En el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora este viernes 4 de septiembre, las infecciones de transmisión sexual vuelven a estar en el centro de la preocupación sanitaria. En Argentina, el aumento de los casos de sífilis es uno de los principales indicadores de esta tendencia.
Según datos oficiales, los casos de sífilis pasaron de 26.647 en 2022 a 32.293 en 2023 y alcanzaron los 36.917 en 2024. En 2025, en tanto, se registraron 55.183 casos acumulados.
Los especialistas advierten que el incremento está relacionado, entre otros factores, con una menor percepción del riesgo, el uso irregular de preservativos, las reinfecciones y las dificultades para acceder a un diagnóstico oportuno.

Los mitos que afectan el uso del preservativo
Uno de los principales obstáculos continúa siendo la falsa sensación de seguridad. Muchas personas creen que el riesgo de contraer una ITS es bajo cuando mantienen una relación estable o cuando su pareja no presenta síntomas.
Sin embargo, infecciones como la sífilis, la gonorrea, la clamidia y el VIH pueden transmitirse incluso durante una única exposición sexual y, en algunos casos, pueden permanecer sin síntomas durante períodos prolongados.
También persisten prejuicios vinculados al uso del preservativo. Entre ellos aparecen la idea de que reduce el placer, que genera dificultades para mantener la erección o que utilizarlo dentro de una pareja estable implica desconfianza.

La sífilis puede avanzar sin síntomas
La sífilis es una infección bacteriana que puede comenzar con una lesión indolora que desaparece por sí sola, aunque la enfermedad continúe avanzando. Sin tratamiento, puede atravesar etapas posteriores y llegar a afectar el sistema nervioso, el corazón y otros órganos.
Por eso, el diagnóstico temprano es fundamental. Los controles y las pruebas de ITS son especialmente importantes después de una relación sexual sin preservativo, ante un diagnóstico en la pareja y durante el embarazo.
La prevención, el uso correcto y constante del preservativo y el acceso al testeo siguen siendo herramientas centrales para reducir la transmisión y detectar las infecciones antes de que provoquen complicaciones.




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