El sector de la construcción en Misiones inició 2026 con un panorama complejo, marcado por la escasez de nuevos proyectos privados, el encarecimiento sostenido de los costos y un mercado inmobiliario con valores estancados en dólares. Así lo señaló Óscar Marelli, presidente de la delegación provincial de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), en diálogo con Radio Up, donde analizó el escenario actual de la actividad y las perspectivas para los próximos meses.
Según el dirigente empresario, el sector se encuentra atravesando un período de baja dinámica inversora, en el que la mayor parte de las obras en ejecución corresponden a proyectos que comenzaron años atrás y que hoy avanzan con mayor lentitud debido a las limitaciones financieras de los desarrolladores y compradores.
Un comienzo de año con escasos proyectos nuevos
Marelli explicó que, si bien todavía existen obras en marcha, la aparición de nuevos emprendimientos inmobiliarios es prácticamente nula.
“El movimiento es bastante poco. Todo lo que está en ejecución continúa, aunque a un ritmo más lento, pero no tenemos mucha información sobre nuevos proyectos o nuevos emprendimientos”, afirmó.
El referente de CAMARCO sostuvo que la principal dificultad radica en el desfasaje entre los costos de construcción y los valores de venta de las propiedades, lo que desalienta a los inversores.
En ese sentido, explicó que los costos siguen creciendo en pesos, acompañando el ritmo inflacionario, mientras que el precio de los inmuebles permanece estancado en dólares, reduciendo al mínimo el margen de rentabilidad de los desarrollos inmobiliarios.
“Los costos de construir aumentan con la inflación, pero el precio de venta muchas veces está estancado. Entonces el margen se vuelve muy bajo o directamente nulo. En ese contexto es muy difícil que alguien decida iniciar un proyecto”, explicó.

Costos de construcción: inflación y fluctuación de materiales
Uno de los factores determinantes en la ecuación económica del sector es el incremento permanente del costo de la mano de obra, que representa aproximadamente la mitad del costo total de una obra edilicia.
Marelli indicó que este componente se ajusta regularmente a través de las paritarias con la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina – UOCRA), lo que hace que acompañe de manera directa el índice inflacionario.
“En una construcción, la mano de obra representa cerca del 50% del costo. Ese componente se ajusta permanentemente en función de la inflación, por lo que el costo total va acompañando esa dinámica”, detalló.
En cuanto a los materiales de construcción, el dirigente explicó que el comportamiento de los precios es más irregular y depende de factores logísticos, internacionales y del mercado de commodities.
“Hay meses en que determinados materiales suben más por cuestiones de logística o por problemas internacionales. Es errático, pero en promedio también termina acompañando la inflación”, sostuvo.
El dólar y su impacto en el mercado inmobiliario
Otro elemento clave que influye en el freno de la inversión privada es el comportamiento del dólar, moneda en la que tradicionalmente se fijan los valores de las propiedades en Argentina.
Marelli explicó que la estabilidad o estancamiento del dólar genera un efecto negativo en el sector, ya que reduce el incentivo de los ahorristas a volcar sus divisas al mercado inmobiliario.
“Las propiedades en Argentina históricamente se venden en dólares. Cuando el dólar está estancado, el valor del metro cuadrado también queda congelado, mientras que los costos siguen subiendo en pesos. Ese es el problema central”, explicó.
Esta situación también se refleja en edificios que aparentan estar paralizados, aunque en muchos casos las obras continúan pero a un ritmo mucho más lento.
“Muchas veces los edificios avanzan según el flujo de caja del desarrollador o según la venta de unidades. Si se vendió solo una parte del edificio, el ritmo de obra necesariamente baja”, indicó.

La venta “desde el pozo” como estrategia
Ante la dificultad para financiar proyectos inmobiliarios, los desarrolladores buscan nuevas estrategias para atraer compradores, entre ellas la venta de unidades desde el inicio de la obra, conocida como venta “desde el pozo”.
Marelli explicó que esta modalidad se utiliza cada vez más en ciudades como Buenos Aires, así como en mercados regionales como Brasil y Paraguay, y comienza a replicarse también en Misiones.
“Los desarrolladores estamos probando diferentes herramientas para ver cómo reactivar el mercado. En otros lugares la venta desde el pozo funciona mucho, pero acá también existe la dificultad de que el comprador quiere ver lo que está adquiriendo”, explicó.
La modalidad implica prevender departamentos antes o durante la construcción, permitiendo que las cuotas de los compradores financien parcialmente el desarrollo del proyecto.
Inversiones en el exterior: una competencia relativa
Consultado sobre si los inversores misioneros están llevando su capital a otros mercados inmobiliarios, Marelli consideró que la competencia regional existe, pero no es determinante.
Según explicó, aunque algunos inversores analizan oportunidades en países vecinos, la mayoría de las inversiones inmobiliarias en la provincia provienen de pequeños ahorristas locales, que suelen preferir proyectos cercanos.
“Hoy todo está globalizado y la gente mira oportunidades en distintos lugares. Pero en general la construcción en nuestra provincia está más orientada a pequeños inversores locales”, señaló.

Situación laboral: empleo inestable y más changas
El impacto de la caída de la actividad también se refleja en el empleo dentro del sector, que históricamente se caracteriza por su alta rotación.
Marelli explicó que, a diferencia de otras industrias, el trabajo en la construcción es naturalmente fluctuante: los obreros entran y salen de las obras según el avance de los proyectos.
Sin embargo, reconoció que actualmente hay trabajadores que quedaron desocupados o realizan tareas menores de refacción para subsistir.
“Muchos están haciendo changas o trabajos pequeños de mantenimiento o refacciones. Es una forma de mantenerse mientras la actividad principal está más baja”, indicó.
Al mismo tiempo, señaló que algunas empresas realizan esfuerzos para mantener parte de su personal, aun cuando el volumen de obra no lo justifique plenamente.
“Muchas veces sostenemos a trabajadores para mantener la estructura de la empresa y para no perder equipos de trabajo. Si no, directamente habría que pensar en cerrar”, explicó.
Reforma laboral: el Gobierno reglamentó la ley y definió cambios en indemnizaciones, jornada laboral y sindicatos https://t.co/vFLWckkSUc
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 6, 2026



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