La Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones atraviesa un momento de discusión interna marcado por la crisis presupuestaria universitaria, los cambios tecnológicos y las nuevas realidades estudiantiles. En ese contexto, Jorge Servián y María del Rosario Millán, candidatos a decano y vicedecana por la lista 1 «Compromiso», plantearon la necesidad de impulsar “debates sin miedo” para redefinir el perfil institucional de la unidad académica.
En declaraciones al programa “Arriba la radio”, por Radio Up, ambos dirigentes universitarios sostuvieron que la facultad necesita revisar estructuras académicas, mejorar la articulación con la sociedad y adaptarse a las transformaciones sociales y tecnológicas que atraviesan la educación superior.
“La universidad pública está atravesando un momento muy difícil, probablemente más complejo que otros que vivimos anteriormente, porque al desfinanciamiento se le suma un hostigamiento muy fuerte hacia el sistema universitario”, afirmó Millán.
La candidata a vicedecana advirtió que el ajuste nacional impacta directamente sobre salarios docentes y no docentes, becas, comedores universitarios y políticas de permanencia estudiantil. Según sostuvo, el deterioro económico también repercute en las posibilidades concretas de acceso a la educación superior. “Hay cada vez menos chicos que pueden llegar a las sedes para estudiar y detrás de eso hay enormes desigualdades económicas y sociales”, expresó.

“Nuestros estudiantes cambiaron”
Uno de los principales ejes planteados por la fórmula fue la necesidad de revisar el funcionamiento actual de Humanidades frente a un nuevo perfil estudiantil.
Servián y Millán coincidieron en que hoy predominan estudiantes trabajadores, con menos tiempo disponible y atravesados por condiciones laborales y familiares complejas que impactan directamente en las trayectorias académicas. “Tenemos estudiantes trabajadores, estudiantes con responsabilidades de cuidado, personas que hacen enormes esfuerzos para sostener una carrera. La forma de estudiar cambió y la facultad tiene que discutir eso”, remarcaron.
En ese sentido, sostuvieron que existen problemas estructurales vinculados a la permanencia y terminalidad que ya no pueden analizarse únicamente desde estadísticas o indicadores fríos. “Cuando se habla de carreras largas o de estudiantes que tardan en recibirse, detrás hay historias de vida de muchísimo sacrificio. No es vagancia”, sostuvo Servián.
El candidato recordó incluso experiencias de personas que lograron graduarse a edades avanzadas gracias a la universidad pública y cuestionó los discursos que reducen el debate universitario únicamente a criterios de productividad.

Debates internos, tecnología y nuevos perfiles profesionales
Otro de los puntos centrales abordados por la fórmula tiene que ver con el impacto de la inteligencia artificial y los cambios tecnológicos sobre las carreras universitarias.
Millán aseguró que la Facultad de Humanidades necesita revisar planes de estudio, metodologías pedagógicas y perfiles profesionales frente a transformaciones que comparó con hitos históricos como la imprenta o la escritura.
“Estamos frente a un cambio tecnológico y productivo cuyas consecuencias todavía no terminamos de dimensionar. Eso demanda debates pedagógicos urgentes”, afirmó.
La dirigente sostuvo que la facultad debe discutir cómo afectan las tecnologías a las formas de atención, lectura, estudio y producción de conocimiento, pero también cómo preparar a los futuros profesionales para nuevos escenarios laborales.
En esa línea, plantearon acompañar los procesos de revisión curricular y avanzar en carreras más flexibles, sin resignar calidad académica.
“No se trata de bajar la calidad, sino de pensar estructuras que hoy quedaron obsoletas”, aclararon.
Servián relató incluso experiencias concretas en procesos de adecuación curricular donde detectaron que algunos estudiantes necesitaban más de 50 horas semanales para cumplir entre cursado presencial y tareas académicas.
“Ahí entendimos que había que cambiar la perspectiva. Tenemos que discutir seriamente cómo estamos enseñando y aprendiendo”, señaló.
Inserción laboral y vínculo con la sociedad
La propuesta también incluye una revisión sobre la relación entre las ciencias sociales y el mercado laboral.
Millán consideró que Humanidades necesita fortalecer la inserción profesional y la vinculación tecnológica con sectores productivos y sociales.
“Las ciencias sociales tienen muchísimo para aportar al campo productivo, pero necesitamos romper ciertos prejuicios y actualizar debates”, indicó.
En particular, mencionó la necesidad de formar profesionales capaces de desempeñarse en entornos multiplataforma, especialmente en áreas vinculadas a la comunicación.
Además, cuestionó la precarización laboral existente en algunos sectores profesionales y pidió abrir discusiones más profundas sobre las demandas reales del mercado laboral contemporáneo.
Transparencia y participación
La fórmula también propuso recuperar mecanismos de presupuesto participativo y mejorar la comunicación institucional de la facultad.
Según explicaron, muchas veces los propios estudiantes desconocen cómo funciona el sistema universitario, cómo se toman decisiones o incluso cómo se administran los recursos públicos.
“La universidad se audita y los números están disponibles, pero la sociedad sigue desconfiando. Tenemos que comunicar mejor cómo funciona”, señalaron.
En ese sentido, defendieron una gestión más abierta, participativa y transparente, con mayor protagonismo de estudiantes, docentes y graduados.
Articulación con la secundaria y políticas de permanencia
Entre las propuestas concretas, los candidatos mencionaron la necesidad de fortalecer la articulación entre la escuela secundaria y la universidad para evitar que alumnos pierdan el año por adeudar materias del nivel medio.
Servián relató casos de estudiantes que aprobaron materias universitarias pero terminaron perdiendo el cursado por no poder regularizar asignaturas pendientes del secundario.
Por eso propusieron tutorías, programas de acompañamiento y políticas institucionales orientadas a sostener el ingreso y permanencia.
También plantearon fortalecer franjas horarias unificadas para facilitar el cursado de estudiantes trabajadores y avanzar en modalidades híbridas y virtuales.
“La universidad pública sigue siendo una oportunidad”
Finalmente, Servián y Millán reivindicaron el rol histórico de la universidad pública como herramienta de inclusión social y movilidad ascendente. “Cuando uno habla con los estudiantes entiende que para muchísimos de ellos esta es la única oportunidad de cambiar su realidad”, afirmó Millán.
Y concluyó: “Tenemos que dar los debates de frente, sin miedo, porque Humanidades necesita pensar seriamente qué facultad quiere ser en los próximos años”.



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