El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró US$82 millones durante la última rueda de la semana y extendió a 22 jornadas consecutivas su racha de intervenciones con saldo positivo en el mercado de cambios. Con este resultado, la autoridad monetaria acumuló US$14.049 millones en compras durante los primeros ocho meses de 2026, superando el piso establecido en la meta anual de acumulación de reservas.
El monto incorporado desde enero se produjo en el marco de la cuarta fase del programa monetario impulsado por el equipo económico. La meta fijada para todo el año contempla una acumulación de entre US$10.000 millones y US$17.000 millones, por lo que el BCRA ya superó ampliamente el mínimo previsto.
Durante agosto, sin embargo, el ritmo de compras mostró una desaceleración. En lo que va del mes, la entidad adquirió US$722 millones, una cifra inferior al ritmo registrado durante períodos anteriores.
En paralelo, las reservas internacionales brutas se ubicaron en US$49.791 millones, luego de experimentar una caída diaria de US$1.069 millones. De acuerdo con fuentes del mercado, la variación estuvo relacionada con movimientos contables habituales de cierre de mes vinculados con los encajes bancarios y los balances de las entidades financieras.
Según esa explicación, los fondos utilizados en esas operaciones suelen regresar al Banco Central durante los primeros días del mes siguiente, por lo que la disminución registrada no representaría una salida permanente de divisas.
El nivel de reservas había alcanzado pocos días antes un máximo durante la actual gestión. El martes pasado, el stock bruto llegó a US$50.912 millones, impulsado, entre otros factores, por la valorización internacional del oro que forma parte de los activos del BCRA.
De cara a los próximos meses, el equipo económico que encabeza Luis Caputo apunta a continuar con la acumulación de divisas y acercarse al techo de US$17.000 millones previsto para 2026.
La estrategia oficial contempla fortalecer las reservas propias y complementarlas con mecanismos de financiamiento y respaldo externo, entre ellos los swaps con China y Estados Unidos. El objetivo es contar con mayores recursos para afrontar los vencimientos de deuda previstos para 2026 y 2027 y reducir las presiones sobre el mercado cambiario.



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