El presidente de la Asociación de Madereros y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), Enrique Bongers, advirtió que la forestoindustria misionera continúa en una situación crítica, pese a algunas medidas recientes del Gobierno provincial que, según evaluó, resultan “leves y paliativas” frente a la magnitud del problema.
En el marco del análisis económico tras anuncios vinculados a la carga impositiva en la provincia, el dirigente expresó su sorpresa por la falta de mención al sector forestal, clave en la matriz productiva de Misiones. “Esperábamos que se hable más de forestoindustria por la importancia que tiene, pero no se mencionó”, señaló.
No obstante, reconoció algunas acciones provinciales, como la posibilidad de financiar el pago de energía en cuotas sin interés, con costos absorbidos por el Estado. Aun así, insistió en que las medidas no alcanzan: “Pensábamos en decisiones más profundas, como una baja impositiva que impacte directamente en la competitividad”.
Reclamo por presión fiscal y saldos a favor
Uno de los principales puntos de preocupación del sector es la carga impositiva, particularmente en Ingresos Brutos. Bongers remarcó que muchas empresas mantienen saldos a favor que no pueden utilizar, lo que afecta seriamente su situación financiera.

“Hoy sería muy importante poder usar esos saldos o que no se sigan descontando automáticamente de las cuentas. Eso sería un alivio inmediato”, explicó. En esa línea, consideró que una medida más efectiva sería avanzar en exenciones o mecanismos de compensación más ágiles.
Si bien valoró la suspensión del pago a cuenta prevista desde julio, sostuvo que el impacto real deberá evaluarse en los próximos meses, especialmente en sectores que dependen de insumos provenientes de otras provincias.
Propuesta para reactivar la economía
Frente al complejo escenario, desde AMAYADAP impulsan una iniciativa para reactivar la construcción y dinamizar la economía regional. Se trata de un pedido a Nación para implementar créditos hipotecarios blandos destinados a la construcción de viviendas nuevas, con un objetivo de al menos 5.000 unidades por provincia.
“Cuando se construye, se genera un efecto multiplicador: no solo en la madera, sino también en el cemento, el transporte, la mano de obra. Es una forma directa de generar movimiento económico”, explicó Bongers.
La propuesta fue elevada a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, a través de la diputada nacional Florencia Klipauka Lewtak, y también comunicada a autoridades provinciales. El objetivo es articular esfuerzos entre Nación y provincias para impulsar un programa de alcance federal.

El dirigente remarcó que la iniciativa también apunta a atender el déficit habitacional y advirtió que actualmente las economías regionales no están siendo contempladas en las políticas nacionales. “Se priorizan sectores como el petróleo o la soja, pero no hay que olvidar a las producciones regionales”, sostuvo.
Mercado interno deprimido y exportaciones limitadas
Sobre la situación actual del sector, Bongers fue categórico: “El mercado interno sigue muy mal, con muy poca venta”. Si bien se registró un leve repunte a comienzos de año por reposición de stock, aclaró que no se trató de una mejora sostenida.
En cuanto a las exportaciones, indicó que representan una alternativa solo para empresas medianas y grandes, aunque con precios internacionales bajos. “Hoy la madera es un commodity con valores deprimidos. En muchos casos apenas alcanza para cubrir costos y sostener el empleo”, explicó.
Esto deja en una situación especialmente delicada a los aserraderos pequeños, que enfrentan dificultades para competir debido a costos logísticos, energéticos y fiscales. “Muchos no pueden acceder a mercados externos porque no les cierran los números”, agregó.
Empleo sostenido, pero sin rentabilidad
A pesar del contexto adverso, Bongers destacó que las empresas están haciendo esfuerzos para mantener las fuentes laborales, evitando despidos masivos. “Se reducen horas o se reorganiza el trabajo, pero se busca sostener al personal, porque lleva años formarlo”, explicó.
Sin embargo, advirtió que esta situación se da con márgenes nulos o incluso negativos, lo que pone en riesgo la sustentabilidad del sector a mediano plazo.
Un escenario sin cambios en el corto plazo
De cara a lo que resta del año, el panorama no es alentador. Bongers estimó que, sin medidas más profundas, la actividad se mantendrá en niveles bajos, tanto en el mercado interno como en el externo.
“Si no hay decisiones urgentes, este año va a seguir igual: poca demanda interna y precios bajos afuera”, afirmó. En ese contexto, insistió en la necesidad de mejorar condiciones estructurales como la carga impositiva, la logística y el costo de la energía.
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