La cotización del dólar blue no da tregua y su constante subida se convierte en el principal factor de preocupación para la economía argentina en el último tramo del año. La brecha cambiaria se ensancha día a día, y con ella, la sensación de inestabilidad que afecta a todos los sectores. A pesar de los esfuerzos del Gobierno por controlar la situación, la presión sobre el dólar parece imparable, y la perspectiva de un fin de año tranquilo se aleja cada vez más.
El mercado cambiario refleja la falta de confianza en el peso argentino. La incertidumbre política y las dudas sobre la gestión económica alimentan la demanda de dólares, que se han convertido en el refugio de valor por excelencia para la mayoría de los argentinos. Esta dolarización de la economía, que se agudiza en los últimos meses del año, no solo impacta en el poder adquisitivo de los salarios, sino que también genera un espiral inflacionario que agrava aún más la situación.

Para Lavagnino, «con esta economía es difícil ser optimista»
En este contexto, la voz de los expertos se vuelve fundamental para entender la magnitud del problema. Nicolás Lavagnino, director del Grupo Economía Política y Ciencia, en diálogo con Argentina Divina Comedia por Radio Up, fue contundente: «Es muy difícil ser optimista con la situación del dólar. A pesar de los anuncios, no se ve un plan claro para estabilizar el tipo de cambio«. El economista señaló que la falta de reservas y la deuda a futuro «alimentan la especulación» y que «el dólar seguirá siendo el termómetro de la crisis económica«.
Lavagnino destacó que la volatilidad cambiaria afecta directamente a la industria, el comercio y el consumo. «Las empresas no pueden planificar, los precios suben de forma desmedida y el consumidor se retrae. Se genera un círculo vicioso muy difícil de romper», explicó. Además, advirtió sobre el impacto social de la situación: «La brecha afecta a los más vulnerables. El que tiene dólares se defiende, pero el que vive del salario en pesos pierde cada vez más».



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