El Congreso Nacional de Paraguay destituyó este viernes al presidente Santiago Peña Palacios, del Partido Colorado (ANR), tras un proceso de juicio político impulsado por la crisis vinculada con la caída de Ueno Bank. La decisión contó con el respaldo de prácticamente la totalidad de los legisladores presentes en ambas cámaras, luego de que previamente fuera rechazada la renuncia presentada por el mandatario.
Con esta resolución, Peña se convirtió en el segundo presidente paraguayo elegido democráticamente en ser removido mediante un juicio político desde el derrocamiento de Alfredo Stroessner, ocurrido entre el 2 y el 3 de febrero de 1989. El antecedente fue Fernando Lugo, quien dejó el cargo el 22 de junio de 2012, tras un procedimiento similar por mal desempeño de sus funciones.
La votación que determinó la salida de Peña tuvo un respaldo legislativo mucho más amplio que el registrado durante la destitución de Lugo. En la Cámara de Diputados participaron los 78 legisladores activos, debido a que todavía estaban pendientes los juramentos de dos suplentes tras las renuncias de Sebastián Remesowski y Alejo Ríos.
En el Senado, en tanto, 44 de los 45 integrantes participaron de la votación, mientras que el único que se abstuvo fue el senador oficialista Silvio “Beto” Ovelar, de la ANR. Consultado sobre los motivos de su decisión, el legislador respondió que ejercía su “derecho a guardar silencio”.
El desenlace representa un escenario particular para la política paraguaya, ya que Peña había contado con un amplio respaldo parlamentario durante su gestión, con mayoría propia tanto en Diputados como en el Senado. Esa posición le había permitido mantener un importante margen de apoyo legislativo hasta que la crisis de Ueno Bank desencadenó el proceso que terminó con su salida del Gobierno.



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