La primavera no solo trae días más largos y flores sino que también incrementa notablemente las alergias estacionales, provocando que muchas personas sufran rinitis, conjuntivitis, congestión nasal y síntomas cutáneos. Por eso en Radio Up, el Dr. Guillermo Frada, especialista en Alergia y Neumonología, explicó que la combinación de polen, ácaros y cambios climáticos genera un efecto intenso en quienes son sensibles.
Según el Dr. Frada, los niveles de polen durante la primavera son elevados y, al mismo tiempo, todavía circulan virus respiratorios, por lo que es fundamental diferenciar entre una reacción alérgica y un resfrío viral. Esto se vuelve más complejo en ciudades como Posadas, donde la humedad y los cambios bruscos de temperatura pueden intensificar los síntomas alérgicos.
Además, los días de calor y frío alternados y la humedad favorecen la proliferación de ácaros del polvo presentes en la ropa, mantas y muebles, capaces de generar broncoespasmos, congestión nasal y malestar general, incluso en personas adultas que nunca antes habían tenido alergia.

Síntomas más frecuentes durante la primavera
Los síntomas de alergia estacional son reconocibles y suelen presentarse de manera temporal o recurrente, siendo los más comunes estornudos matinales o vespertinos, nariz congestionada o con secreción, ojos rojos y lagrimeo constante, y en muchos casos reacciones cutáneas como urticaria, ronchas o irritación.
El Dr. Frada destaca que estos síntomas se intensifican cuando las personas aumentan su actividad social y se exponen a nuevos ambientes, productos, alimentos o cambios climáticos. Por eso resulta clave prestar atención y no confundirlos con cuadros virales.
Factores que desencadenan alergias: polen, ácaros y clima
No todos los síntomas respiratorios en primavera se deben únicamente al polen, ya que los cambios de temperatura, la humedad ambiental y la exposición a ácaros provocan reacciones alérgicas que pueden aparecer incluso en adultos sin antecedentes previos.
El Dr. Frada explica que al mover ropa guardada durante el invierno se liberan ácaros y alérgenos domésticos, mientras que el contacto con polen en el exterior genera rinitis y conjuntivitis estacionales, y estos factores combinados con virus respiratorios provocan cuadros mixtos que confunden a quienes los padecen.
Tratamientos efectivos: diagnóstico, medicación e inmunoterapia
El primer paso para tratar la alergia estacional es identificar el alérgeno responsable, ya sea polen, ácaros o alimentos, mediante historia clínica y pruebas específicas. Una vez determinado, se puede aplicar inmunoterapia mediante vacunas subcutáneas, gotas sublinguales o aspiración controlada.
Los resultados de la inmunoterapia suelen notarse en los primeros meses, aunque la duración promedio del tratamiento se extiende entre 3 y 5 años, dependiendo de la intensidad de la alergia. Algunas obras sociales cubren parcialmente este tratamiento, mientras que los medicamentos biológicos se reservan para casos graves de dermatitis atópica o asma, que requieren seguimiento especializado.
Frada enfatiza que la automedicación con antihistamínicos o corticoides solo ofrece alivio temporal y no previene complicaciones a largo plazo, mientras que el tratamiento adecuado permite mejorar la calidad de vida y reducir síntomas persistentes.
Las alergias pueden aparecer a cualquier edad
Aunque muchas alergias comienzan en la infancia, es posible que aparezcan en adultos que nunca antes habían tenido síntomas alérgicos. Este fenómeno se relaciona con lo que el especialista llama el “camino alérgico”, en el que desde bebés pueden surgir problemas de piel, urticaria, bronquiolitis virales y alergia a alimentos como leche o huevo, mientras que en la adultez se desarrollan rinitis y conjuntivitis estacionales.
Por eso, incluso quienes creen que nunca tuvieron alergia deben prestar atención a los síntomas recurrentes, ya que la condición alérgica puede permanecer y generar complicaciones futuras.

Posibles complicaciones si no se trata la alergia
No tratar la rinitis, conjuntivitis o alergias cutáneas puede derivar en problemas respiratorios crónicos como respiración oral, afectando la postura dental, alteraciones en el sueño y bajo rendimiento escolar, así como predisposición a asma y mayor sensibilidad de la piel.
Fraga explica que incluso en niños, la congestión nasal prolongada puede alterar la formación del macizo facial, generar necesidad de tratamientos odontológicos complejos y afectar la respiración y la salud general.
Recomendaciones para manejar las alergias en primavera
El especialista recomienda acudir a un profesional para determinar el tipo de alergia y la estacionalidad de los síntomas, evitar automedicarse sin diagnóstico, seguir el tratamiento indicado ya sea con medicación o inmunoterapia, y ajustar el manejo según la persistencia de la rinitis o conjuntivitis. De esta manera, es posible controlar los síntomas, prevenir complicaciones y disfrutar de la primavera sin molestias ni interrupciones en la vida diaria.
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