En un contexto donde la economía digital crece de manera sostenida, la figura del influencer, streamer o creador de contenido dejó de ser un hobby para convertirse en una verdadera actividad económica formal. En este escenario, la contadora pública Anabel Capasso (MP 2613), en diálogo con Radio Up, puso el foco en un aspecto central: la necesidad de regularizar ingresos, facturar y cumplir con las obligaciones fiscales.
Capasso advirtió que, aunque la tecnología se incorporó de manera natural a la vida cotidiana, no siempre ocurre lo mismo con el conocimiento de la normativa vigente. “Hoy la producción audiovisual es un gran paraguas que incluye influencers, tiktokers, streamers en Twitch, creadores en YouTube, podcasters y hasta quienes trabajan detrás de cámara en producciones”, explicó, dejando en claro la amplitud del sector.
Mayoría de edad y responsabilidad fiscal
Uno de los primeros puntos que aclaró la especialista tiene que ver con la responsabilidad legal. En el caso de menores, son los padres o tutores quienes deben encargarse de las inscripciones y obligaciones. Sin embargo, al alcanzar la mayoría de edad, la persona queda habilitada para desarrollar actividades económicas y, por lo tanto, debe inscribirse y facturar por cuenta propia.
Este paso, según remarcó, no es opcional: es la base para poder operar dentro del sistema formal.

Monotributo e inscripción: la puerta de entrada
Ante la consulta sobre si un influencer puede ser monotributista, Capasso fue contundente: sí, puede y debe serlo en la mayoría de los casos. Incluso, señaló que existen beneficios importantes al encuadrarse correctamente.
Entre ellos, destacó la posibilidad de inscribirse como MiPyME y exportar servicios —por ejemplo, contenido para el exterior— mediante factura tipo “E”. Esto permite cobrar en moneda extranjera y mantener esos ingresos en dólares sin la obligación de liquidarlos en pesos, algo que anteriormente estaba más restringido.
“Hoy esas limitaciones ya no están y es una oportunidad concreta para quienes trabajan desde Argentina hacia el mundo”, subrayó.
Ingresos digitales: todo debe declararse
Uno de los ejes más importantes de la entrevista giró en torno a los ingresos digitales. Capasso fue clara: todo dinero recibido debe ser declarado, independientemente de su origen o denominación.
Esto incluye:
- Pagos por publicidad o contenido
- Ingresos por plataformas como YouTube o Twitch
- Donaciones como “cafecitos” o aportes del público
- Ganancias en plataformas de contenido exclusivo
“Es lo mismo que cobrar una entrada o vender un servicio. Hay que facturarlo y justificarlo”, explicó.
El punto crítico, según detalló, es que estos ingresos llegan de forma digital —a cuentas bancarias o billeteras virtuales— lo que hace imposible ocultarlos en el sistema financiero.
Riesgos de no facturar: bloqueos y limitaciones
No cumplir con las obligaciones fiscales puede traer consecuencias concretas. La contadora advirtió que uno de los principales problemas es la imposibilidad de justificar el dinero.
Esto puede derivar en:
- Dificultades para acceder a créditos o tarjetas
- Imposibilidad de realizar compras en cuotas
- Problemas para adquirir bienes registrables, como autos o propiedades
- Bloqueo de cuentas o billeteras virtuales
“Llega un momento en que los sistemas detectan movimientos importantes y exigen explicaciones. La única forma de respaldarlos es con inscripción y facturación”, sostuvo.
OnlyFans, donaciones y plataformas: cómo encuadrarlas
Capasso también se refirió a plataformas específicas, como aquellas de contenido exclusivo o las que funcionan mediante donaciones. En todos los casos, la lógica es la misma: son ingresos gravados que deben declararse.
A diferencia de otras actividades donde puede existir un contrato formal, en estos casos el dinero suele recibirse directamente, por lo que la responsabilidad de facturación recae completamente en el creador.
¿Cuándo deja de ser un hobby y pasa a ser un trabajo?
Otro de los puntos clave tiene que ver con el momento en que la actividad deja de ser un ingreso extra. Para la especialista, el punto de inflexión es claro: cuando esos ingresos comienzan a cubrir los gastos corrientes de la persona.
A partir de allí, no solo se vuelve una actividad principal, sino que requiere planificación financiera, especialmente por una característica típica del sector: la variabilidad de ingresos.
“Puede haber meses con varios cobros y otros sin ingresos. Por eso es fundamental organizar el flujo de caja”, explicó.
En situaciones donde el creador acumuló ingresos sin declarar, Capasso fue tajante: no se puede facturar hacia atrás. En estos casos, se debe comenzar a regularizar la situación hacia adelante y buscar mecanismos alternativos para justificar el dinero ya percibido.
Esto puede implicar reconstruir el origen de los fondos mediante documentación o acuerdos, aunque reconoció que no siempre es sencillo.
Primeros pasos para nuevos creadores
Para quienes recién comienzan en el mundo digital, la recomendación es clara y concreta:
- Inscribirse en ARCA (ex AFIP)
- Darse de alta en Ingresos Brutos
- Registrar la actividad a nivel municipal
- Habilitar punto de venta para facturación
- Cumplir con pagos mensuales del monotributo
Capasso insistió en la importancia del asesoramiento profesional desde el inicio, especialmente en un rubro donde predominan jóvenes sin experiencia en trámites administrativos.

Economía digital: crecimiento y formalización
El crecimiento de los influencers y creadores de contenido en Argentina refleja una transformación profunda del mercado laboral. Sin embargo, este avance también exige una adaptación a las normas fiscales, algo que, según Capasso, todavía presenta desafíos.
“Siempre tuvieron que pagar impuestos. Lo que pasa es que ahora el volumen y la visibilidad hacen que sea imposible ignorarlo”, concluyó.
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