Las intensas lluvias que afectaron durante las últimas horas a localidades como San José, Azara, Apóstoles, San Javier e Itacaruaré, donde se registraron arroyos desbordados, barrios inundados y acumulados superiores a los 170 milímetros, podrían ser el primer gran indicio del regreso del fenómeno climático El Niño.
Así lo afirmó el agrometeorólogo José Olinuk, referente del INTA Cerro Azul durante casi cinco décadas, en diálogo con Radio Up, donde analizó el impacto meteorológico y productivo del actual escenario climático.
Según explicó, las precipitaciones fueron especialmente intensas sobre la costa del río Uruguay. "A medida que nos acercábamos hacia el Uruguay y posteriormente hacia Brasil, las lluvias fueron mucho más abundantes que en la zona cercana al Paraná."
Olinuk detalló que en algunos sectores ya se habían registrado 130 a 140 milímetros, mientras que otras zonas superaron los 170 y hasta 180 milímetros, situación que provocó el rápido crecimiento de arroyos y las inundaciones observadas en distintas localidades.
"Es el comienzo del fenómeno de El Niño"
Para el especialista, el patrón atmosférico actual coincide con el inicio de la influencia de El Niño sobre la región. "Esto sería el comienzo del fenómeno de El Niño. Vamos a tener mayor frecuencia de lluvias y precipitaciones más abundantes con tormentas."
Sin embargo, aclaró que ello no implica lluvias permanentes todos los días, sino una sucesión de períodos de buen tiempo alternados con nuevos eventos de precipitaciones. "Podemos tener algunos días lindos y después volver otra vez a las lluvias. Lo evidente es que El Niño ya comienza a influir en nuestra zona."
El fenómeno, explicó, responde al calentamiento del océano Pacífico, un proceso de escala planetaria que modifica la circulación atmosférica y favorece mayores aportes de humedad sobre el noreste argentino.

El mayor riesgo inmediato para el campo está en el suelo
Consultado sobre el impacto en la producción agropecuaria, Olinuk señaló que todavía es temprano para hablar de pérdidas en cultivos de primavera como maíz, tabaco o mandioca, ya que la mayoría aún no fueron implantados.
Sin embargo, sí advirtió sobre un problema inmediato: la erosión hídrica. "Muchos productores ya comenzaron a preparar la tierra para la siembra y estas lluvias tan abundantes provocan una erosión muy importante y muy dañina."
El especialista remarcó que el suelo constituye el principal patrimonio de cualquier productor rural. "El capital más importante de un productor es el suelo. Una vez que se destruye, recuperar la fertilidad es muy difícil, muy costoso y lleva mucho tiempo."
Por ello insistió en que protegerlo resulta mucho más económico que intentar recuperarlo posteriormente.
Las recomendaciones del INTA para enfrentar un período más lluvioso
Ante un escenario donde se esperan precipitaciones más frecuentes, Olinuk recomendó reforzar las prácticas de conservación de suelos.
Entre las principales medidas destacó:
- Mantener el suelo siempre protegido con cobertura vegetal.
- Evitar dejar superficies desnudas luego de las labores.
- Revisar y limpiar alcantarillas.
- Preparar correctamente los caminos internos de las chacras.
- Favorecer el escurrimiento controlado del agua para evitar erosión y deterioro de los caminos rurales.
Según explicó, una mala conducción del agua puede volver intransitables los accesos internos de los establecimientos y aumentar considerablemente las pérdidas productivas.
Más humedad, pero no necesariamente temperaturas extremas
Durante la entrevista también abordó otra inquietud frecuente: la combinación de jornadas frías con días que alcanzan o superan los 30 grados.
Olinuk explicó que El Niño suele asociarse con un contexto de mayor temperatura global, aunque en Misiones el aumento de la humedad limita la ocurrencia de valores extremos. "Cuando hay mucha humedad, gran parte de la energía se utiliza para evaporar agua y eso evita que las temperaturas lleguen a niveles tan elevados."
Como ejemplo recordó el verano de 2022, cuando la provincia atravesó una fuerte sequía y las temperaturas superaron los 40 grados, precisamente porque prácticamente no había humedad disponible para evaporarse.
En cambio, bajo un escenario dominado por lluvias frecuentes, el calor se distribuye de otra manera y las máximas extremas resultan menos probables.
Desde septiembre aumenta el riesgo de granizo
Otro de los puntos destacados fue la probabilidad de tormentas severas durante la primavera.
Basándose en estudios realizados sobre más de 50 años de registros meteorológicos, Olinuk aseguró que la frecuencia de granizo aumenta significativamente a partir de septiembre. "Septiembre, octubre, noviembre y diciembre son los meses donde históricamente aumenta mucho la ocurrencia de granizo."
Si El Niño continúa fortaleciéndose, indicó, las probabilidades de tormentas intensas con ráfagas y caída de granizo serán superiores a las habituales.
El viento norte fuerte también forma parte del comportamiento histórico
El especialista también explicó por qué durante los últimos días se registraron intensas ráfagas sin lluvias.
Según indicó, este fenómeno responde a grandes diferencias de presión atmosférica entre distintas regiones. "Cuanto mayor es la diferencia de presión entre dos zonas, más intenso es el viento."
Incluso señaló que, si bien popularmente se habla del "viento norte de agosto", los registros históricos muestran que en muchos años los episodios más intensos ocurren durante julio.

¿Qué tan confiables son los pronósticos?
Finalmente, Olinuk diferenció entre los pronósticos diarios y las tendencias climáticas de largo plazo.
Mientras que anticipar el comportamiento de un día específico continúa siendo complejo debido a la enorme cantidad de variables atmosféricas involucradas, las perspectivas estacionales vinculadas a El Niño presentan una probabilidad mucho mayor de cumplirse. "Es más fácil afirmar que vamos hacia un período más lluvioso por El Niño que predecir exactamente qué ocurrirá mañana."
Un escenario que obliga a prepararse
Las lluvias extraordinarias registradas en el sur de Misiones representan, según el histórico especialista del INTA Cerro Azul, una señal clara del cambio de patrón climático que comienza a instalarse en la región.
Aunque todavía no se proyectan daños generalizados sobre los cultivos de primavera, el mayor desafío inmediato pasa por proteger los suelos, conservar la infraestructura rural y prepararse para un período con lluvias recurrentes, tormentas intensas y una mayor probabilidad de granizo durante los próximos meses.
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