El Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) creó el Plan Misionero de Desarrollo e Integración de Barrios Populares (MiDIBP), una nueva herramienta que buscará concentrar y coordinar las políticas destinadas a mejorar las condiciones habitacionales y urbanas de los sectores con mayores niveles de vulnerabilidad de Misiones.
La medida quedó establecida mediante la Resolución Reglamentaria IPRODHA N° 0244, fechada el 21 de septiembre de 2026 y publicada este viernes 30 de octubre en el Boletín Oficial de la provincia. El punto de partida expone la dimensión del desafío: de acuerdo con los registros oficiales incorporados a la normativa, Misiones tiene 413 barrios populares en los que residen 59.344 familias.
El nuevo esquema no queda limitado a la construcción o reparación de viviendas. También contempla la regularización dominial, infraestructura básica, mejoramiento de espacios comunitarios y acciones de desarrollo social.

Un plan para integrar las políticas que ya ejecuta el IPRODHA
La resolución establece que el MiDIBP funcionará como un instrumento articulador de programas provinciales vigentes y futuros, con el objetivo de generar respuestas integrales para la población de los barrios populares.
El IPRODHA toma como antecedentes herramientas que ya se encuentran en funcionamiento, entre ellas Plan Techo, destinado al reemplazo de cubiertas defectuosas; Arreglo Mi Casa, orientado al saneamiento de viviendas y reducción del hacinamiento; y Trabaja Misiones, relacionado con el empleo y la integración social.
A esas herramientas se suma el mecanismo que permite al Instituto intervenir como mediador en procesos de regularización dominial entre propietarios, poseedores y ocupantes. La intención ahora es que esas diferentes líneas puedan confluir dentro de un mismo esquema de intervención.

Los cinco ejes del nuevo Plan MiDIBP
El programa establece cinco grandes áreas de trabajo. La primera será la promoción de la tenencia legal de la tierra, mediante el acompañamiento de las familias en procesos de regularización dominial.
La segunda apunta directamente al interior de las viviendas. Incluye reparaciones y ampliaciones, recambio de techos deteriorados, construcción o adecuación de baños y cerramientos, además de intervenciones destinadas a reducir situaciones de hacinamiento.
El tercer eje estará destinado a los espacios de uso comunitario, con intervenciones en comedores, merenderos y lugares de contención social que tengan reconocimiento dentro de cada barrio. El cuarto comprende obras de infraestructura básica y nexos, especialmente aquellas vinculadas con la salubridad y la accesibilidad.
Finalmente, el quinto componente incorpora acciones de desarrollo social, como talleres de autoconstrucción, huertas familiares y urbanas, capacitación en oficios y fortalecimiento de organizaciones comunitarias.

¿Quiénes podrán acceder?
El plan estará dirigido a familias residentes en barrios populares registrados en Misiones, aunque establece criterios para determinar prioridades. Entre ellos aparecen los hogares con niños, personas mayores o personas con discapacidad y aquellas familias cuyos ingresos resulten insuficientes para resolver por sus propios medios las condiciones de vulnerabilidad habitacional.
También podrán priorizarse hogares o espacios comunitarios que hayan resultado severamente afectados por contingencias climáticas extraordinarias.
En el caso específico de las viviendas, el relevamiento tendrá especialmente en cuenta problemas graves en techos, ausencia o deterioro de cerramientos, hacinamiento y falta de servicios sanitarios básicos.
Cómo se solicitará y otorgará la asistencia
Uno de los aspectos centrales de la reglamentación es la creación de un procedimiento de intervención dividido en seis etapas. Las solicitudes podrán ser presentadas por los propios titulares de las viviendas, pero también podrán llegar al IPRODHA a través de municipios, referentes barriales u otros organismos públicos. El propio Instituto podrá, además, detectar situaciones que requieran intervención.
Cada caso será incorporado a un registro único. Después se realizará un relevamiento técnico y social en el domicilio, con fotografías de la vivienda y una ficha destinada a determinar la composición familiar y el nivel de vulnerabilidad.
A partir de esa evaluación se emitirá un dictamen técnico y presupuestario para determinar la solución correspondiente. Luego llegará la ejecución, la inspección final de los trabajos y la registración del beneficio dentro del sistema del IPRODHA.

Control sobre los resultados y la inversión
El Plan MiDIBP también incorpora un sistema de seguimiento para medir los resultados de las intervenciones y la eficiencia de los recursos destinados. Entre los indicadores previstos aparecen la cantidad de solicitudes recibidas y aprobadas, número de intervenciones realizadas, hogares alcanzados y espacios comunitarios mejorados.
También se evaluará el tipo de solución ejecutada —techos, sanitarios o cerramientos, entre otras— y los eventuales reclamos posteriores por problemas como filtraciones o fallas constructivas.
El IPRODHA deberá elaborar informes periódicos de evaluación, que servirán para detectar desvíos y eventualmente reasignar partidas presupuestarias de acuerdo con las necesidades que aparezcan en cada territorio. Con la creación del MiDIBP, el Instituto busca pasar de intervenciones aisladas a un esquema que permita abordar simultáneamente vivienda, tierra, infraestructura y organización comunitaria, dentro de un universo que el propio diagnóstico provincial dimensiona en casi 60 mil familias.







