La UNAU, ubicada en Misiones, comenzó el primer lunes de febrero de 2026 con el cursillo nivelatorio para los nuevos alumnos, registrando 650 ingresantes, una baja significativa respecto a los 800–900 ingresantes de años anteriores. El rector, Fernando Semczuk, atribuyó esta caída a la crisis económica nacional, la falta de albergues, comedores y becas completas, y la necesidad de redistribuir recursos de funcionamiento para apoyar a los estudiantes más vulnerables.
A pesar de la baja en los nuevos alumnos, la universidad mantiene 2.300 estudiantes activos, incluyendo los ingresantes, y registra un incremento en la diversidad geográfica, con estudiantes provenientes de Posadas, Iguazú, Eldorado y otras localidades, mientras que antes predominaban los de zonas cercanas a San Vicente.

El rector destacó que la UNAU atraviesa un momento complejo por su infraestructura limitada: solo posee el 30 % de su campus, alquilando el 70 % restante, y enfrenta restricciones presupuestarias severas, destinando entre 90 y 92 % de los fondos a salarios y solo 8–10 % a gastos de funcionamiento. Esto limita inversiones en infraestructura, tecnología, bibliotecas y comedores, esenciales para mejorar la calidad educativa y la permanencia estudiantil.
Semczuk aseguró que, tras dos años de ajustes y recortes profundos en el sistema universitario, la UNAU logró consolidar una hoja de ruta presupuestaria para 2026, lo que permitirá sostener la planta docente y no docente. Sin embargo, la falta de inversión histórica en infraestructura y bienestar estudiantil sigue siendo un desafío pendiente que amenaza la continuidad y el crecimiento de esta universidad joven.



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