Con más de 12.000 nuevos casos anuales y posicionándose como la principal causa de muerte oncológica en el país, el cáncer de pulmón continúa siendo un desafío crítico para la salud pública. Sin embargo, la medicina de precisión está marcando un antes y un después en su abordaje clínico. La reciente aprobación en Argentina del anticuerpo monoclonal amivantamab, desarrollado por Johnson & Johnson, representa un avance terapéutico que permite actuar de forma más eficaz y segura sobre tumores específicos.
Amivantamab es el primer anticuerpo biespecífico aprobado en la Argentina para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC). Este tipo representa la mayoría de los casos y, hasta hace poco, se trataba casi exclusivamente con quimioterapia, una herramienta poderosa pero también agresiva para el cuerpo.
Gracias a los avances en diagnóstico molecular, hoy es posible identificar mutaciones puntuales en los tumores, como las del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR). Estos biomarcadores permiten orientar terapias dirigidas, lo que mejora los resultados clínicos y reduce los efectos secundarios.

Dos grandes estudios clínicos respaldan la eficacia de este nuevo tratamiento:
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Estudio PAPILLON en Argentina: mostró una reducción del 60% en el riesgo de progresión o muerte al combinar amivantamab con quimioterapia frente a quimioterapia sola.
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Estudio MARIPOSA-2: evidenció una reducción del 52% en pacientes que ya habían recibido inhibidores de tirosina kinasa (TKIs).
Uno de los beneficios más destacados es el potencial de aplicar este tratamiento como primera línea en pacientes con mutaciones del exón 20 del EGFR, un grupo que antes no contaba con alternativas eficaces más allá de la quimio tradicional en Argentina.
El cambio de paradigma se da también en el enfoque diagnóstico. Aunque el tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo, crece la conciencia sobre otras causas como la contaminación ambiental y la exposición al humo ajeno. De hecho, se observa una mayor incidencia de cáncer de pulmón en mujeres no fumadoras, quienes suelen ser diagnosticadas en estadios más avanzados por sesgos médicos o falta de chequeos regulares.
Los síntomas tempranos son poco específicos —tos persistente, dificultad para respirar, fatiga, pérdida de peso sin causa— y muchas veces son subestimados. Por eso, se insiste en la necesidad de controles periódicos, aun en personas que nunca fumaron.
En cuanto a seguridad, los ensayos reportaron efectos adversos frecuentes pero manejables: erupciones cutáneas (84%), reacciones a la infusión (64%), dolor musculoesquelético (47%) y fatiga (33%), entre otros. El balance entre eficacia clínica y tolerancia posiciona a amivantamab como una alternativa viable para más pacientes, en Argentina
Este avance no solo prolonga la sobrevida, sino que también mejora la calidad de vida, permitiendo que los pacientes pasen más tiempo con sus familias y en mejores condiciones físicas. En un contexto donde muchas personas no llegan a recibir una segunda línea de tratamiento debido a la rápida progresión de la enfermedad, iniciar con terapias más eficaces desde el comienzo puede hacer una gran diferencia.
El acceso sigue siendo un desafío en Argentina, pero se trabaja con actores del sistema para facilitarlo. Mientras tanto, la medicina de precisión sigue ganando terreno y redefine el tratamiento del cáncer de pulmón, ofreciendo esperanza donde antes solo había incertidumbre.



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