El sector yerbatero atraviesa una de sus situaciones económicas más críticas de las últimas dos décadas, según advirtió Denis Bochert, representante del Gobierno de Misiones en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), durante una entrevista con el programa “Segunda Página” de RadioUp, conducido por Diego Salazar. El funcionario cuestionó además el reordenamiento normativo impulsado por el Gobierno nacional, porque considera que reduciría las facultades de fiscalización y control de calidad del organismo.
Bochert explicó que, luego de reuniones con representantes de la Secretaría de Agricultura, el Ministerio de Desregulación y el SENASA, la propuesta presentada inicialmente como una simplificación de normas implicaría, según su interpretación, una reducción de las funciones que actualmente ejerce el INYM.
“Implica pérdida del registro, pérdida de calidad de los registros, implica que nosotros tenemos que delegar en ellos en la obtención de los datos, directamente quita el control de calidad de la materia prima, quita todo el control las facultades de los inspectores del INYM de ingresar al establecimiento para hacer inspección... y hace todos los controles ex-post, o sea, después de hecho y no podemos prevenir más nada”, señaló.
De acuerdo con Bochert, si esas modificaciones avanzan, el INYM conservaría principalmente tareas vinculadas con la promoción, el control del convenio de corresponsabilidad gremial y la estampilla. También puso en duda que el SENASA pueda asumir por completo las tareas de control de calidad en los puntos de comercialización. “El Senasa ya hace 4 o 5 años no tenía el dinero como para hacer bien el control”, sostuvo al referirse a las limitaciones que, según indicó, tendría el organismo sanitario para afrontar esa función.
La estampilla digital como alternativa para reducir costos
Entre las propuestas analizadas por Nación, Bochert destacó la posibilidad de reemplazar la estampilla física por un sistema digital mediante un código QR o alfanumérico incorporado en los paquetes de yerba mate.
El funcionario consideró que la modificación permitiría reducir de manera significativa los gastos vinculados con la fiscalización. “Nos ahorraríamos toda la impresión de estampillas, que hoy en día se lleva entre el 40% y el 50% de los recursos de la impresión del papelito para controlar la fiscalización”, explicó.

El precio de la hoja verde y el impacto sobre los productores
La situación económica de los productores también ocupó un lugar central durante la entrevista. Bochert afirmó que el valor de alrededor de 300 pesos por kilo de hoja verde resulta insuficiente para cubrir los costos de la actividad y estimó que el precio debería ubicarse cerca de los 500 pesos para contemplar los gastos básicos de cosecha y amortización. “Esta es la peor crisis que tenemos mínimo en los últimos 20 y algo años, seguro seguro”, afirmó al describir el escenario que atraviesa la actividad.
El representante misionero también cuestionó el impacto productivo de los actuales valores de la materia prima y advirtió sobre el deterioro de los recursos utilizados por los productores. “Un precio de 300 pesos por kilo no tiene en cuenta la cantidad de nutrientes que extraemos del suelo. O sea, directamente estamos dejando de hacer agricultura para hacer minería. Una vez que se nos terminen los nutrientes del suelo, no vamos a poder reponer lo que estamos sacando. Estamos comiéndonos nuestro capital”, expresó.

En ese contexto, Bochert también se refirió a la situación de los tareferos, a quienes definió como “el eslabón más desnutrido de la cadena”. Según señaló, los trabajadores tuvieron pocos incrementos salariales y quedaron relegados en medio de una estructura en la que el productor tampoco consigue obtener un ingreso suficiente por la materia prima.







