La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que 2025 fue el año más caluroso jamás registrado, con una temperatura media global 1,43 °C por encima de la era preindustrial.
El informe, que analiza el período 2015-2025, vincula este aumento directamente a la actividad humana, como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y prácticas agroindustriales.

Fenómenos extremos en aumento
El calentamiento acelerado provocó un incremento de fenómenos climáticos extremos, como olas de calor, lluvias intensas y ciclones tropicales, generando impactos a nivel global.
Además, los océanos han absorbido energía equivalente a 18 veces el consumo energético anual humano, lo que acelera el calentamiento del agua y el deshielo. En este contexto, el hielo marino del Ártico alcanzó niveles mínimos históricos.

El océano, clave en el calentamiento
Uno de los datos más alarmantes es que el calor oceánico a 2.000 metros de profundidad alcanzó su punto más alto desde 1960, con un aumento del 91%.
Esto demuestra que la Tierra se acerca a los límites de su capacidad térmica, en medio de un creciente desequilibrio energético global.

Gases de efecto invernadero en niveles críticos
Las mediciones globales confirmaron un aumento sostenido de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, lo que intensifica el efecto invernadero y acelera el calentamiento global.
Impacto social y ambiental
Las consecuencias ya son visibles: el cambio climático pone en riesgo la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la biodiversidad.
Las zonas costeras y agrícolas son las más afectadas, mientras que numerosas especies enfrentan riesgos de extinción por la alteración de sus hábitats.

Un escenario preocupante a futuro
La OMM advirtió que estos cambios tendrán impactos durante cientos o miles de años si no se aplican medidas urgentes de mitigación.
El panorama plantea un escenario crítico para el futuro del planeta, con consecuencias que podrían ser irreversibles.



//



