Florencia Duthil, madre del pequeño Luciano, confirmó en Radio Up que la cirugía que el niño de cuatro años necesitaba con urgencia se realizará en una clínica privada, luego de que la colecta solidaria y el apoyo de una fundación permitieran cubrir los gastos. La mujer agradeció a la comunidad por su colaboración y destacó que la intervención ya no implicará un desembolso económico para la familia, algo que días atrás parecía inalcanzable.
Luciano fue diagnosticado con hipertrofia de adenoides, una patología que le provoca serias dificultades respiratorias, episodios de apnea del sueño, fuertes ronquidos y frecuentes despertares nocturnos por la sensación de ahogo, una situación que afectaba significativamente su descanso y su calidad de vida. La familia había iniciado una campaña para reunir tres millones de pesos, el costo estimado de la operación en el ámbito privado.
La repercusión que generó el caso y la controversia surgida en torno al lugar donde sería intervenido llevaron a que, finalmente, la cirugía se concrete en una clínica privada sin costo para la familia. Actualmente, el pequeño ya se encuentra realizando los estudios prequirúrgicos, paso previo a la intervención, cuyo presupuesto ascendió a 968.000 pesos.
La madre precisó que, gracias a la venta de alfajores y a las donaciones recibidas por parte de la comunidad, lograron reunir 1.000.200 pesos, un monto que, sumado al apoyo de la fundación San Blas, permitió cubrir los gastos de la cirugía. "Gracias a todos los que nos ayudaron comprando un alfajor o donando dinero, esto es posible gracias a ustedes y a una fundación llamada San Blas, que nos ayuda con los gastos de la cirugía", expresó Florencia.
La campaña solidaria, que comenzó con la venta de alfajorcitos de maicena, tortas y rifas, logró movilizar a la comunidad y a distintas organizaciones que se sumaron a la causa. La familia había recurrido a la solidaridad de los vecinos tras no obtener una respuesta en el sistema público de salud, donde no estaban realizando atenciones en el área que Luciano necesitaba.
La situación del niño, que se despertaba llorando y asustado por los ahogos nocturnos, había generado una gran preocupación en su entorno y conmovió a cientos de personas que se acercaron a colaborar. La madre había advertido que, sin la intervención quirúrgica, la salud de Luciano podría agravarse, con riesgo de fiebre, inflamación de amígdalas y pérdida de audición.
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Con la cirugía ahora garantizada, la familia espera que Luciano pueda recuperar su calidad de vida y dejar atrás los episodios que afectaban su descanso y su desarrollo cotidiano. La solidaridad de la comunidad y el apoyo de la fundación San Blas hicieron posible que el pequeño reciba la atención médica que necesitaba.
La historia de Luciano, que comenzó con la angustia de una familia sin recursos para afrontar una cirugía urgente, encontró un desenlace favorable gracias a la movilización comunitaria y al respaldo de una fundación, demostrando que la solidaridad puede cambiar el rumbo de una vida.



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