El estreno de “El último gigante” no pasó desapercibido. Desde su lanzamiento el 1 de abril, la producción logró ubicarse en el top 5 mundial de películas de habla no inglesa en Netflix, con 4,4 millones de visualizaciones en pocos días. Además, ingresó al ranking semanal en más de 15 países —entre ellos México, España, Italia y Polonia— y alcanzó el primer puesto en Argentina y Uruguay, consolidando un fenómeno audiovisual de escala internacional.
Más allá de los números, la película se convirtió en una poderosa herramienta de promoción turística, con escenas rodadas en Puerto Iguazú que destacan la majestuosidad de las Cataratas, una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. La calidad visual y la narrativa lograron posicionar a Misiones como escenario de alto nivel para producciones internacionales.
Fernando Vergara: un debut que sorprende incluso al protagonista
En ese contexto aparece Fernando Vergara, actor misionero de apenas 23 años, quien forma parte del elenco interpretando a Maurito, amigo del personaje de Boris. Su participación, aunque breve, representa una experiencia transformadora.
“Todavía no dimensiono todo esto”, confesó en diálogo con Radio Up. “Pensar que hay millones de personas viendo tu cara en la pantalla es fuerte”.
Vergara reconoce que el impacto lo atraviesa de manera progresiva. La magnitud del proyecto y su alcance global lo colocan, casi sin buscarlo, en un lugar de visibilidad inesperado.

Del casting local a compartir set con grandes figuras
El camino hacia la película comenzó de manera casual. A través de una convocatoria difundida por una productora local, el joven se presentó a un casting sin imaginar el desenlace.
“Ni yo sé cómo terminé ahí”, relató entre risas. Tras varias etapas de selección, fue elegido para integrar el elenco en una producción que reunió a figuras como Inés Estévez, Luis Luque y Silvia Kutika, bajo la dirección de Marcos Carnevale.
El proceso, según explicó, se desarrolló durante uno o dos meses previos al rodaje, una dinámica habitual en la industria cinematográfica.


El aprendizaje en un rodaje de escala internacional
Uno de los aspectos que más destacó Vergara fue la diferencia entre producciones locales y una estructura como la de Netflix. La logística, el respeto por los tiempos y la posibilidad de repetir escenas hasta alcanzar la perfección marcan un contraste significativo.
“Es todo a gran escala, con prueba y error constante. Si algo no gusta, se repite las veces que sea necesario”, explicó.
El actor también relató una anécdota que refleja el nivel de exigencia: un error de media hora en su primer día de rodaje fue suficiente para sentir el peso de la disciplina del set. “El plan de rodaje se cumple al pie de la letra”, remarcó.
Oscar Martínez: presencia, intensidad y aprendizaje
Uno de los momentos más impactantes para el joven fue compartir espacio con Oscar Martínez, a quien describió como un actor de presencia imponente.
“Te hace creer todo lo que dice. Está completamente metido en el personaje. No sabés si es parte del papel o su forma de concentrarse, pero te transmite una intensidad impresionante”, señaló.
Aunque no hubo una relación cercana fuera de escena, el aprendizaje llegó desde la observación. Para Vergara, ver actuar a figuras consagradas fue una experiencia formativa clave.

Cataratas desde adentro: una experiencia única
El rodaje en las Cataratas del Iguazú ofreció al actor una perspectiva privilegiada de uno de los destinos más emblemáticos del país. Incluso vivió por primera vez la experiencia de la travesía náutica, repetida en múltiples tomas.
“Ese día lo hice como diez veces. Nunca lo había vivido y encima me estaban pagando”, contó.
Las jornadas incluyeron condiciones climáticas variables, largas horas de trabajo y escenarios de difícil acceso, lo que reforzó el carácter exigente de la producción.
Confidencialidad y el detrás de escena de Netflix
Como en toda gran producción internacional, el rodaje estuvo atravesado por estrictos acuerdos de confidencialidad. Los actores no podían compartir imágenes ni información del proceso, especialmente en relación al elenco principal.
“Había multas muy altas. Sabías que no podías publicar nada”, explicó Vergara, quien destacó el hermetismo que permitió que el proyecto se mantuviera en secreto hasta su estreno.
De las batallas de freestyle al cine
Lejos de una formación actoral tradicional, Fernando Vergara llegó al cine desde el mundo del freestyle y la danza urbana. A los 15 años competía a nivel provincial, y fue una oportunidad casual la que lo llevó a un casting que cambiaría su rumbo.
Sin experiencia previa, fue seleccionado como protagonista en su primera película, iniciando un recorrido que hoy suma varias producciones.
“Me mandé sin saber nada. Ni siquiera sabía que iba a cobrar”, recordó.

Una carrera en construcción y el orgullo misionero
La participación en “El último gigante” marca un punto de inflexión en la carrera de Vergara, pero también representa un logro colectivo para la industria audiovisual de Misiones.
La combinación entre talento local, paisajes únicos y producciones internacionales consolida a la provincia como un polo emergente del cine argentino.
Mientras tanto, el joven actor sigue asimilando una experiencia que, como él mismo reconoce, llegó sin aviso pero con un impacto que recién comienza a dimensionar.
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