Torino hizo historia en el Polideportivo Ernesto “Finito” Gehrmann. Después de una semana intensa, cinco partidos, una definición por penales y una final ante un rival de enorme jerarquía, el equipo posadeño se consagró campeón de la Copa de Oro Norte y consiguió el ascenso a la División de Honor 2027. Un título que representa mucho más que una copa: es el premio a años de insistencia, frustraciones, aprendizaje y perseverancia.
El Toro venció 2-0 a Bañado Norte de Corrientes en una final inolvidable y cerró una campaña en la que también eliminó a El Judas de Eldorado en semifinales, en una definición por penales que dejó una de las imágenes más impactantes del torneo: Renzo Larenti atajando un penal con la cara.

Un título que empezó a construirse mucho antes de la final
Hay campeonatos que se ganan en un partido. Y hay otros que empiezan a ganarse mucho antes de que llegue la final.
La historia de Torino comenzó a construirse durante años de frustraciones, de cinco semifinales consecutivas perdidas en el torneo doméstico, de golpes que obligaron al equipo a volver a empezar y de una convicción que nunca desapareció: algún día iba a tocar.
Ese día llegó el sábado 22 de agosto de 2026. Ante un Polideportivo Ernesto “Finito” Gehrmann colmado y vestido de bordó, Torino derrotó 2-0 a Bañado Norte de Corrientes y se consagró campeón nacional de la Copa de Oro Norte.
Pero la copa no fue el único premio. Con la clasificación a la final, el Toro ya había asegurado su lugar en la División de Honor 2027, la máxima categoría del futsal argentino. Y para llegar hasta allí tuvo que atravesar una semana que tuvo todos los ingredientes de una película.

El comienzo: correr, sufrir y ganar
Todo comenzó el lunes 17 de agosto, en el mismo escenario que seis días después sería testigo de la consagración.
Torino debutó frente a Mariano Moreno de Paraná, Entre Ríos. El partido tuvo goles, intensidad y sufrimiento, pero el conjunto posadeño consiguió quedarse con una importante victoria por 3-2 para comenzar de la mejor manera su participación. Al día siguiente llegó el turno de JS de San Roque, de Corrientes, en el microestadio techado del Club Brown. Fue el único encuentro de todo el torneo en el que Torino estuvo abajo en el marcador.
El 2-2 final dejó sensaciones encontradas, aunque también permitió confirmar una de las características que terminarían definiendo la campaña: la capacidad del equipo para reaccionar ante la adversidad.
El miércoles ya no había margen para especulaciones. Había que ganar. Y Torino ganó.
Ante Estudiantes Futsal de la capital correntina, el equipo bordó consiguió el resultado que necesitaba para terminar primero en su grupo y meterse en los cuartos de final. La Copa comenzaba a entrar en su etapa decisiva.

Cuartos de final: aparecieron los goles y Torino se metió entre los cuatro mejores
El jueves volvió a ser jornada de competencia en el Finito Gehrmann. Torino había realizado un buen primer tiempo frente a El Vélez de Saladas, pero el marcador seguía en cero. El 0-0 obligaba a mantener la paciencia y no cometer errores.
Hasta que llegó el segundo tiempo. En el comienzo de la etapa complementaria, el Toro golpeó dos veces y rápidamente se puso 2-0 arriba.
Después tocó defender, resistir y administrar la ventaja. El conjunto correntino consiguió descontar, pero Torino mantuvo el control del partido y terminó quedándose con la victoria. Ya estaba entre los cuatro mejores de la Copa de Oro Norte. Faltaba apenas un paso para alcanzar la final.

La semifinal: 50 minutos de tensión y una atajada inolvidable
El viernes apareció el desafío más duro de toda la competencia.
Del otro lado estaba El Judas de Eldorado, uno de los equipos más importantes y experimentados del futsal misionero, multicampeón y acostumbrado a disputar esta clase de competencias. Torino, vestido de blanco, afrontó un partido cerrado, táctico y extremadamente parejo. Fueron 50 minutos cronometrados de 0-0, con pocas situaciones claras y dos equipos conscientes de que cualquier error podía significar quedar afuera.
No había margen para equivocarse. Entonces llegaron los penales. Torino fue perfecto: convirtió los tres remates que ejecutó.
El Judas falló el último. Y allí apareció una de las imágenes que quedarán para siempre en la historia de esta campaña. Renzo Larenti atajó el penal con la cara. El festejo fue inmediato. Torino estaba en la final.
Pero además había conseguido algo todavía más importante: con esa clasificación, el Toro ya tenía asegurado el ascenso a la División de Honor 2027. La historia ya tenía un lugar reservado. Pero todavía faltaba escribir el último capítulo.

La final: Torino no dejó dudas ante Bañado Norte
Después de una semana de partidos, concentración, desgaste, nervios y emociones, llegó el sábado.
Enfrente estaba Bañado Norte de Corrientes, un rival de enorme jerarquía y experiencia, multicampeón de su asociación, con jugadores que integraron la selección correntina y con varios torneos nacionales disputados.
No era una final sencilla. Y Torino lo sabía. El comienzo estuvo marcado por el nerviosismo lógico de una definición nacional. El marco era imponente y la gente del Toro empujaba desde las tribunas.
Pero una vez que el equipo consiguió acomodarse, comenzó a imponer sus condiciones. Torino manejó los tiempos, controló el partido, encontró los espacios y fue construyendo una victoria que terminó siendo merecida. El 2-0 final no solo reflejó el resultado.
También mostró el rendimiento de un equipo que, después de cinco partidos y una semana de enorme desgaste, llegó al partido decisivo y respondió como un verdadero campeón. Hubo otro dato que reflejó el trabajo colectivo: en una final ante un rival de semejante experiencia, el arquero de Torino tuvo poca participación. El Toro había conseguido algo difícil: ganar una final nacional sin dejar dudas.

Una copa que también cuenta la historia del futsal misionero
El título de Torino también representa un reconocimiento al crecimiento del futsal de Posadas y de Misiones.
El equipo se sumó a la selecta lista de clubes misioneros que conquistaron una de las categorías más importantes del futsal argentino y lo hizo con una identidad construida a partir del trabajo sostenido.
Jugadores formados en la provincia, familias enteras vinculadas al deporte, clubes que trabajan durante todo el año y equipos que compiten de igual a igual con representantes de otras provincias forman parte de una historia que vuelve a tener a Misiones como protagonista.

Torino ya piensa en la División de Honor 2027
Ahora Torino tendrá un nuevo desafío. En 2027 jugará la División de Honor, donde se encontrará con los mejores equipos del país.
Pero esa será otra historia. Por ahora toca disfrutar esta.
La historia de un equipo que durante años golpeó la puerta, que perdió cinco semifinales, que volvió a levantarse, que llegó a un torneo nacional, que atravesó una semana interminable, que ganó cinco partidos, que sufrió, que lloró, que tuvo a un arquero atajando un penal con la cara, que llegó a una final, que enfrentó a un rival de jerarquía y que, cuando tuvo la oportunidad, no la dejó escapar.
El Toro ya tiene su estrella. Y desde el sábado 22 de agosto de 2026, también tiene un lugar en la historia grande del futsal argentino.



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