El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad no registrada desde 1950, según las últimas proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El escenario previsto para Argentina durante el último trimestre de 2026 muestra un aumento progresivo de las precipitaciones en el centro y noreste del país, aunque con diferencias importantes entre octubre, noviembre y diciembre.
El calentamiento del Pacífico ecuatorial se aceleró durante las últimas semanas y la región Niño 3.4 registró en agosto una anomalía de +1,8 °C, mientras que en el Pacífico ecuatorial oriental las temperaturas superficiales superaron los +3 °C. La NOAA estima además una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una categoría muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte, período que coincide con la primavera y el verano en Argentina.
Para el trimestre octubre-diciembre, el organismo estadounidense calcula además un 75% de probabilidad de que el índice RONI alcance o supere los +2,5 °C, un valor que superaría la intensidad de los episodios registrados desde 1950. De todos modos, la NOAA advierte que una mayor intensidad del fenómeno no implica que sus efectos sean iguales en todas las regiones ni que las modificaciones en las lluvias se produzcan de manera inmediata.
En Argentina, las condiciones atmosféricas previstas muestran diferencias según el mes. Para octubre, la actualización estacional del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Mediano Plazo (ECMWF) concentra la señal de mayores precipitaciones en el extremo noreste.
En ese escenario, Misiones y el este de Corrientes podrían recibir entre 30 y 50 milímetros más de lluvia que los valores habituales. En cambio, sectores de Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe y Entre Ríos presentarían precipitaciones inferiores a las normales, con déficits estimados de entre 10 y 20 milímetros y algunos núcleos cercanos a los 30 milímetros.
La situación comenzaría a modificarse durante noviembre, cuando las anomalías positivas de precipitación avanzarían hacia otras zonas del país. El NEA y el este de Entre Ríos podrían registrar más de 30 milímetros por encima de los valores habituales, mientras que La Pampa y el oeste bonaerense tendrían incrementos de entre 10 y 20 milímetros.
El aumento de la humedad podría favorecer la implantación de cultivos de verano en sectores que actualmente presentan reservas de agua limitadas. Sin embargo, en áreas con suelos ya saturados, una mayor cantidad de precipitaciones también podría generar dificultades para las tareas agrícolas y el tránsito por caminos rurales.
El escenario previsto para diciembre es el que presenta la señal de lluvias más extendida. El pronóstico del ECMWF anticipa precipitaciones superiores a las normales en buena parte del centro y noreste argentino, desde el NEA y el Litoral hasta sectores de la región Pampeana y el norte de la Patagonia.
Los mayores excesos, superiores a 50 milímetros, se concentrarían en zonas del NEA, Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba. En La Pampa, San Luis y el oeste de Buenos Aires, el incremento estimado sería de entre 30 y 50 milímetros.
El comportamiento no sería uniforme en todo el territorio. Mientras el centro y noreste tendrían una tendencia hacia mayores precipitaciones, sectores elevados del noroeste argentino podrían registrar entre 20 y 50 milímetros menos de lluvia que lo habitual.
Las proyecciones corresponden a tendencias climáticas estacionales y no representan un pronóstico puntual para una ciudad determinada. La evolución del fenómeno será monitoreada en las próximas actualizaciones oficiales, entre ellas la discusión de diagnóstico que la NOAA tiene prevista para el 8 de octubre, cuando podrá evaluarse si el calentamiento del Pacífico mantiene la evolución proyectada hacia el verano austral.







