La dermatitis atópica que aparece durante la infancia puede preceder al desarrollo de otras enfermedades alérgicas, como asma, rinitis alérgica y alergias alimentarias, según especialistas que participaron del InmunoXperience 2026, un encuentro científico realizado en Buenos Aires que reunió a más de 400 dermatólogos, alergistas, neumonólogos y otorrinolaringólogos de Latinoamérica. La relación se explica, en parte, por mecanismos vinculados con la inflamación tipo 2, aunque esta evolución no se presenta de la misma manera en todos los pacientes ni implica necesariamente que una enfermedad conduzca a otra.
La denominada “marcha atópica” describe una trayectoria clínica observada en algunos pacientes. Puede comenzar durante los primeros años de vida con dermatitis atópica y posteriormente incorporar otras manifestaciones alérgicas, entre ellas rinitis, asma y alergias alimentarias.
“El concepto de ‘marcha atópica’ describe una secuencia que comienza en los primeros años de vida con dermatitis atópica y puede progresar hacia alergias alimentarias, rinitis alérgica, asma y otras manifestaciones inflamatorias, como consecuencia de una trayectoria inmunológica”, explicó la Dra. Helena Vidaurri, médica dermatóloga pediatra del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”.
La especialista remarcó que esta evolución no constituye un destino inevitable. El reconocimiento temprano de la enfermedad permite realizar un seguimiento más integral y evaluar posibles manifestaciones asociadas a lo largo del tiempo.
Una enfermedad frecuente en la región
Los datos presentados durante el encuentro muestran una elevada presencia de dermatitis atópica en distintos países latinoamericanos. En niños de entre 6 y 7 años, se registró una prevalencia de 22,5% en Ecuador y 20,9% en Colombia, mientras que entre los adolescentes colombianos alcanzó el 24,6%. En México, la enfermedad afecta a más del 10% de la población, mientras que en Argentina se estima una prevalencia de 9,7% en niños.
El asma también representa una problemática frecuente. Un estudio realizado en seis ciudades colombianas detectó una prevalencia de síntomas del 10,4%. En México, los datos del Global Asthma Network registraron sibilancias en el 10,2% de los escolares de 6 a 7 años y en el 11,6% de los adolescentes de 13 a 14 años.
En el caso de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el estudio EPOC.AR estimó en Argentina una prevalencia del 14,5% entre adultos de 40 años o más, lo que equivale a más de 2,3 millones de personas. En Colombia, la prevalencia espirométrica alcanzó el 8,9% en personas de 40 años, mientras que en Ciudad de México fue del 7,8% en adultos de esa edad o mayores.
La importancia de intervenir temprano
Los especialistas plantearon que mantener bajo control la dermatitis atópica y otras enfermedades inflamatorias desde etapas tempranas podría tener consecuencias relevantes sobre la evolución posterior del paciente. Sin embargo, todavía se investiga si una intervención precoz puede modificar efectivamente la historia natural de la marcha atópica.
“Controlar de manera temprana y sostenida la enfermedad es un objetivo clínico importante. Lo que todavía se investiga es si una intervención precoz puede modificar la historia natural de la marcha atópica y prevenir la aparición de nuevas enfermedades alérgicas”, señaló la Dra. Bethy Camargo Vargas, neumonóloga pediatra del Hospital Militar Central de Colombia.
En el asma, la inflamación persistente puede producir modificaciones estructurales en las vías respiratorias y afectar la función pulmonar. Los tratamientos biológicos dirigidos contra mecanismos inflamatorios específicos demostraron en determinados pacientes mejoras en la función pulmonar y una reducción de las exacerbaciones y hospitalizaciones, aunque todavía existen interrogantes sobre cuánto daño puede recuperarse y si el tratamiento temprano puede evitar parte de esas alteraciones.
La evolución de la función pulmonar también puede comenzar a definirse durante la infancia. Una investigación que siguió a más de 2.400 personas desde la niñez hasta los 53 años identificó seis trayectorias diferentes. Tres de ellas concentraron el 75% de la carga de EPOC durante la adultez, mientras que quienes presentaron un deterioro acelerado desde edades tempranas tuvieron hasta 35 veces más riesgo de desarrollar EPOC frente a quienes mantuvieron una evolución promedio.
En dermatología, otro concepto utilizado para evaluar el impacto de las enfermedades crónicas es el Cumulative Life Course Impairment (CLCI), que analiza cómo las consecuencias físicas y psicosociales de afecciones como la dermatitis atópica pueden acumularse durante el transcurso de la vida. Una revisión de 25 estudios sobre psoriasis, dermatitis atópica e hidradenitis supurativa identificó 22 factores de riesgo relacionados con esta carga acumulada.
Tratamientos dirigidos a mecanismos específicos
El avance de los tratamientos biológicos modificó el abordaje de algunas enfermedades asociadas con la inflamación tipo 2. En pacientes seleccionados con asma grave, los ensayos clínicos demostraron reducciones de las exacerbaciones y hospitalizaciones, además de mejoras en la función pulmonar y en el control de la enfermedad.
“Los tratamientos biológicos han abierto una nueva etapa al permitir intervenir sobre mecanismos inmunológicos específicos en pacientes seleccionados. En asma grave, los ensayos clínicos muestran reducciones de exacerbaciones y hospitalizaciones, además de mejoras en función pulmonar y control de la enfermedad; estos beneficios son, en general, mayores cuando existe evidencia de inflamación tipo 2”, sostuvo el Dr. Gabriel García, director del Centro en Investigaciones Respiratorias de La Plata (CEPIR) y vicepresidente de ALAT.
Estos tratamientos también pueden disminuir la necesidad de utilizar corticoides sistémicos en determinados pacientes con asma grave. Esto resulta relevante debido a que la exposición prolongada o repetida a estos medicamentos puede aumentar el riesgo de efectos adversos.
El encuentro InmunoXperience 2026 planteó así la necesidad de analizar estas enfermedades desde una perspectiva multidisciplinaria, considerando que la inflamación tipo 2 puede estar presente en diferentes afecciones, aunque no todas tienen la misma evolución ni requieren el mismo abordaje.
“Compartir en InmunoXperience permitirá a sus asistentes atender de manera efectiva la dermatitis atópica de sus pacientes, entendiéndola como un padecimiento multisistémico, susceptible de tratamiento altamente dirigido, eficaz, duradero y seguro, para mejorar el estado actual y futuro de los pacientes”, afirmó la Dra. Helena Vidaurri de la Cruz.
El enfoque actual apunta a identificar de manera temprana las manifestaciones atópicas, controlar la inflamación y reconocer las características particulares de cada paciente. La investigación continúa centrada en determinar hasta qué punto una intervención temprana puede modificar la evolución de estas enfermedades y reducir la aparición de nuevas manifestaciones alérgicas.



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