las primeras 11 fechas, el equipo nunca encontró regularidad.
Los números reflejan esa inestabilidad:
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29 partidos dirigidos
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9 victorias
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11 empates
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9 derrotas
Esta irregularidad terminó siendo determinante para una dirigencia que ya no encontró argumentos para sostener el proyecto.

Una salida que contradice decisiones recientes
El despido deja expuesta una fuerte contradicción institucional. Apenas el pasado 3 de febrero, la misma conducción había decidido extender el vínculo del entrenador hasta diciembre, con un salario cercano a los 50.000 dólares mensuales.
Ayude, incluso, había sido claro tras la última derrota al asegurar que no pensaba renunciar, lo que derivó en una salida unilateral por parte del club.

El costo económico de la decisión
La rescisión no será gratuita. Con diez meses de contrato por delante, San Lorenzo deberá afrontar un resarcimiento cercano al medio millón de dólares, un golpe significativo para las arcas de la institución.
Este escenario agrava el panorama de un club que ahora no solo debe resolver su crisis deportiva, sino también ordenar su situación económica.

Urgencia por un reemplazo
Con la salida de Ayude consumada, la dirigencia deberá moverse rápido para encontrar un sucesor que reencauce el rumbo futbolístico del equipo.
El desafío será doble: recuperar resultados en el corto plazo y, al mismo tiempo, reconstruir un proyecto deportivo creíble, algo que hoy aparece seriamente golpeado en Boedo.



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