El luchador correntino Jeremías Fisch regresó de Cartagena, Colombia, con una experiencia internacional inolvidable: consiguió el tercer puesto tras perder la semifinal ante un competidor ruso y compartió la medalla de oro con su amigo y compañero Franco Miranda, luego de que el rival de la final no se presentara. En diálogo con Arriba la Radio, por Radio Up, contó cómo vivió el Mundial, la emoción de competir ante deportistas de distintos países y los objetivos que se plantea para continuar su carrera.
El sueño que comenzó en Ituzaingó, Corrientes, y que lo llevó a buscar apoyo económico para viajar, se convirtió en un paso fundamental para su futuro deportivo. Después de consagrarse campeón argentino y obtener la clasificación, Fisch viajó a Colombia con una meta clara: medirse con luchadores de otros países y sumar experiencia en una competencia de máximo nivel. “La verdad que no puedo estar mejor”, expresó al comenzar la entrevista, todavía con la emoción de haber regresado de una experiencia que, según anticipó, representa apenas el comienzo de su camino en el Muay Thai.

De campeón argentino a competir en un Mundial
La clasificación de Jeremías Fisch al Mundial llegó después de consagrarse campeón argentino en la Copa Nacional, disputada el 22 o 23 de marzo, según recordó durante la entrevista. Ese resultado le permitió asegurar su lugar en la competencia internacional y comenzar una preparación enfocada en el viaje a Cartagena. “Desde ahí supe que estaba clasificado, entonces bueno, me puse a entrenar, a entrenar, a entrenar, a entrenar con el objetivo en mente de viajar”, relató.
El campeonato se desarrolló entre el 19 y el 24 de octubre, mientras que la delegación viajó el 17. Sin embargo, la espera antes de subir al ring fue parte de la experiencia: el torneo comenzó el miércoles y su primera pelea llegó recién el viernes.
Ese día enfrentó la semifinal contra un representante de Rusia, un combate que terminó con una derrota por nocaut y que le permitió conocer de primera mano la exigencia de competir frente a deportistas de gran experiencia. “Perdí la pelea, fue un knockout terrible que me hizo, un filo de talón directo a la boca del estómago que me pegó”, contó sobre el golpe que recibió durante el enfrentamiento.
Pese al resultado adverso, el correntino logró quedarse con el tercer puesto, un reconocimiento importante en su primera experiencia mundialista.

El desafío de enfrentar a peleadores profesionales
Uno de los aspectos que más impactó a Fisch fue el nivel de los competidores que encontró en Colombia. Aunque él todavía está dando sus primeros pasos en el circuito amateur, tuvo que medirse con deportistas que cuentan con una trayectoria mucho más extensa. “La experiencia la verdad que fue súper enriquecedora. Me abrió muchos puntos de vista nuevos sobre muchas cosas”, destacó.
El luchador explicó que varios de los representantes rusos tenían experiencia profesional, lo que implicó un salto importante en términos de técnica, preparación y recorrido deportivo. “Me tocó pelear contra un peleador que era profesional, con mucha experiencia, yo siendo recién incursionando en mi carrera como peleador amateur, así que un salto demasiado grande de habilidad”, señaló.
Lejos de quedarse únicamente con la derrota, Fisch valoró la posibilidad de compartir el torneo con atletas de distintas partes del mundo y observar otras formas de entrenar y competir. “Me gustó mucho ver que en otras partes del mundo hay un nivel impresionante de peleadores”, afirmó.

El oro compartido con su amigo Franco Miranda
La participación de Jeremías en Cartagena también tuvo un desenlace especial. Después de conseguir el tercer puesto en la semifinal, llegó el momento de la final de Muay Thai, en la que debía enfrentarse a Franco Miranda, uno de sus amigos y compañeros de entrenamiento.
Sin embargo, Miranda no se presentó al combate y ambos terminaron compartiendo el primer puesto y la medalla de oro, tal como explicó el propio Fisch. “Mi rival era Franco Miranda, uno de mis amigos y compañeros con los que entrenamos. No se presentó, entonces decidimos compartir el oro, ahí como se puede ver en la foto, compartimos el oro y terminamos saliendo los dos primeros”, relató.
De esta manera, el correntino regresó con dos resultados destacados de su participación: el tercer puesto obtenido en la semifinal y el oro compartido en la final de Muay Thai.
La experiencia representó una recompensa al esfuerzo realizado durante los meses previos, en los que entrenó con la clasificación mundialista como objetivo y debió buscar alternativas para financiar el viaje.

“No hay marcha atrás”: cómo vivió el momento de subir al ring
La preparación física fue una parte fundamental del camino, pero la cabeza también tuvo un papel importante. Fisch recordó que, antes de pelear, tenía muchas cosas en mente y sabía que debía concentrarse en todo lo que había trabajado durante los entrenamientos.
En ese momento contó con el acompañamiento de su papá, que viajó hasta Colombia para verlo competir. “Tuve la suerte de que mi papá fue a acompañarme hasta allá, fue ahí a Colombia a verme”, comentó.
La previa estuvo cargada de emociones, aunque finalmente decidió dejar de lado los pensamientos y enfocarse en hacer su trabajo arriba del ring. “Tenía mil millones de cosas pensando en ese momento y dije: ‘Bueno, ya está, como hasta acá llegué, me tengo que subir y tengo que tratar de darlo todo’”, recordó.
Y resumió aquella sensación con una frase que refleja la determinación necesaria para competir: “No hay marcha atrás”.
Después llegó el momento de colocarse los elementos de protección y salir a pelear. “Me puse los tibiales, los guantes, me puse el casco, cabezal y dije: ‘Hasta acá llegué, ahora tengo que usar todo lo que aprendí en el entrenamiento y lo que estuve practicando’”, relató.

