La inversión volvió a retroceder en septiembre, según un informe privado que advierte sobre las dificultades para impulsar la actividad económica. Pese a los anuncios de grandes proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), los desembolsos efectivos todavía muestran señales de debilidad.
La inversión registró una caída mensual del 5,2% y acumuló una contracción del 7,6% entre enero y septiembre, de acuerdo con el informe de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM-OJF), elaborado por el estudio de Orlando Ferreres.
Medida en dólares, la inversión alcanzó los US$ 8.540 millones durante septiembre. El resultado refleja la distancia entre los anuncios de grandes proyectos de inversión y la ejecución efectiva de los recursos, un factor relevante para las perspectivas de recuperación económica.

La caída de la inversión condiciona la recuperación económica
El comportamiento de la inversión representa un desafío para el programa económico, debido a la necesidad de impulsar la actividad mediante nuevos aportes de capital. En un contexto de dificultades para reactivar el crédito y con restricciones al uso de la emisión monetaria como herramienta de estímulo, la recuperación de este componente resulta clave para sostener el crecimiento.
Los anuncios de proyectos vinculados al RIGI concentran una parte importante de las expectativas oficiales. Sin embargo, los montos difundidos suelen corresponder el total previsto para períodos prolongados y no necesariamente indican cuánto dinero se desembolsará de manera inmediata.
Aunque los proyectos contemplan compromisos de inversión inicial, su ejecución puede distribuirse en distintas etapas. Por esa razón, los montos anunciados no se traducen automáticamente en un ingreso equivalente de capital en el corto plazo.
Los bienes de capital importados registraron la mayor caída
El informe de también identificó un retroceso interanual del 12,3% en septiembre. Dentro de ese resultado, los equipos de origen nacional disminuyeron un 3,8%, mientras que los bienes de capital importados registraron una caída del 17,2%.
En el acumulado de los primeros nueve meses del año, la inversión presentó una contracción del 11,5% interanual, según los datos difundidos. Estas cifras muestran un desempeño negativo en los componentes vinculados con la incorporación de maquinaria y equipamiento, fundamentales para ampliar la capacidad productiva.
La evolución de los bienes de capital importados tuvo especial incidencia en el resultado general. Su retroceso contrastó con la mejora observada en la construcción y contribuyó a mantener un saldo negativo para el conjunto de la inversión.
La construcción volvió a crecer después de cinco meses de caídas
A diferencia del resto de los componentes analizados, la construcción mostró una variación interanual positiva del 4,5% en septiembre. El dato representó una mejora después de cinco meses consecutivos con resultados negativos para el sector.
Sin embargo, el avance mensual no alcanzó para revertir el desempeño acumulado. Entre enero y septiembre, la construcción registró una contracción del 2,6%, de acuerdo con el relevamiento privado.
El informe señaló que la inversión continúa mostrando debilidad. Si bien la actividad de la construcción presentó una mejora, la fuerte caída de las importaciones de bienes de capital durante septiembre mantuvo negativo el resultado agregado.
La evolución de los próximos meses será relevante para determinar si la recuperación de algunos sectores logra compensar la contracción de otros componentes y si los anuncios de inversión se traducen en desembolsos efectivos capaces de contribuir a la reactivación económica.

La persistencia de los indicadores negativos plantea interrogantes sobre la capacidad de la inversión para convertirse en un motor de crecimiento en el corto plazo. La incorporación de maquinaria, equipos e infraestructura resulta relevante para ampliar la producción, mejorar la productividad y generar condiciones para nuevas contrataciones. Sin una recuperación sostenida de estos componentes, la actividad económica enfrenta mayores dificultades para consolidar una expansión que se mantenga en el tiempo.
En este escenario, uno de los principales desafíos consiste en transformar los compromisos anunciados en proyectos concretos, con desembolsos verificables y ejecución efectiva. La evolución de la inversión durante los próximos meses permitirá observar si las mejoras sectoriales comienzan a extenderse al conjunto de la economía o si la debilidad de los bienes de capital continúa condicionando las perspectivas de recuperación.







