El vínculo entre Javier Milei y los gobernadores atraviesa una etapa de mayor tensión e incertidumbre. Para el politólogo Carlos Fara, lo ocurrido en el Congreso no debe interpretarse solamente como un traspié legislativo, sino como parte de un proceso más amplio que expone las dificultades del Gobierno nacional para construir acuerdos, sostener aliados y avanzar con su agenda política.
En una entrevista con Radio Up, Fara sostuvo que una derrota política adquiere una dimensión diferente cuando se produce en un contexto de desgaste de la imagen gubernamental. Según explicó, los resultados legislativos pueden generar una percepción de debilidad que incentiva a sectores que hasta entonces se mostraban dialoguistas a asumir posiciones más duras en las negociaciones.
“Cuando tenés una derrota política, empezás a ser visto con una cierta sensación de debilidad”, explicó el especialista, quien remarcó que el escenario actual es producto de una confluencia de factores políticos y sociales y no solamente de un episodio puntual en el Congreso.
Milei y los gobernadores: un nuevo capítulo en la negociación política
Para Fara, el resultado legislativo dejó en evidencia que los gobernadores y otros actores políticos comenzaron a percibir que tienen mayores márgenes para negociar con la Casa Rosada.
La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo había sufrido numerosas modificaciones durante el proceso de negociación y finalmente fue aprobada sin algunos de los capítulos que el Gobierno consideraba centrales. Para el analista, esto representa un problema porque pone en cuestión el capital político invertido durante semanas de conversaciones.
“En política nadie te quiere hacer favores. Todo forma parte de un juego de poder y de intereses”, sintetizó.
En ese sentido, consideró que el problema no puede atribuirse exclusivamente a quienes tuvieron a su cargo la negociación parlamentaria. Si bien reconoció que Patricia Bullrich no logró reunir los apoyos necesarios, sostuvo que la responsabilidad final recae sobre el Presidente porque la iniciativa surgió del Poder Ejecutivo.
“Me parece que fracasó el proceso de toma de decisiones”, afirmó Fara, al señalar que varias de las dificultades podían anticiparse y que el Gobierno no consiguió convertir el esfuerzo político y legislativo en un resultado concreto.

El costo político de la discusión sobre las tierras extranjeras
Uno de los puntos que, según Fara, generó un riesgo político innecesario para el Gobierno fue la discusión vinculada con la propiedad de tierras por parte de extranjeros.
El politólogo señaló que el tema logró instalarse en la opinión pública y en las redes sociales, hasta convertirse en una conversación que excedió a los sectores opositores tradicionales.
A su entender, el Gobierno se encontró frente a una contradicción política: mientras había desarrollado en los últimos meses un discurso con componentes nacionalistas alrededor de cuestiones como Malvinas y otros cruces internacionales, al mismo tiempo quedó asociado a una discusión que despertó sensibilidades vinculadas con la soberanía territorial.
Para Fara, esa combinación generó una situación incómoda para la administración de Milei porque el debate dejó de ser exclusivamente legislativo y pasó a formar parte de la conversación ciudadana.
El “Congreso más reformista de la historia” enfrenta obstáculos
Otro de los ejes de la entrevista fue la promesa de Milei de avanzar hacia un Congreso fuertemente reformista.
Fara consideró que será muy difícil que el Gobierno alcance el ritmo de reformas originalmente imaginado. Recordó que el Presidente había planteado, al iniciar el período de sesiones ordinarias, el objetivo de enviar alrededor de diez proyectos por mes.
Sin embargo, según el análisis del politólogo, el ritmo real de presentación y aprobación de iniciativas quedó muy por debajo de esa expectativa.
Además, señaló que incluso los proyectos que consiguen avanzar deben atravesar un Congreso caracterizado por una fuerte fragmentación política, especialmente en la Cámara de Diputados.
“La realidad política, económica y social va generando situaciones en las cuales tus aliados se tratan de autoproteger”, explicó.
Para Fara, una de las características del Gobierno es la tendencia a utilizar títulos o definiciones de fuerte impacto político para iniciativas cuya implementación después se encuentra con una realidad mucho más compleja.