Una promesa familiar que terminó con un cambio de look
La consagración también dejó lugar para una anécdota divertida. Durante la entrevista, los conductores de Arriba la Radio advirtieron que Fisch aparecía con cabello en las fotografías de la competencia, pero que había regresado con un aspecto diferente.
El peleador explicó que antes de viajar le había hecho una promesa a su hermano: si conseguía una medalla, se raparía como parte de una apuesta. “Antes de viajar, a mi hermano le hice una promesa de que si sacaba alguna medalla, le iba a regalar campeón mundial, me iba a pelar como parte de la apuesta o promesa que le hice”, contó.
Cuando le señalaron que había cumplido con su palabra, respondió entre risas: “Obvio, obviamente, obviamente”. Así, además de regresar con medallas, Fisch cumplió la promesa familiar que había dejado pendiente antes de partir hacia Colombia.

Rusia, Venezuela y Colombia: las escuelas que lo sorprendieron
Más allá de los resultados, el Mundial le permitió descubrir el nivel que tiene el Muay Thai en diferentes países. Fisch destacó especialmente a Rusia, donde, según explicó, muchos deportistas comienzan a practicar artes marciales desde edades tempranas. “Rusia claramente es culturalmente conocido por tener esa cultura justamente de vida de peleadores. La gente en Rusia empieza a pelear desde muy chico en las distintas artes marciales que se practican”, señaló.
Sin embargo, hubo otros países que le llamaron la atención por el nivel de sus representantes. “Lo que sí me sorprendió mucho, por ejemplo, es ver el nivel de Muay Thai que tenía Venezuela y Colombia”, afirmó.
Y agregó: “Vi muchos chicos y tipos también, gente grande, con un nivel impresionante de Muay Thai que la verdad me sorprendió mucho de esos países”.
Ese intercambio internacional fue una de las enseñanzas más importantes que se llevó de Cartagena y una oportunidad para entender cuánto necesita seguir creciendo si quiere competir en escenarios cada vez más exigentes.

El entrenador y la escuela, fundamentales en su carrera
Fisch también dejó en claro que su crecimiento no es un logro individual. Durante la entrevista destacó el acompañamiento de Matías Scotti y de la escuela en la que entrena en Rosario, la Escuela Integral de Deportes.
Al ser consultado sobre la posibilidad de cambiar de equipo o continuar su formación en otro lugar, fue contundente: no tiene pensado irse. “Todo lo que soy como peleador y gran parte de las cosas que tengo como persona fueron Mati las que me enseñó”, expresó.
Y reconoció: “Le debo muchísimo a él y a la escuela en sí, así que no tengo pensado por ahora irme en ningún momento”.
El reconocimiento muestra la importancia que tuvo su entorno deportivo en una carrera que todavía está en sus primeras etapas, pero que ya sumó una experiencia mundialista y dos resultados destacados en Colombia.

¿Qué sigue después del Mundial de Muay Thai?
Lejos de considerar que llegó a la cima de su carrera, Jeremías Fisch entiende la participación en Colombia como un punto de partida. Ahora busca sumar peleas, acumular experiencia y continuar perfeccionándose antes de pensar en un salto de categoría. “Esto yo lo tomo para mí como un comienzo en mi carrera, un hito grande que yo tenía en mente”, explicó.
El peleador contó que durante todo el año trabajó con la meta de llegar al Mundial, pero ahora sabe que todavía tiene mucho camino por recorrer. “Esto para mí fue el comienzo, es un pequeño paso que tengo que dar para seguir mejorándome y perfeccionándome como peleador”, sostuvo.
Su próximo objetivo será buscar nuevas peleas y ganar experiencia para evaluar, junto a su entrenador, cuándo estará preparado para dar el salto al nivel semiprofesional y, más adelante, al profesionalismo. “Ahora lo que tengo que seguir haciendo es buscar peleas y tratar de ganar toda la experiencia posible como para poder seguir mejorando”, detalló.
Fisch también aclaró que no pretende apresurar los tiempos: entiende que el crecimiento deportivo requiere constancia y que una buena actuación no significa estar preparado inmediatamente para una categoría superior. “No es que voy a decir: ‘Uh, bueno, gané dos peleas, ya puedo ser peleador’. No. Tiene que ser eventual, tiene que ser con el tiempo, o sea, no es de un día para el otro”, remarcó.
De Ituzaingó a Rosario y de allí a Cartagena, Jeremías Fisch regresó con una medalla de oro compartida, un tercer puesto y una experiencia que marca un antes y un después en su carrera. El luchador correntino ya tiene nuevos objetivos en mente y sabe que el próximo desafío será seguir creciendo para competir cada vez a mayor nivel.







