La inflación mayorista registró en junio un incremento de 1,1%, el nivel más bajo de los últimos cuatro meses, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato fortaleció las expectativas del Gobierno y de analistas privados respecto a una posible continuidad en la desaceleración de los precios al consumidor durante la segunda mitad del año.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) mostró una caída de 1,4 puntos porcentuales respecto a mayo y reflejó una menor presión inflacionaria en la etapa previa al consumo final. Tras conocerse los resultados, el presidente Javier Milei celebró las cifras y destacó la gestión económica encabezada por el ministro Luis Caputo.
Inflación mayorista: cuáles fueron los sectores con mayores variaciones
El informe oficial detalló que los productos nacionales aumentaron 1%, mientras que los importados registraron una suba de 2,3%.
Dentro de los distintos componentes del índice, los productos primarios mostraron una baja de 1,2%, mientras que los productos manufacturados avanzaron 1,6%. Por su parte, la energía eléctrica registró uno de los mayores incrementos del período, con una variación de 6,6%.
Un dato destacado fue la caída mensual de 0,3% en alimentos y bebidas manufacturados, una categoría con fuerte incidencia en el consumo cotidiano y que suele ser observada de cerca para anticipar la evolución de la inflación minorista.
Consultoras privadas anticipan una inflación moderada en julio
Los relevamientos privados difundidos durante julio también reflejan señales de estabilidad en los precios.
La consultora Analytica informó que durante la segunda semana del mes los alimentos y bebidas aumentaron apenas 0,3%, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,6%. Con esos datos, proyectó una inflación general cercana al 1,9% para julio.
Entre los productos que más aumentaron se encontraron las verduras, con una suba de 6,4%, y pescados y mariscos, con 4,1%. En contraste, las frutas registraron un incremento de 0,5%, las carnes y derivados apenas 0,1%, mientras que el rubro café, té, yerba y cacao mostró una baja de 0,2%.
Por su parte, la consultora LCG indicó que durante la segunda semana de julio tanto los alimentos y bebidas como la canasta alimentaria mantuvieron una variación prácticamente nula. No obstante, por efecto arrastre, el promedio de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,3%.
Las proyecciones para julio y el cierre de 2026
Otro de los relevamientos seguidos por el mercado es el de FMyA, que registró una inflación semanal de 0,1% en la segunda semana de julio, una desaceleración significativa frente al 0,6% observado la semana anterior.
Con esos datos, la consultora estimó que la inflación de julio podría ubicarse en torno al 1,8% y proyectó que el año cierre con una variación acumulada cercana al 29%.
Las estimaciones cobran relevancia porque la firma fue una de las que anticipó correctamente que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio perforaría el umbral del 2%, algo que finalmente se confirmó con el dato oficial de 1,9%.
El desafío de trasladar la baja mayorista a los precios al consumidor
Si bien el índice mayorista suele funcionar como un indicador adelantado de la inflación minorista, los especialistas advierten que no contempla la evolución de los servicios, uno de los componentes que más presionó sobre el IPC durante los últimos meses.
De acuerdo con los datos del Indec, en junio la inflación de bienes fue de 1,4%, mientras que la de servicios alcanzó 2,9%, evidenciando una diferencia significativa entre ambos segmentos.
Esta situación representa uno de los principales desafíos para la estrategia económica oficial, ya que la reducción sostenida de la inflación dependerá también de la evolución de tarifas, transporte y otros servicios regulados.
Subsidios, tarifas y perspectivas para el segundo semestre
La política tarifaria aparece como una de las variables clave para la inflación de los próximos meses. En el marco de la volatilidad internacional generada por el conflicto en Oriente Medio, el Gobierno aplicó bonificaciones en las tarifas de electricidad y gas destinadas a sectores vulnerables.
Sin embargo, estas medidas implicaron un incremento en los subsidios económicos, que pasaron de $523.417 millones en mayo a $714.381 millones, generando presión sobre las cuentas públicas y el resultado fiscal del Sector Público Nacional.
Así, las consultoras coinciden en que la inflación mensual podría mantenerse por debajo del 2% durante el segundo semestre, siempre que continúe la estabilidad cambiaria, se moderen los aumentos tarifarios y no se produzcan sobresaltos en los principales componentes del índice de precios.
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