El regreso a la tierra colorada marcó el cierre de una etapa tan dura como esperanzadora. Alonso, un niño misionero de apenas tres años, volvió junto a su familia tras atravesar un trasplante de corazón que lo mantuvo durante siete meses en Buenos Aires. Su mamá, Liliana Sosa, relató en Radio Up el camino recorrido, atravesado por la incertidumbre, el miedo, pero también por la fe y la solidaridad.
“Mucha felicidad, mucha emoción”, resumió al recordar el reencuentro con sus seres queridos en Misiones, luego de meses lejos de casa y con la vida de su hijo en juego.
De una bronquitis a un diagnóstico devastador
Todo comenzó a fines de junio del año pasado, cuando Alonso presentó síntomas que parecían habituales: falta de aire, pérdida de apetito y una rápida baja de peso. Sin embargo, el cuadro no mejoraba.
“Íbamos de médico en médico, con tratamientos que no daban resultado”, recordó Liliana. La preocupación creció hasta que finalmente el niño fue internado y derivado a Posadas, donde los estudios revelaron el diagnóstico que cambiaría todo: miocardiopatía dilatada.
“Se nos cayó el mundo”, expresó la madre al recordar ese momento. La enfermedad implicaba que el corazón de Alonso no podía bombear sangre de manera eficiente, y los tratamientos iniciales no lograron revertir el cuadro.
El viaje a Buenos Aires y la espera más difícil
Ante la falta de respuesta al tratamiento, los médicos indicaron la derivación a un centro de alta complejidad. Alonso fue trasladado en avión sanitario al Hospital Italiano de Buenos Aires, donde comenzó una nueva etapa.
Allí, los profesionales confirmaron que el niño debía ingresar a lista de espera para un trasplante de corazón. La familia permaneció en la capital desde septiembre, atravesando meses de incertidumbre.
“La donación pediátrica es más difícil, hay que esperar mucho tiempo”, explicó Liliana. Sin embargo, en el caso de Alonso, la espera fue de aproximadamente tres meses, un lapso que, dentro de ese contexto, resultó breve.

El momento que cambió todo: “Llegó su corazón”
La noticia más esperada llegó en un momento cargado de emoción. La noche anterior, la familia había atravesado un domingo de tristeza, lejos de sus afectos. En ese contexto, Alonso protagonizó un gesto que marcaría para siempre la memoria familiar.
“Nos arrodillamos a orar y él pidió por su corazoncito”, contó su mamá.
Al día siguiente, cerca del mediodía, llegó el llamado: había aparecido un donante compatible.
“Saltábamos de alegría”, recordó. La emoción, sin embargo, estuvo atravesada por el profundo respeto hacia la familia donante, que en medio del dolor decidió decir que sí.
El corazón provenía de un niño de Córdoba, a quien la familia de Alonso llama con cariño “Santi, su ángel donante”.
El rol clave del sistema de salud y la cobertura
Durante todo el proceso, la familia destacó el acompañamiento del sistema de salud. Afiliados al Instituto de Previsión Social (IPS), realizaron los primeros estudios en Misiones y luego continuaron el tratamiento en Buenos Aires sin inconvenientes.
“La cobertura fue espectacular, siempre estuvieron pendientes”, afirmó Liliana, valorando el apoyo recibido en cada etapa.
Cómo está Alonso hoy y qué cuidados necesita
Tras la cirugía y la recuperación, Alonso se encuentra en buen estado de salud. Sin embargo, su nueva vida implica ciertos cuidados fundamentales.
Debido a la inmunosupresión, necesaria para evitar el rechazo del órgano, el niño debe evitar ambientes cerrados o con muchas personas, especialmente si hay riesgo de infecciones.
“Para nosotros una gripe no es nada, pero para ellos puede ser fatal”, explicó su madre, subrayando la importancia de los cuidados preventivos.
La fe como sostén en los momentos más difíciles
En medio del proceso, la familia encontró en la fe un pilar fundamental. “Solo Dios para acompañarte en esos momentos”, expresó Liliana, quien destacó el acompañamiento espiritual de familiares, amigos y la comunidad.
Ese sostén fue clave para atravesar la espera, el miedo y la incertidumbre que implica un trasplante pediátrico.

Un mensaje para otras familias y la importancia de donar
Al mirar hacia atrás, Liliana dejó un mensaje claro para quienes atraviesan situaciones similares: no perder la fe y sostener la esperanza, incluso en los momentos más duros.
Además, hizo hincapié en la necesidad de hablar sobre la donación de órganos en el ámbito familiar.
“Que se hable más, que nos concienticemos”, sostuvo, remarcando que detrás de cada trasplante hay una decisión solidaria que puede salvar vidas.
Hoy, la historia de Alonso no solo es un testimonio de superación, sino también un llamado a la empatía y a la conciencia social. Su regreso a Misiones simboliza un nuevo comienzo, con desafíos, pero también con la oportunidad de vivir.
En esa nueva etapa, conviven la ciencia médica, la solidaridad de una familia donante y una fe que, según su madre, nunca dejó de sostenerlos.
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