El 29 de junio de 1986, el imponente Estadio Azteca fue escenario de una final que quedó grabada para siempre en la memoria colectiva. La Selección Argentina derrotó 3-2 a Alemania Federal y levantó la segunda Copa del Mundo de su historia, ocho años después del título conseguido en Argentina 1978.
El equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo golpeó primero con un cabezazo de José Luis "Tata" Brown, amplió la ventaja gracias a Jorge Valdano y parecía tener el partido controlado. Sin embargo, el conjunto alemán reaccionó en los minutos finales con los goles de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Völler, igualando un encuentro que parecía sentenciado. Cuando el tiempo suplementario asomaba en el horizonte, apareció el hombre destinado a cambiar la historia.

La asistencia eterna de Maradona y el gol inmortal de Burruchaga
A los 84 minutos, Diego Armando Maradona recibió la pelota en el círculo central, atrajo marcas y filtró un pase perfecto para Jorge Burruchaga. El delantero corrió varios metros con campo libre y definió con precisión ante la salida del arquero Harald Schumacher, estableciendo el definitivo 3-2 que desató el festejo argentino.
La imagen de Burruchaga escapando hacia el arco rival mientras Maradona levantaba los brazos antes de que ingresara la pelota quedó inmortalizada como una de las postales más emblemáticas de la historia del fútbol mundial.

La Copa que transformó a Maradona en un símbolo eterno
Aunque aquella Selección fue una construcción colectiva, el Mundial de México 1986 quedó identificado para siempre con la figura de Diego Armando Maradona. El capitán argentino firmó una actuación extraordinaria durante todo el torneo y protagonizó algunos de los momentos más recordados en la historia de los Mundiales.
En la fase de grupos convirtió un gol frente a Italia, vigente campeona del mundo, y condujo futbolísticamente a un equipo que había llegado al torneo rodeado de dudas y fuertes cuestionamientos hacia el entrenador. Pero fue en los cuartos de final donde construyó definitivamente su leyenda.

La "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo" ante Inglaterra
El 22 de junio de 1986, Argentina enfrentó a Inglaterra en uno de los partidos más trascendentes de la historia del fútbol. En un contexto todavía atravesado por la reciente Guerra de Malvinas, Maradona marcó primero el recordado gol con la "Mano de Dios", una jugada que sigue generando debates cuatro décadas después.

Minutos más tarde llegó una obra maestra irrepetible. Tras recibir la pelota en mitad de cancha, el capitán argentino dejó en el camino a varios futbolistas ingleses antes de definir frente a Peter Shilton, convirtiendo el histórico "Gol del Siglo", considerado por muchos como el mejor tanto anotado en una Copa del Mundo. Argentina ganó 2-1 y avanzó a las semifinales.

El equipo de Bilardo que superó todas las críticas
Antes del inicio del Mundial, el proceso encabezado por Carlos Salvador Bilardo era cuestionado por buena parte del ambiente futbolístico. Sin embargo, el entrenador mantuvo su idea, fortaleció al grupo y construyó un equipo sólido, disciplinado y competitivo alrededor de su máxima figura.
El recorrido hacia la consagración comenzó con un triunfo 3-1 frente a Corea del Sur, continuó con un empate 1-1 ante Italia y una victoria 2-0 sobre Bulgaria, resultados que le permitieron quedarse con el Grupo A.
En octavos de final superó 1-0 a Uruguay gracias al gol de Pedro Pablo Pasculli. Luego llegaron las victorias frente a Inglaterra y Bélgica, esta última con un doblete de Maradona, antes de disputar la histórica final ante Alemania Federal.

Mucho más que Maradona: un equipo inolvidable
Aunque la figura del capitán eclipsó cualquier análisis individual, aquella Selección tuvo un funcionamiento colectivo que resultó determinante.
Nery Pumpido fue garantía en el arco. La defensa integrada por José Luis Brown, Oscar Ruggeri, José Luis Cuciuffo y Julio Olarticoechea aportó solidez. En la mitad de la cancha sobresalieron el equilibrio de Sergio Batista, el despliegue de Ricardo Giusti y Héctor Enrique, mientras que Jorge Burruchaga y Jorge Valdano completaron un ataque de enorme eficacia.
Fue un equipo con personalidad, sacrificio y una identidad futbolística muy marcada, capaz de sostenerse incluso en los momentos más adversos.

Un título que forma parte de la identidad argentina
Cuatro décadas después, la conquista de México 1986 continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del país.
La imagen de Diego Maradona levantando la Copa del Mundo en el Estadio Azteca trascendió el deporte para convertirse en un símbolo cultural presente en murales, canciones, documentales, relatos familiares y generaciones enteras de hinchas.
A 40 años de aquella tarde inolvidable, el Mundial de 1986 sigue representando mucho más que un campeonato: es el recuerdo de una Selección que desafió las críticas, construyó una epopeya futbolística y alcanzó la gloria de la mano del mejor futbolista de su tiempo.




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