La lideresa indígena Keila Zaya, integrante de la comunidad Tekoa Arandu de Pozo Azul, llevó al plano internacional el reclamo de los pueblos originarios argentinos al exponer en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Naciones Unidas.
“Vengo en representación de los pueblos indígenas de Argentina, y especialmente del pueblo Mbya Guaraní”, expresó, al iniciar una intervención que puso en el centro del debate la falta de reconocimiento territorial y sus consecuencias estructurales.
En su exposición, remarcó una definición clave: “Nosotros somos preexistentes al Estado argentino. Nuestro territorio no es una mercancía, es el espacio donde se sostiene nuestro modo de vida, nuestra espiritualidad y nuestra identidad”.

Territorio, identidad y supervivencia en Misiones
Zaya explicó que en la cosmovisión Mbya Guaraní, el concepto de territorio se traduce como “Ñande Reko”, una idea que sintetiza el modo de vida comunitario. Sin embargo, advirtió que ese modelo está en riesgo en todo el país.
“El Estado argentino no ha garantizado la titulación de los territorios comunitarios indígenas”, denunció, al señalar que esta situación habilita el avance de actividades extractivas sobre tierras ancestrales.
Según sostuvo, la expansión de sectores como el agronegocio, la minería y la actividad forestal genera una presión constante sobre las comunidades, sin respetar sus derechos fundamentales.
Falta de consulta y vulneración de derechos
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la denuncia por la falta de cumplimiento del derecho a la consulta previa, libre e informada.
“No se respeta el derecho a la consulta. Se aprueban proyectos sin consultar a las comunidades ni tomar en cuenta su consentimiento”, afirmó, en referencia a compromisos asumidos por el Estado en convenios internacionales.
En ese marco, reclamó el cumplimiento efectivo del Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, instrumentos que establecen obligaciones claras en relación a los territorios y la participación comunitaria.

Impacto directo en la salud y la niñez
La lideresa misionera vinculó directamente la falta de seguridad territorial con el deterioro de la salud en las comunidades.
“Las consecuencias son concretas y graves”, advirtió, al describir situaciones críticas en territorios como Puente Quemado II, donde niñas y niños ya no pueden consumir agua de ríos o vertientes debido a la contaminación.
“Esto provoca enfermedades y afecta gravemente el desarrollo y la salud mental de la niñez indígena”, alertó, al exponer una problemática que trasciende lo ambiental y se convierte en una crisis sanitaria.
En ese sentido, reforzó un mensaje contundente que atravesó toda su intervención: “Sin territorio no hay vida. Sin agua limpia no hay salud. Sin salud no hay futuro para nuestros niños y niñas”.
Criminalización y conflicto social
Zaya también denunció que, además de la vulneración de derechos, las comunidades enfrentan procesos de criminalización y estigmatización.
“Nos siguen criminalizando, reprimiendo y estigmatizando”, señaló, al advertir sobre el aumento de la conflictividad social en torno a los reclamos territoriales.
Este escenario, indicó, impacta directamente en derechos fundamentales como la identidad cultural, el acceso a la salud y a un ambiente sano.

Reclamos concretos al Estado, empresas y organismos internacionales
Durante su exposición ante el foro de la Naciones Unidas, Zaya formuló una serie de pedidos concretos:
- Al Estado argentino, exigió la titulación inmediata y colectiva de los territorios indígenas en todo el país y la implementación efectiva de la consulta previa.
- A las empresas, reclamó el cese de actividades contaminantes y la reparación de los daños generados.
- Al foro internacional, solicitó el monitoreo de la situación en Argentina y el acompañamiento en la defensa de los derechos territoriales.
Un planteo que excede la tierra
La intervención de la lideresa Mbya dejó en claro que el conflicto no se limita a la propiedad de la tierra, sino que involucra la supervivencia misma de los pueblos originarios.
“Esto no es solo una cuestión de tierra. Se trata de la supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas”, concluyó.
El mensaje, expuesto en un ámbito internacional, refuerza un reclamo histórico que vuelve a instalarse con fuerza: la necesidad de garantizar derechos colectivos como condición básica para la vida, la salud y la continuidad de las comunidades indígenas en Argentina.



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