La reconfiguración del poder también impacta en las provincias
La conversación también abordó la situación política de Misiones y la posibilidad de que los cambios en las relaciones de poder provinciales tengan un correlato a nivel nacional.
Consultado sobre la relación entre el gobernador Hugo Passalacqua y el conductor político del oficialismo misionero, Carlos Rovira, Fara señaló que los mayores conflictos suelen aparecer en aquellos lugares donde existe una suerte de “doble comando” o donde no está claro quién concentra el poder político.
“Cuando no hay un solo comando, seguramente vas a tener algunos dolores de cabeza”, sostuvo.
El analista extendió esa lógica a otras provincias y explicó que las disputas internas, las reglas electorales y las posibilidades de reelección pueden generar procesos de reconfiguración del poder.
A nivel nacional, en cambio, no observó una disputa por el liderazgo presidencial dentro del Gobierno, aunque sí detectó discusiones estratégicas internas relacionadas con la manera de gobernar y, especialmente, con la construcción de alianzas electorales.
Gobernadores dialoguistas: cautela y mensajes de advertencia
Uno de los puntos centrales del análisis fue el comportamiento de los gobernadores dialoguistas, que tendrán un papel determinante en un Congreso fragmentado.
Fara consideró que existe un denominador común entre varios mandatarios provinciales: no tienen claro qué estrategia electoral pretende desarrollar el Gobierno nacional en 2027.
A esto se suma, según explicó, la incertidumbre alrededor del calendario electoral y de las PASO.
Si las primarias se mantienen habilitadas, el cronograma nacional comenzaría a tomar forma hacia mediados del año próximo. Para los gobernadores que buscan evitar que sus elecciones locales queden condicionadas por la disputa presidencial, esto genera incentivos para adelantar los comicios provinciales.
El politólogo mencionó en este contexto la decisión de Tucumán de adelantar su calendario y consideró que otros distritos podrían avanzar en una dirección similar.
La situación genera una paradoja para el Gobierno: en algunas provincias busca promover candidatos propios, mientras que en otras su eventual participación puede fragmentar el voto no peronista y terminar perjudicando a los sectores que pretende favorecer.
Por eso, Fara definió la actitud de los gobernadores dialoguistas como una estrategia de cautela y protección política.
“Si yo soy gobernador dialoguista, trato de ser cauteloso, cubrirme y cada tanto mandar un mensaje de fastidio”, explicó.
¿A quién responsabilizan los argentinos por la situación económica?
Frente a la pregunta sobre quién recibe mayor responsabilidad social por las dificultades económicas, Fara fue categórico: el Gobierno nacional.
Si bien reconoció que existen críticas hacia los gobernadores, sostuvo que la ciudadanía tiende a atribuirle al Ejecutivo nacional la principal responsabilidad por la marcha de la economía.
Esto se debe, explicó, a que históricamente el Gobierno nacional es quien dispone de las principales herramientas para enfrentar una crisis, estabilizar la economía, generar incentivos a la producción y promover la creación de empleo.
Por eso, frente a un eventual deterioro económico o a dificultades persistentes en los ingresos familiares, el costo político recaería fundamentalmente sobre la administración de Milei.
Cristina Kirchner y la disputa por el liderazgo opositor
Fara también analizó el escenario del peronismo y la situación de Cristina Fernández de Kirchner de cara a 2027.
Aclaró que, en términos formales, la expresidenta no podría presentarse como candidata debido a su situación judicial, pero consideró que el movimiento político alrededor de su eventual candidatura tiene un efecto concreto: condiciona la discusión sobre las demás alternativas del peronismo.
Según el politólogo, la centralidad de Cristina mantiene congelada buena parte del debate interno y dificulta que otras figuras puedan consolidarse como opciones competitivas.
Mencionó entre los dirigentes que podrían quedar condicionados a figuras como Axel Kicillof, además de otros referentes que buscan posicionarse dentro del espacio opositor.
Para Fara, Cristina conserva capacidad para habilitar o bloquear movimientos políticos dentro del peronismo, incluso cuando su propia candidatura no sea jurídicamente viable.

