Los triglicéridos son un indicador clave en los análisis de sangre que suele recibir menos atención que el colesterol LDL, conocido como colesterol malo. Sin embargo, sus niveles elevados se asocian con un mayor riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV), incluso en personas que mantienen controlado el colesterol con medicación.
Un documento elaborado por 15 especialistas italianos y publicado en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases reunió evidencia científica sobre el impacto de esta grasa en la salud cardiovascular.

El informe señala que los triglicéridos elevados pueden contribuir a la acumulación de placas en las arterias y mantener el riesgo cardiovascular pese al tratamiento para reducir el colesterol.
Además, cuando sus valores superan los 885 mg/dL, aumenta la preocupación por el riesgo de pancreatitis aguda, una complicación potencialmente grave.

Los especialistas también analizaron los tratamientos disponibles y destacaron la evidencia favorable del icosapent etilo en determinados pacientes de alto riesgo. Su uso debe ser evaluado por un profesional de la salud.
El control periódico de los análisis de sangre y la consulta médica permiten identificar alteraciones y determinar las medidas adecuadas según cada paciente.







