El avance de la inteligencia artificial (IA) comenzó a reconfigurar la administración de justicia en el país. Ante el incremento de causas y la demanda social de mayor celeridad, la incorporación de herramientas digitales se presenta como una opción clave para modernizar la labor del Poder Judicial.
Los alcances y los límites éticos de esta tecnología en los tribunales fueron el eje de la jornada “Inteligencia Artificial y Poder Judicial”, realizada el 5 de noviembre en la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional. El encuentro, impulsado por la entidad que preside Andrés Basso, contó con las exposiciones del ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, y del juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Mariano Borinsky.
Gestión documental y el reto de acelerar las causas
El trabajo judicial diario requiere examinar expedientes, peritajes, testimonios y jurisprudencia. En ese plano, la IA permite procesar miles de archivos digitales, detectar patrones y organizar información en tiempo récord. Esta capacidad resulta estratégica para la justicia penal, donde las investigaciones suelen incluir complejos rastreos financieros y registros informáticos.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que la modernización no debe medirse solo por la cantidad de expedientes resueltos. El objetivo principal no es dictar sentencias de forma automática, sino liberar a los funcionarios de tareas repetitivas para que concentren su labor en el análisis crítico y la valoración humana de los hechos.
Los límites de la delegación: la supervisión humana como garantía
Uno de los puntos centrales del debate fue la diferencia entre usar la IA como herramienta de apoyo y delegar en ella la función de juzgar. Resolver un conflicto judicial exige interpretar leyes, ponderar contextos y fundamentar decisiones con sensibilidad, capacidades que un algoritmo no posee.
Por esta razón, la supervisión humana debe ser efectiva. Los sistemas tecnológicos carecen de legitimidad institucional y no pueden asumir la responsabilidad ética y constitucional que corresponde a los magistrados.
Cinco amenazas que encienden las alarmas en el ámbito judicial
El uso de la inteligencia artificial en los tribunales plantea cinco riesgos principales que exigen controles estrictos:Alucinaciones algorítmicas: la generación de datos o fallos falsos presentados como reales. Un antecedente ocurrió en Estados Unidos en 2023 con el caso Mata v. Avianca, donde se aportaron precedentes inexistentes creados por software.
Sesgos discriminatorios: la reproducción de prejuicios presentes en las bases de datos de entrenamiento, lo que atenta contra la equidad.
Opacidad tecnológica: la dificultad de algunos modelos para explicar cómo llegaron a un resultado, afectando la transparencia de los fundamentos.
Fuga de confidencialidad: el riesgo de exponer información reservada al volcar datos de expedientes en plataformas externas.
Dependencia crítica: la tendencia a aceptar respuestas automatizadas sin un análisis riguroso por parte de los operadores.
El fuero penal: garantías constitucionales frente al perfilamiento estadístico
Los peligros aumentan en materia penal, donde está en juego la libertad individual. Un caso de referencia internacional fue State v. Loomis (Estados Unidos, 2016), en el que se debatió el uso del sistema COMPAS para predecir reincidencias y fijar penas.
Este antecedente demostró que las estimaciones estadísticas no pueden sustituir la evaluación individualizada. En el marco del sistema constitucional argentino, principios como la presunción de inocencia, el debido proceso y la culpabilidad individual impiden que una persona sea juzgada a través de proyecciones algorítmicas.
Capacitación interdisciplinaria y la dignidad humana como eje
Durante la jornada se remarcó la importancia de impulsar la formación interdisciplinaria entre jueces, abogados y especialistas en tecnología para establecer límites y buenas prácticas institucionalizadas.
En esa línea, cobran relevancia las reflexiones atribuidas a las enseñanzas del papa León XIV: procesar datos no implica comprender las consecuencias morales de una decisión. La empatía, la imparcialidad y la independencia son atributos humanos indispensables para garantizar la justicia, confirmando que la tecnología debe ser una herramienta auxiliar al servicio de las personas.
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CONICET desarrolla un videojuego controlado por el cerebro para rehabilitar a pacientes que sufrieron un ACV https://t.co/1cRUb4xo4G https://t.co/h5M4vKfYIf
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