La previa del 1° de mayo dejó un panorama particular en las carnicerías de Posadas: movimiento intenso, pero concentrado en las últimas horas y con un consumidor más cauteloso. La tradición del locro se mantiene firme, aunque adaptada a una economía donde predomina la compra diaria.
Carnicerías de Posadas: más movimiento, pero sin compras anticipadas
En comunicación con el programa La Última Rosca, Amalia Benítez, de Estación de Carnes, explicó: “Hoy sí hubo un gran movimiento. No puedo decir lo mismo de ayer, antes de ayer y toda la semana. Se ve que la gente cobró y decidió comprar sobre la hora”.
Según detalló, las ventas se diversificaron en función de cómo cada grupo decidió celebrar: “Se vende de todo un poco: asado, combos para locro, cortes para sandwichitos. La gente celebra de diferentes formas, pero lo importante es la juntada”.

El clásico locro sigue siendo protagonista, con combos pensados para facilitar la preparación: “Tiene mondongo, tripas, tendones, cuerito, osobuco o puchero y patitas de cerdo. Es un combo de 4 kilos, ideal para unas 10 o 12 personas”.
Sin embargo, el cambio más notorio se observa en la forma de comprar: “Antes la gente compraba para stockearse una o dos veces al mes. Hoy eso no existe. Se compra en el día a día, resolviendo menú a menú, con tickets más chicos pero mayor frecuencia”.

Este nuevo comportamiento también impacta en los métodos de pago: “Se usa poco efectivo. La gente paga con débito, crédito y billeteras virtuales. Tenemos que adaptarnos a todas las modalidades”.
En paralelo, la fecha también impulsa iniciativas solidarias donde la empresa Agronor organiza una locreada gratuita de 500 porciones, en la que participa Estación de la Carne junto al chef Martín Olano: “Es una forma de celebrar y acercarse a la comunidad. Nos pareció una propuesta muy generosa y decidimos sumarnos”, señaló Benítez.

La actividad se realizará sobre la ruta 12, en cercanías de Garupá, donde quienes se inscriban previamente podrán retirar su porción de locro. En un contexto económico desafiante, el locro vuelve a reunir a las familias, pero con nuevas lógicas de consumo: menos planificación, compras de último momento y una fuerte búsqueda de equilibrio entre tradición y bolsillo.





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