La presión tributaria formal sobre los trabajadores argentinos cambió de manera significativa entre 2019 y 2026, con un efecto distributivo inverso según el nivel de ingresos. Mientras los asalariados con salarios más elevados recibieron un alivio impositivo de hasta 7,78 puntos porcentuales, los trabajadores de menores ingresos registraron un leve incremento en la carga fiscal global.
Así lo expuso un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que analizó la evolución de los impuestos que recaen sobre cuatro perfiles representativos de familias trabajadoras, con ingresos expresados a valores constantes.
El estudio contempla no solo los impuestos directos vinculados al salario, como el Impuesto a las Ganancias y los aportes a la seguridad social, sino también las contribuciones patronales, la imposición patrimonial y los tributos indirectos que gravan el consumo en los niveles nacional, provincial y municipal.
La principal conclusión es que, durante los últimos siete años, se debilitó la progresividad del sistema tributario argentino. En ese proceso, algunos componentes que reducían proporcionalmente la carga sobre los ingresos más bajos perdieron efectividad, mientras que las modificaciones sobre Ganancias, los aportes y los impuestos patrimoniales generaron un alivio mucho mayor para los salarios más altos.
Dos realidades opuestas: más carga para los ingresos bajos y alivio para los altos
La diferencia se observa con claridad al comparar los extremos de los cuatro casos analizados por el IARAF.
El trabajador correspondiente al Caso 1, el de menor nivel de ingresos entre los perfiles considerados, pasó de destinar 48,8% de su ingreso total al pago de impuestos en 2019 a 49,2% en 2026. Esto implica un incremento de 0,39 puntos porcentuales en su presión tributaria global.
En el extremo opuesto, el trabajador del Caso 4, correspondiente al perfil de mayores ingresos, experimentó una fuerte reducción de su carga fiscal: pasó de tributar 57,7% de sus ingresos en 2019 a 49,9% en 2026.
El resultado fue un alivio fiscal neto de 7,78 puntos porcentuales.
La comparación muestra uno de los principales cambios en la estructura tributaria durante el período: la distancia entre la carga efectiva que soportaban los distintos niveles salariales se redujo, pero no porque los ingresos bajos hayan recibido un alivio equivalente, sino porque la presión sobre los salarios más altos cayó con mayor intensidad.
En ese sentido, el informe advierte una transformación en la progresividad del sistema, con impuestos que anteriormente tenían una mayor diferenciación según la capacidad contributiva y que, con el paso de los años y las reformas aplicadas, pasaron a funcionar de manera más plana o incluso regresiva.

Por qué aumentó la presión tributaria sobre los salarios más bajos
Uno de los factores centrales detrás del incremento de la carga fiscal en los trabajadores de menores ingresos fue la evolución de las contribuciones patronales.
La reforma tributaria implementada a fines de 2017 había establecido un mínimo no imponible para las contribuciones patronales, un mecanismo destinado a reducir proporcionalmente el costo laboral asociado a los salarios más bajos.
Sin embargo, la congelación y la falta de actualización de ese mínimo frente a la elevada inflación registrada durante los años posteriores redujeron progresivamente su impacto.
Según el relevamiento, la deducción quedó reducida a un valor prácticamente insignificante, de $7.003, lo que provocó que las contribuciones patronales volvieran a funcionar, en los hechos, como una alícuota prácticamente plana del 19,3% para los diferentes niveles salariales.
Este cambio afectó especialmente a los trabajadores de menores ingresos, ya que la pérdida del beneficio proporcional terminó elevando la incidencia del tributo sobre el costo laboral total.
En el Caso 1, la incidencia de las contribuciones patronales aumentó 2,06 puntos porcentuales entre 2019 y 2026, al pasar del 17,3% al 19,3%.
Ese incremento terminó neutralizando cualquier reducción menor que pudiera haberse registrado en otros componentes de la presión fiscal, como determinados impuestos al consumo o patrimoniales.
Impuesto a las Ganancias: una de las claves del fuerte alivio para los salarios altos
La situación fue muy diferente entre los trabajadores ubicados en los segmentos superiores de ingresos.
