Los resultados de las pruebas PISA volvieron a poner en discusión los desafíos del sistema educativo y, especialmente, las dificultades en el aprendizaje de matemática. En ese contexto, docentes, directivos y autoridades de instituciones educativas de gestión privada de Misiones participaron de una jornada de trabajo para analizar la situación y elaborar propuestas de mejora.
En diálogo con Arriba la Radio, el filósofo y educador Eduardo Cazenave destacó el enfoque del encuentro, centrado en revisar las prácticas educativas y pensar alternativas desde las propias escuelas. “Me pareció fascinante que la propuesta sea no qué nos pasó, sino qué vamos a hacer”, expresó.
Para el educador, el desafío consiste en dejar de concentrar la discusión únicamente en los resultados y avanzar hacia cambios concretos en las formas de enseñar. “Si hacemos lo mismo, no esperemos resultados diferentes”, sostuvo al referirse a la necesidad de revisar las estrategias pedagógicas.
Matemática, una de las principales preocupaciones
Cazenave explicó que durante la jornada se organizaron mesas de trabajo por áreas: Lengua, Matemática y Ciencias. Según relató, matemática fue uno de los campos que generó mayor preocupación, tanto por los resultados como por las dificultades que presenta su enseñanza.
El educador también señaló que existe una menor disposición de algunos docentes a especializarse en esta disciplina, en comparación con otras áreas. En ese sentido, consideró necesario fortalecer la formación y revisar las estrategias utilizadas en el aula.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la relación entre matemática y comprensión lectora. Según explicó, resolver un problema matemático no depende solamente de conocer una operación, sino también de comprender qué plantea la consigna.
“Si no entiendo lo que leo, difícilmente voy a poder responder una consigna”, afirmó. Para ilustrarlo, utilizó el ejemplo de un problema sencillo que requiere calcular cuántos caramelos quedan después de repartirlos y consumir una parte. Si el estudiante no interpreta correctamente el enunciado, la dificultad puede aparecer antes de realizar cualquier cálculo.
Por eso, consideró que el desarrollo de las habilidades lingüísticas también resulta fundamental para mejorar el desempeño en matemática.
Recuperar la geometría y enseñar a resolver problemas
Entre las propuestas que surgieron de la mesa de trabajo, Cazenave mencionó la necesidad de recuperar la enseñanza de la geometría, un área que, según su diagnóstico, perdió presencia en las prácticas escolares.
El educador señaló que esta disciplina permite vincular los contenidos matemáticos con situaciones concretas y elementos que forman parte de la vida cotidiana. Además, explicó que la geometría puede contribuir al trabajo con ecuaciones y al desarrollo del razonamiento abstracto.
Otra de las propuestas consiste en priorizar la resolución de problemas por encima de la repetición mecánica de operaciones. Para Cazenave, existe una diferencia entre saber resolver una ecuación presentada directamente y poder identificar qué operación matemática permite solucionar una situación determinada.
“Una cosa es que yo te pueda decir una ecuación y vos la resuelvas. Otra cosa es que yo te presente un problema y que vos, de ese problema, abstraigas la ecuación para resolverla”, explicó.
En esa línea, sostuvo que la enseñanza debe combinar la explicación de los contenidos con ejercicios frecuentes y sistemáticos. Entender un procedimiento no garantiza que el estudiante pueda aplicarlo correctamente: para alcanzar esa capacidad, necesita practicar y desarrollar progresivamente autonomía.
“La matemática requiere una enseñanza sistemática, un esfuerzo del que aprende y práctica, práctica, práctica, hasta que te salga”, remarcó.
Comprender el razonamiento y no memorizar fórmulas
Cazenave también cuestionó los métodos de enseñanza que priorizan la memorización de fórmulas y procedimientos sin profundizar en las razones que los sustentan.
A su entender, es necesario que los estudiantes puedan explicar cómo llegaron a un resultado y qué razonamiento utilizaron para resolver un ejercicio. De esa manera, los docentes pueden distinguir entre una respuesta obtenida por repetición y una comprensión real del contenido.
En ese sentido, mencionó que durante la jornada se planteó la importancia de recuperar la explicación escrita de los procedimientos matemáticos. El objetivo es que los alumnos no solamente presenten una respuesta, sino que también puedan mostrar el desarrollo de su pensamiento.
“Hoy te diría que es más importante que entiendas qué es la fórmula”, afirmó. Además, destacó que un mismo resultado puede alcanzarse mediante distintos caminos, siempre que se respeten las reglas matemáticas correspondientes.
Esta perspectiva apunta a fortalecer la capacidad de razonamiento y la comprensión de los problemas, en lugar de limitar el aprendizaje a la reproducción de ejercicios conocidos.
El rol de los docentes y el acompañamiento de las familias
El educador sostuvo que mejorar los resultados requiere un compromiso de los docentes con la revisión de sus propias prácticas. Esto implica incorporar ejercicios, volver a trabajar contenidos que presentan dificultades y comprobar si los estudiantes efectivamente aprendieron.
“Tu trabajo es que lo aprendan, no que vos lo des”, expresó al recordar una experiencia en la que discutía con una profesora que consideraba terminado un tema porque ya lo había explicado.
Para Cazenave, avanzar con los contenidos sin verificar los aprendizajes puede provocar que los alumnos acumulen dificultades a lo largo de su trayectoria escolar. Por eso, consideró que el objetivo no debe ser simplemente completar un programa o aprobar una materia, sino lograr que los estudiantes comprendan los conocimientos fundamentales.
También destacó la importancia de involucrar a las familias. Según explicó, la práctica no termina en el aula, sino que muchas veces continúa en los hogares. Por esa razón, las instituciones deben comunicar sus criterios de enseñanza y explicar a los padres cómo se trabajan determinados conceptos.
El acompañamiento familiar, señaló, también puede ayudar a evitar confusiones cuando los adultos aprendieron procedimientos diferentes de los que se utilizan actualmente en la escuela.
En ese marco, Cazenave sostuvo que la mejora educativa requiere docentes valorados socialmente y familias comprometidas con la escolaridad. Consideró que ambos factores son fundamentales para fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.
“La verdadera inclusión es acompañarlo hasta que aprenda”
En el tramo final de la entrevista, Cazenave vinculó las dificultades educativas con la necesidad de recuperar la cultura del esfuerzo y volver a colocar el aprendizaje en el centro de las decisiones escolares.
El educador diferenció la inclusión entendida como la permanencia de los estudiantes en las instituciones de aquella que garantiza el acompañamiento necesario para que puedan aprender.
“La verdadera inclusión no es que el chico esté en la escuela y aprobarlo porque pobrecito. La verdadera inclusión es acompañarlo hasta que aprenda”, afirmó.
En esa línea, consideró que los docentes deben sostener a los alumnos que presentan dificultades, sin dejar de exigirles el esfuerzo necesario para avanzar. También planteó que las calificaciones deben entenderse como parte de un proceso de aprendizaje y no como una valoración personal del estudiante.
“Pero el objetivo no es aprobar, es que aprendan”, concluyó al sintetizar su postura sobre los desafíos de la enseñanza.
La reflexión se suma al debate sobre cómo mejorar los aprendizajes en matemática y qué cambios pueden impulsar las instituciones educativas. Para Cazenave, el camino requiere revisar las prácticas pedagógicas, recuperar contenidos, fortalecer la ejercitación, explicar los razonamientos e involucrar a las familias, con el aprendizaje efectivo como prioridad.
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