El consultor en comunicación y marketing político brasileño Caio Manhanelli analizó el escenario político de Brasil, las investigaciones que involucran a Flavio Bolsonaro y las consecuencias que podría tener su situación judicial para la oposición brasileña. En comunicación con el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, sostuvo que la familia Bolsonaro denominado (Bolsonarismo) no construyó un movimiento político con identidad propia y consideró que su influencia podría diluirse en el nuevo escenario.
Durante la entrevista, Manhanelli explicó que Flavio Bolsonaro aparece vinculado a investigaciones por presunto lavado de dinero, a partir de una causa que involucra a un abogado brasileño que habría mantenido una relación de amistad y sociedad con el dirigente político: “Flavio está en medio de los procesos”, afirmó el consultor, al explicar que la investigación habría detectado inconsistencias en registros y movimientos financieros. También señaló que la Policía Federal brasileña habría solicitado medidas vinculadas a los pasaportes ante un posible riesgo de fuga, aunque aclaró que no cuenta con información pública suficiente para precisar los detalles del procedimiento.
En ese contexto, también se refirió a las versiones sobre una eventual coordinación entre Estados Unidos y Argentina en torno al operativo: “No hay cómo afirmar la verdad”, expresó, aunque consideró que existió algún tipo de coordinación y mencionó la presencia de Caputo en Puerto Iguazú como un dato conocido públicamente.

Las investigaciones y los vínculos financieros bajo sospecha
Otro de los puntos abordados fue el avión utilizado por Flavio Bolsonaro, que, según se planteó durante la entrevista, estaría vinculado a Fred Machado, señalado también por sus conexiones financieras con el exdiputado argentino José Luis Espert.
Manhanelli sostuvo que la aeronave aparece mencionada en documentación judicial relacionada con sospechas de evasión y lavado de dinero. Además, hizo referencia a posibles conexiones con circuitos de financiamiento provenientes del narcotráfico.
Al analizar el funcionamiento de las organizaciones criminales en la región, el consultor estableció una diferencia entre las estructuras del narcotráfico y los grupos que tienen objetivos políticos: “Lo que ellos manejan es la segunda commodity del mundo, básicamente cocaína. Es eso que los tipos manejan”, señaló al referirse al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital (PCC).

En ese sentido, cuestionó que se utilice la categoría de terrorismo para definir a estas organizaciones y consideró que esa clasificación puede funcionar como una herramienta política: “Llamarlos de terroristas en verdad es un dispositivo discursivo de Trump para intervenir en nuestros países, para que nosotros perdamos soberanía”, sostuvo.
También planteó que los países sudamericanos necesitan fortalecer sus mecanismos de cooperación para combatir el crimen organizado sin depender de intervenciones externas: “No existe el bolsonarismo”: la lectura de Manhanelli sobre la oposición brasileña.
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llegó cuando fue consultado sobre el futuro de la oposición brasileña y la posibilidad de que Flavio Bolsonaro pierda protagonismo político.

Para Manhanelli, la familia Bolsonaro nunca logró construir una plataforma política capaz de sostenerse más allá de sus integrantes. Para explicar su postura, comparó esa situación con el peronismo argentino: “Ustedes ya me escucharon hablar que no existe bolsonarismo. Eso es una ilusión y es un equívoco epistemológico”, afirmó.
Y profundizó: “Los bolsonaros nunca tuvieron una plataforma. No hay una construcción que pueda decir: mirá, si Bolsonaro muere, el bolsonarismo sigue”.
Como ejemplo, mencionó al peronismo y la continuidad de su identidad política después de la muerte de Juan Domingo Perón.
En su análisis, sostuvo que los integrantes de la familia Bolsonaro funcionaron como figuras útiles para concentrar el voto ant petista y representar a los sectores opositores al Partido de los Trabajadores (PT), pero que no construyeron una estructura política con autonomía: “Son básicamente idiotas útiles y desechables”, lanzó.
También señaló que el Partido Liberal (PL), conducido por Valdemar Costa Neto, tiene intereses propios y que su conducción podría avanzar en una reorganización política sin depender de Flavio Bolsonaro.
Según Manhanelli, el partido comenzó a mirar hacia Michelle Bolsonaro como una de sus principales apuestas para el futuro.

El centrão y los acuerdos políticos después de las elecciones
El consultor también explicó por qué algunos sectores que acompañaron a Bolsonaro durante la segunda vuelta podrían volver a acercarse al gobierno de Lula.
Para Manhanelli, ese comportamiento responde a la lógica del llamado centrão, un espacio político caracterizado por negociar apoyos con el gobierno de turno: “Ellos juegan con quien está en el poder”, resumió.
En esa línea, sostuvo que varios partidos priorizan conservar espacios institucionales y capacidad de negociación antes que mantener una oposición permanente.
Además, consideró que el crecimiento electoral del Partido Liberal modificó el equilibrio de fuerzas dentro de la derecha brasileña y debilitó a otros sectores del centro político: “¿Quién perdió más? La derecha brasileña perdió más para otra parte de la derecha brasileña”, analizó.
Finalmente, consideró que la salida de los Bolsonaro del centro de la escena podría abrir una etapa diferente en la política brasileña, con nuevas negociaciones entre los partidos y una oposición que deberá reorganizarse.