Para los perfiles correspondientes a los Casos 3 y 4, el principal factor detrás de la reducción de la carga tributaria fue la menor incidencia del Impuesto a las Ganancias, producto de las distintas reformas, modificaciones y readecuaciones de escalas registradas durante el período analizado.
En el Caso 4, la incidencia de Ganancias cayó 5,89 puntos porcentuales, desde el 16,3% en 2019 hasta el 10,4% en 2026.
La reducción también fue significativa en el Caso 3, donde el peso efectivo del impuesto bajó 5,34 puntos porcentuales, al pasar del 10,1% al 4,7%.
De esta manera, las modificaciones en el esquema de Ganancias representaron una parte central del alivio fiscal acumulado por los trabajadores con mayores salarios.
La consecuencia, según surge del análisis, fue un cambio en la distribución de la presión tributaria: los segmentos de ingresos más elevados dejaron de soportar una diferencia tan marcada respecto de los salarios medios y bajos, reduciendo uno de los principales componentes progresivos del sistema.
Aportes personales y topes imponibles: otro beneficio para los ingresos elevados
El segundo factor relevante fue la evolución de los aportes personales a la seguridad social.
El informe señala que los topes máximos sobre los cuales se calculan esos aportes no crecieron al mismo ritmo que los salarios brutos más elevados. Como consecuencia, una porción cada vez mayor de los ingresos quedó por encima del límite imponible.
Esto provocó una reducción de la alícuota efectiva que pagan los trabajadores de mayores ingresos.
En el Caso 4, la incidencia de los aportes personales se redujo 2,65 puntos porcentuales durante el período analizado.
En el Caso 3, la baja fue todavía mayor: 3,85 puntos porcentuales.
El efecto es particularmente relevante porque, mientras los trabajadores de menores ingresos continúan tributando sobre prácticamente la totalidad de sus remuneraciones, quienes perciben salarios por encima de los topes máximos ven disminuir el porcentaje efectivo de sus ingresos destinado a aportes.
Menor presión sobre el ahorro y el patrimonio
El tercer componente del alivio tributario para los ingresos más elevados estuvo vinculado con los cambios aplicados sobre la renta financiera y los impuestos patrimoniales.
La derogación del impuesto sobre determinados rendimientos financieros y las modificaciones introducidas en Bienes Personales, entre ellas los cambios relacionados con la exención de la casa-habitación, redujeron la presión sobre el ahorro y el patrimonio.
De acuerdo con el informe, estos cambios implicaron una reducción adicional de casi un punto porcentual en la carga tributaria de los segmentos superiores de ingresos.
Aunque su incidencia resulta menor en comparación con el Impuesto a las Ganancias y los aportes personales, el efecto acumulado de estas modificaciones profundizó el alivio fiscal para los trabajadores de mayor capacidad económica.

Un sistema tributario menos progresivo
El resultado general de la evolución entre 2019 y 2026 es una modificación significativa en el perfil distributivo de la presión tributaria formal.
Por un lado, la pérdida de efectividad del mínimo no imponible en las contribuciones patronales eliminó un mecanismo que reducía proporcionalmente la carga asociada a los salarios más bajos.
Por otro, las reformas del Impuesto a las Ganancias, la evolución de los topes para los aportes personales y los cambios en los impuestos patrimoniales redujeron de manera considerable la carga efectiva que soportaban los trabajadores de mayores ingresos.
La consecuencia es que la estructura tributaria se volvió menos progresiva: los salarios más altos recibieron un alivio de hasta 7,78 puntos porcentuales, mientras que el perfil de menor ingreso analizado incluso registró un aumento de 0,39 puntos en su presión fiscal total.
En términos concretos, la comparación entre 2019 y 2026 refleja una reconfiguración de la brecha impositiva. La carga sobre los trabajadores de menores ingresos permaneció prácticamente estable, aunque con un leve aumento, mientras que los sectores de mayores salarios lograron una reducción sustancial.
El informe del IARAF vuelve así a poner en discusión uno de los principales desafíos del sistema tributario argentino: cómo sostener la recaudación y, al mismo tiempo, preservar criterios de progresividad para evitar que los cambios impositivos terminen generando un alivio proporcionalmente mayor en los sectores con más capacidad contributiva.
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