En una entrevista exclusiva con Radio Up, Danila Espíndola relató el difícil camino que atravesó para terminar la carrera de Medicina en la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI) y explicó que, tras hacer pública su situación, logró reunir dos millones de pesos en apenas 48 horas para poder pagar la deuda y tramitar su título.
“Yo soy de Eldorado, fui a estudiar en 2017, empecé la carrera de Medicina en la UCAMI. Al principio no tenía decidido hacerla ahí por los altos costos, pero mis papás no querían que me vaya a otra provincia por la distancia”, recordó.

Durante su formación atravesó reiteradas crisis económicas familiares. En segundo año, su padre perdió el empleo y comenzaron a acumularse cuotas impagas. La situación se repitió en 2020, durante la pandemia, cuando volvió a quedarse sin trabajo.
“Mi papá pierde el trabajo y ahí empiezo a adeudar las cuotas. Después en 2020 otra vez empezamos con la crisis económica y se acumularon muchas cuotas”, explicó.
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Para sostenerse, Danila trabajó en una librería mientras cursaba y rendía materias. En 2025 completó el internado rotatorio en el Hospital SAMIC de Eldorado y aprobó el ECOE, el examen final que exige la universidad: “ya terminé la carrera, completé el examen final que se llama ECOE. Lo único que me queda es tramitar el título”, señaló.
Cinco millones para cerrar una etapa y tramitar su título
Sin embargo, para iniciar el trámite debe cancelar la totalidad de la deuda con la universidad. El monto total asciende a cinco millones de pesos y tras publicar su historia en redes sociales hace dos días, logró reunir dos millones gracias a aportes solidarios: “no me imaginaba esta repercusión. Empezó como una idea para vender apuntes y se fue viralizando. Mucha gente que ni siquiera estudia Medicina fue aportando su granito de arena”, contó.
Actualmente le restan tres millones de pesos para completar el total y poder dejar la cuenta en cero: “para iniciar el trámite del título tengo que tener todo saldado con la UCAMI. Eso es lo que me está faltando”, afirmó.
A sus 26 años, Daniela sostiene que cada obstáculo reafirmó su vocación: “Creo que uno se va enamorando de esta profesión. Hice mucho esfuerzo durante muchos años y todo eso fue construyendo también mi persona y como profesional”, concluyó.



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