Benítez explicó que se enteró de la convocatoria a través de distintos medios y no dudó en anotarse. "Vi por todos lados que iba a venir, y con mucha alegría y entusiasmo me anoté", afirmó el joven, quien reconoció que al principio tenía dudas sobre cómo sería el proceso. Finalmente, decidió postularse con la convicción de que "sea lo que Dios quiera".
El proceso de selección y los preparativos
El misionero detalló que la inscripción no fue inmediata, ya que tuvo que esperar varias semanas para recibir la confirmación de que había sido aceptado como voluntario. "Me anoté casi cinco días después de que salió la convocatoria y esperé casi tres semanas para recibir la noticia de que me aceptaron", contó Benítez.
Una vez confirmada su participación, comenzaron a llegar los correos con las instrucciones y los horarios que debía cumplir. Benítez indicó que tiene previsto viajar el viernes por la noche desde Posadas hacia Buenos Aires para llegar el sábado y sumarse al operativo. Además, comentó que ya participa activamente en su parroquia, San Antonio de Padua, junto al Padre Víctor.
Consultado sobre los requisitos para inscribirse, Benítez explicó que le solicitaron datos personales completos y le preguntaron si había participado en algún evento similar. Posteriormente, recibió información sobre acreditaciones, movilidad y alojamiento en Buenos Aires.
El joven detalló que tuvo la posibilidad de elegir la sede donde quería prestar servicio, entre Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba, y optó por la capital por una cuestión de comodidad y facilidad de llegada. Asimismo, confirmó que recibió cinco módulos de capacitación sobre emergencias y situaciones imprevistas, con una autoevaluación para medir cómo asimiló la información.
El compromiso de servicio y el apoyo de la comunidad
Benítez expresó que sus expectativas están centradas en el encuentro con Dios y con los peregrinos que llegarán de distintos lugares. "Voy con muchas expectativas de volver a encontrarme con Dios, con los peregrinos que vienen emocionados y poder recibirlo bien a ellos", afirmó, y aseguró que cumplirá con cualquier tarea que le toque.
El voluntario remarcó la entrega que implica esta tarea. "El servicio siempre está para Dios. Cuando empezás a servir el primer día ya tenés el mal en la pulsera y no te sacan hasta que termine tu servicio", señaló Benítez, y subrayó que lo más importante es la dedicación y el compromiso.
Consultado sobre la reacción de su comunidad y su familia, Benítez contó que al principio se sorprendieron, pero luego se alegraron por la noticia. "Mi familia quedó contenta por el tema de que me aceptaron como voluntario y que voy a ir para allá", dijo, y agregó que en la parroquia algunos le pidieron en broma que trajera un autógrafo del Papa.
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La historia de Ezequiel Benítez refleja el entusiasmo y el compromiso de los jóvenes misioneros que se suman a la organización de la visita del Papa León, una experiencia que combina la fe, el servicio y el encuentro con los peregrinos. Su viaje a Buenos Aires es un testimonio de la vocación de servicio que moviliza a la comunidad católica en todo el país.









