El consumo en los comercios minoristas pymes de Argentina continúa atravesando un período de debilidad que se extiende desde hace casi un año. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas registraron en febrero una caída interanual del 5,6% a precios constantes, consolidando una tendencia negativa que ya suma diez meses consecutivos en descenso.
Aunque el movimiento comercial generado por el inicio del ciclo lectivo aportó algo de dinamismo al mercado, el repunte no logró modificar el escenario general. El comportamiento del consumo continúa condicionado por la cautela de los hogares y la pérdida de poder adquisitivo, factores que impactan directamente en la actividad de los comercios.
Un leve repunte mensual impulsado por la vuelta a clases
En la comparación mensual, las ventas registraron un incremento del 2,6% respecto a enero, impulsado principalmente por la compra de útiles escolares, indumentaria y productos vinculados al regreso a las aulas. Sin embargo, este repunte fue interpretado por el sector como un efecto estacional, vinculado a una demanda puntual que no alcanza para revertir la tendencia general.
Con los datos de febrero, las ventas minoristas pymes acumulan una retracción del 5,2% en lo que va del año, lo que confirma que el consumo todavía no logra consolidar una recuperación sostenida.

Comerciantes perciben un escenario económico frágil
El relevamiento realizado por CAME también expone la percepción de los comerciantes frente a la evolución de la actividad. El 52,6% de los empresarios consultados consideró que la situación se mantuvo estable respecto a febrero del año pasado, aunque ese porcentaje se redujo en comparación con el mes anterior.
Al mismo tiempo, el 38,8% de los comerciantes afirmó que sus ventas empeoraron, lo que refleja un deterioro en la dinámica comercial. Este escenario evidencia que el comercio minorista continúa operando en un contexto de demanda limitada y alta sensibilidad del consumidor frente a los precios.
Caídas generalizadas en casi todos los rubros
El análisis sectorial muestra que la contracción del consumo se extendió a seis de los siete rubros relevados, lo que confirma la amplitud del proceso de desaceleración.
Los descensos más pronunciados se registraron en Bazar y decoración, con una caída del 14,4% interanual, seguido por Perfumería, que retrocedió 10,7%, y Alimentos y bebidas, con una baja del 8,7%.
La única excepción fue el rubro Farmacia, que logró un leve crecimiento del 0,3% interanual, impulsado principalmente por la demanda de productos vinculados a la salud, considerados dentro de los gastos esenciales.
Consumidores más selectivos y enfocados en promociones
El informe también advierte un cambio en el comportamiento de los consumidores. En un contexto de ingresos ajustados, los hogares priorizan compras esenciales y gastos vinculados a la educación, mientras postergan otros consumos considerados no prioritarios.
Como consecuencia, la demanda se mantiene altamente selectiva, con clientes que buscan promociones, descuentos y facilidades de financiamiento para concretar compras. Esta dinámica se convirtió en una herramienta clave para sostener el nivel de ventas en muchos comercios.
Inversión frenada y expectativas moderadas
La incertidumbre económica también se refleja en las decisiones de inversión. Según el relevamiento, el 57,6% de los comerciantes considera que el contexto actual no es adecuado para realizar inversiones, mientras que solo el 15,5% cree que el escenario es oportuno para desembolsos de capital. Otro 26,9% se mantiene indeciso.
En cuanto a las perspectivas a futuro, el sector muestra expectativas divididas. El 46,6% de los encuestados cree que dentro de un año la situación será similar a la actual, mientras que el 42,9% espera una mejora económica. En contraste, el 10,5% proyecta un escenario más negativo.

La recuperación dependerá del poder adquisitivo
Desde el sector pyme advierten que la reactivación del consumo interno dependerá principalmente de la recomposición del poder adquisitivo de los salarios y de una mayor estabilidad en los costos que enfrentan los comercios.
Mientras tanto, los datos de febrero reflejan que, pese a algunos repuntes puntuales vinculados a factores estacionales, el comercio minorista continúa atravesando un período de contracción del consumo y fuerte cautela en el gasto de los hogares.
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