El 12 de julio pasado se cumplieron doce años del femicidio de Lieni Itatí Piñeiro, conocida como “Tati”, ocurrido en Puerto Esperanza. A más de una década del crimen, la justicia sigue sin dar respuestas claras, mientras persisten las sospechas de encubrimiento que apuntan a figuras ligadas al poder político local.
Femicidio: se cumplieron 12 años
El principal señalado fue Fabián Gruber, hijo del entonces diputado provincial Gilberto Gruber (ya fallecido) y sobrino del ex intendente de Puerto Esperanza, Alfredo Gruber, ambos del Frente Renovador.

Sin embargo, la causa recayó sobre Hernán Céspedes, un joven que apareció “suicidado” en una celda de la comisaría 5ta de Iguazú, justo antes de declarar ante el juez. Su madre denunció que fue torturado para autoinculparse.

La familia de Tati nunca creyó en esa versión y denunció múltiples irregularidades desde el comienzo: manipulación del cadáver, alteración de la escena del crimen y amenazas a testigos. Organizaciones feministas insisten en que se trató de un crimen de clase, en el que operó el entramado patriarcal del poder judicial para garantizar la impunidad de los "hijos del poder".

A nueve años del primer #NiUnaMenos y con un contexto nacional adverso a los derechos de mujeres y disidencias, el caso de Tati sigue siendo un símbolo de lucha contra la impunidad. Las organizaciones convocantes reiteraron la necesidad de democratizar el Poder Judicial, con jueces y fiscales elegidos por voto popular y con antecedentes públicos.



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