Los recientes episodios de ataques protagonizados por perros de gran porte volvieron a poner en debate la responsabilidad de los propietarios y las medidas necesarias para prevenir situaciones de riesgo.
Sobre este tema se refirió Pablo Castillo, presidente del Consejo de Veterinarios de Misiones, quien en diálogo con Radio Up, remarcó que cualquier mascota debe permanecer bajo control de sus dueños y que las consecuencias legales recaen sobre ellos cuando se producen daños a terceros.
“Cualquiera sea el animal, no importa raza, no importa tamaño, no importa carácter, no puede estar sin cuidado, sin protección o con collar o correa en la vía pública”, sostuvo.
Castillo explicó que, en el caso de perros con gran fuerza física o potencialmente peligrosos, los recaudos deben ser aún mayores. “Los cuidados deben extremarse”, afirmó.
La prevención, la principal herramienta

Consultado sobre los casos en los que los animales escapan de las viviendas y terminan atacando a personas o a otras mascotas, el veterinario fue contundente al señalar que la primera responsabilidad es evitar que eso ocurra.
“Lo primero que tenés que lograr es que el perro no se escape”, indicó.
En ese sentido, reconoció que existen razas y temperamentos que suelen utilizarse para la protección de propiedades, pero aclaró que ello no exime a los propietarios de adoptar las medidas de seguridad necesarias.
“Me parece que es una responsabilidad del propietario. En esto no hay mucha discusión”, expresó.
La responsabilidad legal recae sobre el dueño
Respecto de las consecuencias que genera un ataque, Castillo señaló que la legislación vigente establece claramente la responsabilidad del propietario.
“El propietario de ese animal se tiene que hacer cargo del daño que ocasionó su mascota. Desde un punto de vista legal no hay otra vía”, afirmó.
Además, explicó que actualmente los animales domésticos son considerados jurídicamente como bienes, por lo que la situación se analiza de manera similar a otros daños ocasionados por objetos bajo responsabilidad de una persona.
“Es como si yo tenga un accidente con mi auto. Yo me tengo que hacer responsable porque con esa cosa causé un daño. Y esto pasa exactamente lo mismo”, ejemplificó.
La importancia de la vacunación antirrábica

Uno de los aspectos centrales que destacó el titular del Consejo de Veterinarios fue la necesidad de verificar que el animal esté vacunado contra la rabia luego de un episodio de mordedura.
“Lo primero que hay que tener en cuenta es que esté vacunado para la rabia”, señaló.
En caso de que el perro no tenga la vacunación correspondiente, explicó que debe activarse un protocolo sanitario de observación.
“Ese animal tendría que entrar en un protocolo de observación durante 14 días, donde el propietario tiene que comprometerse a mantenerlo en un predio cerrado y bajo control veterinario”, detalló.
Si el dueño no puede garantizar esas condiciones, el seguimiento debe realizarse en organismos especializados, como el IMUSA o los centros de zoonosis.
Aunque recordó que hace años no se registran casos de rabia terrestre en perros en Misiones, advirtió que la enfermedad continúa presente en otras especies.
“Sí tenemos documentado y de hecho hay brotes de rabia que se transmite por murciélagos”, explicó.
Por ello, insistió en la necesidad de mantener vacunadas a las mascotas: “Tenemos que tener a nuestras mascotas vacunadas, tanto los perros como los gatos”, alertó.
Qué hacer ante una mordedura

Castillo remarcó que toda mordedura debe recibir atención médica, independientemente del tamaño del perro involucrado.
“Siempre hay que atender una mordedura por mínima que parezca”, afirmó.
Incluso recordó que las estadísticas muestran que los perros pequeños suelen protagonizar una gran cantidad de ataques.
“Estadísticamente los perros de menor talla son los que muchas veces tienen más agresiones por mordedura”, señaló.
Además de la evaluación médica, recomendó verificar la vacunación antitetánica y seguir el tratamiento que indiquen los profesionales de salud.
¿Cuándo puede aplicarse la eutanasia?

Respecto a los casos más graves, Castillo aclaró que la eutanasia es una medida excepcional y que debe realizarse bajo protocolos específicos. “No usamos un rifle”, aclaró.
“Lo que se hace es una eutanasia o un sacrificio humanitario y se utilizan drogas que le producen la inconsciencia al animal y después posteriormente se produce el paro cardíaco”, explicó.
Según indicó, esta decisión puede tomarse cuando el comportamiento del animal se vuelve imposible de controlar y representa un riesgo permanente.
“A veces tenemos que recurrir al sacrificio de estos animales porque se tornan inmanejables y son un riesgo para todos”, sostuvo.
Incluso señaló que en determinadas circunstancias es la propia Justicia la que ordena la práctica.
“En algunas situaciones inclusive la misma Justicia es la que determina que se tenga que llevar a cabo esa práctica si no se pueden dar las condiciones de cuidado y ese animal es un peligro para las personas”, indicó.
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Capacitación e identificación de mascotas
Finalmente, el presidente del Consejo de Veterinarios consideró que quienes optan por tener perros potencialmente peligrosos deberían recibir capacitación específica sobre su manejo.
“Un propietario de un perro que sea potencialmente peligroso tendría que hacer un curso de capacitación de cómo manejarlo, cuáles son los riesgos y cómo generar un carácter dócil”, planteó.
Para ejemplificar, comparó la situación con la obtención de licencias para conducir vehículos de distinto porte.
“Si vas a conducir un camión cisterna que transporta combustible, el curso de instrucción es mucho más completo justamente por el riesgo que implica esa tarea”, explicó.
Asimismo, destacó la importancia de avanzar en sistemas de identificación animal mediante microchips.
“La identificación más lógica y moderna sería poner microchips en cada una de las mascotas y de esa manera tener información fehaciente de quién es el propietario”, sostuvo.
Según afirmó, esta herramienta permitiría no solo localizar animales perdidos o robados, sino también determinar responsabilidades en casos de incidentes.
“Si ese perro fue responsable y es mío, el chip va a decir la verdad y yo no me voy a poder excusar”, concluyó.
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