La situación generada por la crisis de Ueno Bank en Paraguay comenzó a repercutir más allá de los ahorristas directamente involucrados y encendió señales de alerta sobre la confianza en el sistema financiero y el funcionamiento de la economía. En ese contexto, el economista paraguayo Virgilio Benítez dialogó con “La Última Rosca” de Radio Up y sostuvo que, pese a los mensajes de tranquilidad emitidos por las autoridades, persiste un clima de incertidumbre que ya tiene consecuencias en la actividad comercial.
“El tema de Ueno, que ya es de público conocimiento, no solamente en Paraguay o en la región, sino también trascendió un poco esta situación a nivel ya muy internacional”, señaló al referirse a la repercusión del caso.
Benítez explicó que tanto la Asociación de Bancos (Asobán) como el Banco Central emitieron comunicados para transmitir tranquilidad a los ahorristas afectados. Según indicó, “existe capacidad importante con respecto al Banco Central para hacer frente al compromiso”.
Sin embargo, advirtió que las declaraciones oficiales no alcanzaron para disipar los temores:
“Finalmente, también una de las cuestiones que hay que tener en cuenta es que en una economía las conductas humanas son las que van determinando. Y en ese sentido hay como mucho temor todavía dentro del mercado”, afirmó.
El economista describió que esa incertidumbre ya se refleja en el movimiento comercial. “Los comerciantes manifiestan tener pocas ventas en este momento, entendiendo de que todo el mundo se ha paralizado, se ha detenido”, explicó. En ese sentido, consideró que las consecuencias no se limitan a quienes tienen una relación directa con la entidad financiera, sino que pueden extenderse al conjunto de la economía.
Una prueba para la confianza del sistema financiero

Benítez recordó que Paraguay mantuvo durante las últimas dos décadas una relativa estabilidad en materia económica y financiera, por lo que el episodio representa un acontecimiento inesperado para el mercado.
“De hecho, siempre se han mantenido, digamos, últimos 20, 25 años como un país sumamente estable, sea desde el punto de vista inflacionario, cambiario, desde el punto de vista financiero también”, indicó. Y agregó: “Por eso, no deja de ser una sorpresa esto para nosotros, si bien hubo elementos que hacían pensar de que podría pasar con respecto a este banco de manera puntual”.
A partir de lo ocurrido, consideró que el sistema financiero atraviesa un momento decisivo: “Hoy se le está sometiendo al sistema financiero a una verdadera prueba de fuego, era para ver si realmente responde de la manera que siempre pensábamos nosotros de que iba a responder”, sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de que los ahorristas paraguayos adopten comportamientos similares a los registrados en Argentina después de sus crisis bancarias, como volcar sus ahorros hacia monedas extranjeras, Benítez planteó que las consecuencias dependerán de cómo evolucione el caso.
En ese punto, remarcó que el escenario actual está vinculado a una entidad puntual y destacó el alcance del mecanismo de protección de depósitos: “Hoy estamos hablando de que el caso es puntual con respecto a un banco”, señaló.

Según detalló, existe una cobertura cercana al 100% para los ahorristas que están comprendidos dentro de la Ley del Fondo de Garantía, a través del Banco Central:
“Estamos hablando alrededor de 220, alrededor de 230 millones de guaraníes para darte una idea, que entran dentro de ese fondo de garantía y que tienen la certeza que van a cobrar”, explicó.
No obstante, aclaró que la situación puede ser diferente para otros tipos de inversiones. En particular, mencionó a los tenedores de bonos de la entidad, cuya posibilidad de recuperar los fondos dependerá de las decisiones que adopte el Banco Central y de los mecanismos que se establezcan para esos casos.
La incertidumbre también alcanza al Gobierno

El economista también se refirió al impacto político del episodio y a las expresiones de distintos sectores que buscaron llevar tranquilidad a la población. Aunque señaló que no siguió en profundidad los planteos sobre una eventual renuncia del presidente, reconoció que el escenario es tenso y que existe desconfianza hacia el Gobierno.
“Muy tenso, realmente. Es un momento tenso. La gente no está tranquila, independientemente de los respectivos comunicados”, describió.
En esa línea, consideró que la reacción de la población permite advertir que los mensajes oficiales no consiguieron recuperar la confianza: “Claro que hay una desconfianza con respecto al Gobierno. Entiéndase de que los comunicados deberían calmar un poco. Sin embargo, cuando vos no percibís eso por parte de la gente, entendés que hay una desconfianza en ese sentido”, afirmó.
Para Benítez, la evolución de la crisis dependerá en buena medida de la capacidad de las autoridades para transmitir seguridad y evitar que el problema financiero derive en consecuencias económicas más amplias:
“Va a depender mucho de la capacidad del Gobierno para retransmitir esa confianza que se generó durante tantos años, a fin de que las personas finalmente terminen calmándose y que esto no trascienda a daños mucho más nocivos a la economía y al país en general”, sostuvo.
Al explicar cuáles podrían ser esos efectos, el economista apuntó a una desaceleración de las decisiones de consumo e inversión. “Cuando finalmente en la economía, la suma de estas conductas humanas, como ya hacía mención, y lo primero que hace el ser humano cuando tiene miedo es detenerse, es la primera reacción que se tiene”, explicó.
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En ese sentido, contó que recibió consultas de empresarios que evalúan postergar decisiones ante la incertidumbre sobre el escenario financiero y cambiario:
“Me escribieron empresarios diciéndome: ‘No sé si invierto o no. También tengo miedo del tema de la cotización. Esta variación me puede afectar. ¿Me conviene comprar ahora o me conviene esperar un poco más que pase esta tormenta?’”, relató.
Benítez advirtió que ese comportamiento puede generar un efecto en cadena sobre la economía. “Son situaciones que normalmente cuando se da este tipo de incertidumbre termina generando efectos nocivos porque hace finalmente que la economía se vuelva más lenta”, señaló.
Finalmente, remarcó que las consecuencias más difíciles pueden recaer sobre los sectores con menores ingresos, especialmente quienes dependen de la actividad diaria para sostenerse:
“Al volverse más lenta, termina perjudicando sobre todo a aquellas familias más vulnerables que viven del día a día, que salen, que van a vender dentro del comercio informal. Finalmente son ellos los que terminan sufriendo más este tipo de situaciones puntualmente”, concluyó.
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