El equipo económico liderado por Luis Caputo dará a conocer este lunes el esquema financiero con el que la Argentina proyecta afrontar los vencimientos de deuda en dólares hasta 2027, en un contexto marcado por la necesidad de garantizar acceso sostenido a financiamiento y contener la volatilidad del riesgo país. La estrategia contempla distintas fuentes de fondeo, entre ellas emisiones locales, apoyo de organismos multilaterales y herramientas de liquidez del sistema financiero, con el objetivo de cubrir compromisos inmediatos como los US$ 4.300 millones que vencen el 9 de julio con bonistas privados.
El anuncio será presentado por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien adelantó que el plan incluirá el cronograma completo de vencimientos del Tesoro y las fuentes previstas para su cancelación durante el período 2026-2027. El diseño oficial se apoya en la acumulación de reservas financieras durante 2026 para llegar con mayor margen operativo a los años siguientes, reduciendo la tensión sobre las cuentas públicas en la etapa final del mandato.
Según lo anticipado por el equipo económico, el programa se estructura bajo un enfoque de financiamiento considerado “conservador”, con menor dependencia de colocaciones externas tradicionales. La intención es disminuir la exposición a tasas internacionales elevadas y priorizar alternativas más flexibles, incluyendo instrumentos en el mercado local y acuerdos con organismos internacionales.
En paralelo, el Gobierno ya avanzó con la emisión de bonos en dólares con vencimiento en 2027 y 2028, con un tope conjunto de hasta US$ 2.000 millones, que permitió cubrir parte relevante de las necesidades proyectadas. A esto se suma el respaldo de entidades multilaterales: el Banco Mundial aprobó US$ 1.200 millones y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otros US$ 500 millones, fondos que serán utilizados como garantía para nuevas operaciones de crédito con bancos privados.
Otro componente central del esquema es la extensión de las operaciones de REPOS del Banco Central, que fueron ampliadas hasta 2028, reduciendo la presión de corto plazo sobre el calendario de vencimientos y fortaleciendo la posición de liquidez del Tesoro en un año electoral sensible.
El contexto financiero reciente muestra además una mejora en los indicadores de riesgo: el Gobierno interpreta la baja del riesgo país a la zona de los 415 puntos como una señal de mayor confianza de los mercados en la capacidad de cumplimiento de la deuda, lo que refuerza la estrategia de financiamiento planteada.
Con este conjunto de medidas, el Ejecutivo busca transmitir que el programa de pagos no solo está cubierto para 2026, sino también para 2027, con el objetivo de reducir incertidumbre, estabilizar expectativas y sostener la trayectoria de financiamiento en los próximos años.



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