En el inicio de la habilitación de Discapacidad de los jueves, que presenta Joaquín Macaya emitida en Radio Up 95.5 se acercó Ruben Tamis especialista en seguridad vial, donde explicó que las personas con discapacidad pueden acceder a una licencia de conducir en igualdad de condiciones que cualquier otro ciudadano, siempre que cumplan con las adaptaciones necesarias establecidas por la normativa vigente., quien remarcó que el principal problema no es la legislación sino el desconocimiento de las leyes y de los derechos por parte de profesionales y conductores.
“El gran enemigo es el desconocimiento. Muchas veces quienes intervienen en el otorgamiento de las licencias no saben que existen normas específicas que permiten conducir a personas con discapacidad”, señaló. Según explicó Tamis, en Argentina existe una normativa nacional que establece adaptaciones en los vehículos según el tipo de discapacidad —motriz, visual o auditiva—, pero además en Posadas rige una ordenanza municipal que incluso amplía esas posibilidades.

Adaptaciones y categoría especial de licencia
El profesional, detalló que las personas con discapacidad deben superar las mismas pruebas de conducción que cualquier otro aspirante, aunque utilizando los recursos o adaptaciones necesarias.
“No hay un examen especial, deben demostrar idoneidad conductiva como cualquier conductor, pero con las adaptaciones correspondientes en el vehículo o con prótesis que cumplan esa función”, explicó. En estos casos se otorga la categoría F, destinada a vehículos adaptados o a conductores con algún tipo de discapacidad.
Como ejemplo, mencionó el caso de quienes tienen visión monocular. “Una persona con ceguera unilateral puede conducir, pero debe colocar un espejo parabólico del lado donde tiene la falencia. Ese espejo amplía el campo visual y evita que tenga que girar la cabeza constantemente”, indicó Tamis.

Autoescuelas y formación para personas con discapacidad
Tamis también advirtió que no todas las autoescuelas están preparadas para enseñar a conducir de manera adecuada. “Hay muchas ofertas que no cumplen con lo que establece la ley. Una escuela de conductores debe tener doble comando completo: dos volantes, dos frenos, dos embragues y dos aceleradores”, explicó, citando el artículo 12 de la Ley Nacional de Tránsito.
Además, remarcó que los instructores deben contar con capacitación específica y que los vehículos deben tener habilitaciones y seguros especiales. El especialista contó que durante su trayectoria formó a personas con distintas discapacidades, especialmente auditivas. “Enseñé a conducir a personas hipoacúsicas o anacúsicas y obtuvieron su licencia sin problemas”, afirmó Tamis.

Espacios de estacionamiento y confusión en la señalética
Otro de los temas abordados fue el uso de los espacios reservados para personas con discapacidad en la vía pública. Rubén aclaró que existe una diferencia clave entre lugares de estacionamiento y zonas de ascenso y descenso.
“Cuando el cartel indica ascenso y descenso, el conductor no puede abandonar el vehículo. Si lo hace, ya se considera estacionamiento y puede recibir una multa”, explicó. También reconoció que la señalización muchas veces genera confusión. “La señalética no siempre es clara y eso también forma parte del problema de desinformación que existe”, sostuvo.

Educación vial, controles y sanciones
Durante la entrevista, Tamis remarcó que la mejora del tránsito depende de tres factores principales: educación, controles y sanciones. “El tránsito es como una mesa de tres patas: educación, control y sanciones efectivas. Si una falla, el sistema no funciona”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó el modelo actual de control vial y propuso modificarlo. “Los controles estáticos con conos ya no funcionan. El control debe ser en movimiento, con patrullaje constante”, explicó. También sugirió ampliar el número de inspectores y reforzar el monitoreo mediante cámaras de seguridad.

Falta de difusión sobre normas de tránsito
Para el especialista, uno de los problemas estructurales es la escasa difusión de la educación vial en los medios de comunicación. “Hoy hay muchos programas de entretenimiento, pero prácticamente ninguno dedicado a la seguridad vial. Por eso la gente desconoce las normas y termina manejando mal”, sostuvo.
En ese sentido, concluyó que la educación vial permanente es clave para reducir siniestros y mejorar la convivencia en las calles. “Si las personas no conocen las normas, es imposible que puedan cumplirlas”, concluyó Rubén.



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