Los precios de los alimentos registraron aumentos leves durante el cierre de agosto, un comportamiento que refuerza las expectativas de que la inflación mensual se mantenga por debajo del 2%.
Un relevamiento de la consultora LCG señaló que los productos básicos aumentaron apenas 0,1% durante la última semana de agosto, mientras que la variación acumulada de los últimos cuatro períodos alcanzó el 1,1%.
Entre los factores que explicaron la moderación se destacó la estabilidad en el precio de la carne, junto con bajas de 0,8% en verduras y 1,1% en frutas.
Por su parte, Eco Go registró, con datos relevados hasta el 24 de agosto, un incremento de 0,3% en los alimentos consumidos dentro del hogar.
La consultora estimó que la inflación de los alimentos dentro del hogar se ubicaría alrededor del 1,1%, mientras que al incorporar los alimentos consumidos fuera del hogar, que registraron una variación del 1,1%, el resultado del rubro se mantendría también en torno al 1,1%.
Las proyecciones para agosto

Los datos de las consultoras privadas alimentan las expectativas de que la inflación de agosto pueda ubicarse por debajo del 2,1% registrado en julio, aunque existen diferencias entre las estimaciones.
La proyección más optimista corresponde a Fundación Libertad y Progreso, que calcula una inflación del 1,4%.
En un nivel intermedio aparecen Orlando J. Ferreres & Asociados y C&T, con una estimación del 1,5%, mientras que Eco Go también proyecta un 1,5%.
Por su parte, Analytica calcula una inflación del 1,7%.
En el extremo superior se encuentra Equilibra, que estima una variación del 2,1%, similar a la registrada durante julio.
De confirmarse las previsiones más moderadas, agosto podría convertirse en otro mes de desaceleración de los precios, aunque el comportamiento de los alimentos continúa siendo uno de los principales indicadores para medir la evolución del costo de vida.
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El Gobierno apuesta a una mayor recuperación de los ingresos
La desaceleración de la inflación constituye uno de los principales objetivos del Gobierno nacional, que busca que una menor velocidad de los aumentos permita mejorar el poder adquisitivo de los salarios y reactivar el consumo.
En ese marco, trascendió la intención oficial de llevar el salario mínimo a unos $800.000 de bolsillo, con especial atención sobre sectores que atraviesan mayores dificultades por la falta de demanda.
Entre las actividades mencionadas aparecen la gastronomía, el sector textil y la construcción, ramas que vienen mostrando dificultades para recuperar sus niveles de actividad.
La evolución de los precios durante las próximas semanas será clave para determinar si la tendencia de desaceleración logra consolidarse y, al mismo tiempo, si la recuperación de los ingresos puede traducirse en una mejora efectiva del consumo.
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