2027: Milei conserva una ventaja, pero no necesariamente por entusiasmo
Uno de los conceptos más relevantes de la entrevista fue la evaluación de Fara sobre las posibilidades electorales de Milei hacia 2027.
El politólogo planteó que el Presidente conserva actualmente dos ventajas importantes.
La primera es la ausencia de una oposición suficientemente competitiva, no solamente por su fragmentación interna, sino también porque, según su diagnóstico, todavía no logró construir un relato alternativo capaz de disputar la propuesta económica del Gobierno.
Fara señaló que la principal oposición no consigue instalar una respuesta convincente acerca de cómo estabilizar la economía, generar crecimiento y superar los problemas estructurales del país.
La segunda ventaja está relacionada con el estado de ánimo de la sociedad argentina.
Según el especialista, después de años de crisis y de sucesivos cambios electorales, existe un fuerte cansancio social frente a la posibilidad de volver a comenzar un proceso político completamente diferente.
Argentina, recordó, atravesó tres elecciones presidenciales en las que la ciudadanía optó por el cambio. En ese contexto, planteó que para una sociedad golpeada económicamente puede resultar difícil asumir nuevamente el costo de otro cambio profundo.
Por eso, su conclusión es que Milei podría ganar hoy más por descarte que por entusiasmo.
“Sería algo así como no querer volver al pasado y darle una oportunidad más”, resumió.
La economía será determinante para el futuro político de Milei
Fara advirtió, sin embargo, que esta ventaja no es permanente.
La evolución de la economía y, particularmente, la situación del bolsillo de los argentinos, será determinante para definir el escenario de 2027.
El endeudamiento de las familias, la mora, el acceso al crédito y las dificultades para sostener los gastos cotidianos pueden convertirse en factores de desgaste político si no se produce una mejora perceptible en los ingresos.
En otras palabras, la ausencia de una oposición consolidada puede darle aire al Gobierno, pero no reemplaza la necesidad de que la sociedad perciba una mejora concreta en sus condiciones de vida.
¿Habrá nuevos outsiders en 2027?
Frente a la posibilidad de que aparezcan nuevos candidatos por fuera de las estructuras políticas tradicionales, Fara se mostró escéptico.
Consideró que, por el momento, la sociedad no parece tener una fuerte intención de volver a apostar por un outsider.
El argumento es que parte del desgaste del Gobierno de Milei está relacionado precisamente con las dificultades derivadas de su falta de experiencia política tradicional y con determinados problemas de construcción de acuerdos.
Por eso, para el politólogo, elegir nuevamente a un candidato completamente externo al sistema implicaría asumir otro riesgo después de una experiencia que todavía está en desarrollo.
La popularidad de una persona, además, puede construirse rápidamente en la era de las redes sociales, pero eso no necesariamente se traduce en competitividad electoral.
El caso de los nuevos nombres que buscan instalarse
Durante la entrevista también surgió la posibilidad de nuevas figuras que intentan posicionarse en el escenario político nacional.
Fara sostuvo que algunos dirigentes realizaron primeros movimientos para medir su nivel de conocimiento y aceptación pública, aunque todavía no existen elementos suficientes para afirmar que puedan transformarse en candidaturas competitivas.
Sobre el dirigente mencionado durante la entrevista como Gebel, consideró que su primera incursión pública no tuvo una evaluación favorable desde el punto de vista comunicacional ni entre quienes impulsaban su eventual candidatura.
Aun así, señaló que podría realizar un nuevo intento hacia noviembre para evaluar su nivel de aceptación y, a partir de allí, decidir si continúa o abandona el proyecto.
El analista consideró que su nivel de conocimiento público aumentó, pero advirtió que la combinación entre religión y política puede haber limitado sus posibilidades de crecimiento electoral.

Un escenario abierto y con gobernadores cada vez más importantes
El diagnóstico de Carlos Fara deja planteado un escenario político en el que Milei continúa siendo el principal ordenador de la discusión nacional, pero enfrenta mayores dificultades para imponer unilateralmente su agenda.
Los gobernadores, en ese contexto, adquieren un peso creciente. Su capacidad para acompañar, bloquear o modificar proyectos en el Congreso puede convertirse en una herramienta de negociación cada vez más relevante, especialmente mientras permanezca abierta la incertidumbre sobre el calendario electoral de 2027.
Para Fara, la relación entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales ingresó en una etapa diferente: los gobernadores comenzaron a percibir que el Gobierno necesita de ellos tanto como ellos necesitan del Gobierno.
La cuestión central será determinar si Milei consigue reconstruir autoridad política y capacidad de negociación antes de que comience de lleno la carrera electoral.
Mientras tanto, el escenario muestra una combinación de fragmentación opositora, cautela de los gobernadores, tensiones internas y una sociedad que reclama resultados económicos concretos. En esa ecuación se jugará buena parte del futuro político del Gobierno nacional.
Proponen una ley provincial de reparación territorial: “No podemos seguir mirando para otro lado”https://t.co/miC5JPxc0E pic.twitter.com/rAyalLlNNv
— Radio Up (@radioupar) August 12, 2026



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