Las estatinas, uno de los tratamientos más utilizados para reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares, volvieron a ubicarse en el centro del debate médico tras la publicación de un nuevo estudio internacional que aporta evidencia sobre uno de los efectos adversos que más preocupa a los pacientes: los trastornos musculares.
Estatinas: un estudio confirma que los efectos musculares graves son poco frecuentes
La investigación, difundida en la revista científica The Lancet Digital Health y liderada por especialistas de la Universidad de Oxford, desarrolló y validó un modelo clínico capaz de estimar el riesgo de complicaciones musculares graves asociadas al uso de estatinas a uno, cinco y diez años.
El trabajo analizó registros médicos electrónicos de Inglaterra correspondientes a millones de personas candidatas a recibir este tratamiento. A partir de esa información, los investigadores elaboraron una herramienta basada en 22 variables clínicas que permite calcular la probabilidad de desarrollar eventos musculares severos vinculados con hospitalización o muerte.

Los resultados mostraron que el riesgo de sufrir estas complicaciones es bajo para la gran mayoría de los pacientes. Durante la validación del modelo, el 99,6% de las personas evaluadas presentó una probabilidad inferior al 10% de experimentar trastornos musculares graves en un período de diez años.
Las estatinas son el tratamiento de referencia para disminuir los niveles de colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, y reducir la posibilidad de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, el temor a posibles efectos secundarios suele influir en la decisión de muchas personas de no iniciar o abandonar la medicación.
Dentro de los efectos musculares asociados a estos fármacos existen distintos grados de severidad. Entre ellos se encuentran las mialgias o dolores musculares, las miopatías que pueden provocar debilidad y fatiga, y la rabdomiólisis, una complicación poco frecuente pero potencialmente grave que implica la destrucción rápida del tejido muscular.
Los investigadores señalaron que contar con herramientas de predicción individualizadas puede mejorar la toma de decisiones médicas y facilitar conversaciones más precisas entre profesionales y pacientes sobre los beneficios y riesgos del tratamiento.
El estudio también cobra relevancia en un contexto donde las guías internacionales recomiendan objetivos cada vez más estrictos para el control del colesterol LDL, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo elevados.

En Argentina, se estima que cerca de tres de cada diez adultos presentan niveles de colesterol superiores a los recomendados. A pesar de ello, una proporción reducida de los pacientes considerados de alto riesgo logra alcanzar las metas terapéuticas sugeridas por las guías clínicas.
Los especialistas coinciden en que el principal desafío sigue siendo mejorar la prevención cardiovascular mediante tratamientos personalizados, basados en evidencia científica y ajustados a las características de cada paciente. En ese escenario, los nuevos datos refuerzan el papel de las estatinas como una herramienta segura y eficaz para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en el mundo.



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