Durante décadas, el colesterol LDL fue el principal parámetro para evaluar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, nuevas investigaciones indican que este valor no siempre refleja con precisión la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.
El foco ahora está puesto en la apolipoproteína B (ApoB), una proteína presente en las partículas que transportan colesterol y que permite conocer cuántas de ellas circulan por la sangre. Según especialistas, ese dato podría ser más útil que medir únicamente la cantidad de colesterol LDL.

Un estudio publicado en JACC Journals siguió durante ocho años a más de 13.000 personas tratadas con estatinas. Los resultados mostraron que quienes tenían niveles elevados de ApoB, pese a registrar colesterol LDL normal, presentaban 49% más riesgo de sufrir un infarto y 21% más riesgo de morir por cualquier causa.
La explicación es que el colesterol LDL mide la cantidad de colesterol transportado, mientras que la ApoB refleja el número de partículas capaces de acumularse en las arterias y formar placas, uno de los principales mecanismos que desencadenan enfermedades cardiovasculares.

Otros estudios publicados en JAMA Cardiology también concluyeron que la ApoB fue el marcador con mayor capacidad para predecir el riesgo de infarto, incluso por encima del colesterol LDL y del colesterol no HDL.
Frente a esta evidencia, las nuevas guías internacionales promueven una evaluación más completa del riesgo cardiovascular, incorporando marcadores como la ApoB junto con el colesterol LDL para diseñar estrategias de prevención más personalizadas.



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