Una mujer muere cada 30 horas en Argentina como consecuencia de la violencia de género. Así lo revela el último informe del Observatorio Nacional “Mujeres, Disidencias, Derechos”, de Mumalá, que contabilizó 239 femicidios entre el 1 de enero y el 30 de octubre de 2026. De ese total, 177 fueron femicidios directos y 36 se produjeron durante octubre, que se convirtió en el peor mes desde 2022.
El relevamiento también expone las consecuencias de esta problemática: 179 niños, niñas y adolescentes quedaron sin sus madres, mientras que se registraron 728 intentos de asesinato por razones de género. En la última década, la organización contabilizó 3.231 casos.
En cuanto a las modalidades de los crímenes registrados durante 2026, el 28% de las mujeres fue asesinado con armas blancas y otro 28% con armas de fuego. Además, el 11% murió como consecuencia de golpes, el 10% por asfixia, el 16% mediante otros mecanismos y en el 7% restante no se pudo identificar la modalidad.

El informe señala que el 59% de las víctimas fue asesinado en su propia vivienda, un dato que vuelve a poner en evidencia el riesgo que representa la violencia ejercida en los ámbitos domésticos.
Del total de casos, 62 fueron femicidios indirectos y 23 tuvieron como víctimas a niñas y adolescentes menores de 18 años. Al menos tres mujeres estaban embarazadas al momento del crimen y el 41% eran madres. También se contabilizaron ocho travesticidios y transfemicidios, diez suicidios feminicidas, 20 crímenes vinculados con el narcotráfico y el crimen organizado, un crimen de odio y nueve muertes violentas asociadas al género.

Denuncias y medidas de protección
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento está relacionado con los antecedentes de violencia y las medidas de protección. El 12% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor y la misma proporción contaba con un botón antipánico. Además, el 75% tenía una orden de restricción vigente.
En relación con los femicidas, el 29% convivía con la víctima al momento del crimen. Después del hecho, el 31% se dio a la fuga y el 16% continúa prófugo. Por otra parte, el 14% se suicidó y el 13% intentó hacerlo.
El observatorio también informó que el 12% de los agresores tenía antecedentes, el 6% pertenecía a las fuerzas de seguridad y el 11% asesinó a una tercera persona. La edad promedio de los responsables es de 36 años.
Los casos que visibilizó Mumalá
En su publicación, la organización recordó distintos femicidios ocurridos durante el año y puso el foco en las circunstancias particulares de cada víctima.
Entre ellos mencionó el asesinato de Nanci Godoy, maestra rural de Corrientes, quien permaneció desaparecida durante 20 días. Según recordó Mumalá, la docente había denunciado las condiciones en las que las infancias debían aprender en un paraje prácticamente inaccesible.
También hizo referencia a los femicidios de Débora, Bárbara, Tatiana y Daniela, mujeres que ejercían el trabajo sexual. En ese sentido, reclamó mayor protección y acceso a derechos, y cuestionó la estigmatización de las víctimas y el tratamiento de estos crímenes en el debate público.
Por último, mencionó el asesinato de Natalia Giménez, ocurrido en Rosario, en un caso que, según la organización, estaría vinculado con prestamistas que la amenazaban por el cobro de una deuda con intereses usurarios.
Las cifras difundidas por Mumalá vuelven a poner en agenda la magnitud de la violencia de género en Argentina y la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, protección y acceso a la justicia.







