El contador Juan Pablo Perojo, cofundador de PMP Contabilidad y Consultoría, analizó el nuevo escenario impositivo y explicó cuáles son los puntos críticos que deben mirar contribuyentes y pequeñas y medianas empresas frente a las actualizaciones del Monotributo, el Impuesto a las Ganancias y la reducción progresiva de Bienes Personales.
El especialista remarcó que la complejidad del sistema vuelve más costoso el cumplimiento, por lo que recomendó orden, prolijidad y anticipación. En ese marco, advirtió que el Monotributo sigue siendo una herramienta clave para quienes pueden permanecer dentro del régimen, siempre que se controle la facturación y las recategorizaciones.

Monotributo 2025: actualización del 14,3% y atención con los límites
Los topes y montos a pagar del Monotributo se actualizaron 14,3%, reflejando la inflación del período julio–diciembre. La actualización alcanza a la cuota que rige desde febrero (pago de enero).
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Categoría K (la más alta): pasó de $94.800.000 a $108.300.000.
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El límite se evalúa sobre la facturación de los últimos 12 meses, no como promedio mensual.
Perojo alertó sobre un punto sensible para quienes están al borde de la exclusión: al momento de recategorizar se miran los últimos 12 meses y, para verificar si hubo exclusión previa, se consideran las escalas vigentes al cierre del período. Esto puede generar confusiones y errores costosos si no se revisa con cuidado.
Ingresos Brutos y Monotributo: unificación en CABA
Otro cambio relevante es la unificación de Ingresos Brutos y Monotributo en la Ciudad de Buenos Aires bajo el Régimen Unificado de AGIP, que simplifica la administración para monotributistas. El ajuste tuvo una particularidad: enero fue el único mes con doble pago, situación que ya quedó atrás.

Ganancias: nuevos mínimos y deducciones que hacen la diferencia
El Impuesto a las Ganancias también tuvo una actualización cercana al 14,8%. Para el primer semestre de 2026, los umbrales orientativos quedan así:
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Soltero: desde $2.490.000.
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Casado con cónyuge a cargo y dos hijos: $3.300.000.
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Soltero con dos hijos: $2.897.000.
Un punto clave está en las deducciones, especialmente para inquilinos:
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Con contrato registrado, se puede deducir 40% del alquiler hasta un tope (actualizado hasta junio).
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Además, existe una deducción adicional del 10% sin tope.
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En la práctica, si el alquiler queda por debajo del límite, puede deducirse hasta el 50%, lo que impacta de forma directa en el impuesto a pagar.

Bienes Personales: baja de alícuotas y horizonte de eliminación
El panorama de Bienes Personales es el más alentador para los contribuyentes. El impuesto viene reduciéndose año a año y se encamina a una virtual eliminación si se mantiene el esquema actual.
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Mínimo no imponible 2025: patrimonio cercano a US$ 280.000, sin contar vivienda ni dólares en bancos.
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Alícuotas:
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2025: hasta 1% (menor para cumplidores).
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2026: baja a 0,75% (y 0,25% para cumplidores).
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2027: 0,25% para todos.
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De sostenerse este camino, el pago por el patrimonio de diciembre de 2027 prácticamente extinguiría el impuesto, aunque siempre queda abierta la posibilidad de cambios legislativos.
PyMES: eficiencia extrema en un contexto desafiante
Para las PyMES, el mensaje fue claro: la eficiencia no es opcional. Con apertura de importaciones, costos rígidos, volatilidad cambiaria y tasas de interés elevadas, la gestión financiera fina es determinante. Planificación impositiva, control de costos y decisiones anticipadas pueden marcar la diferencia entre sostenerse o quedar fuera del mercado.

Dólar tarjeta: cómo evitar o recuperar la percepción
Sobre el dólar tarjeta, la percepción del 30% puede:
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Deducirse de Ganancias o Bienes Personales si el contribuyente está inscripto.
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Solicitarse en devolución si no lo está, mediante el servicio de Devolución de Percepciones (trámite mensual).
La recomendación práctica para evitarla es pagar el resumen en dólares, comprando oficial o MEP según convenga.
Clave final: orden, anticipación y asesoramiento
El diagnóstico es compartido: la simplificación del sistema sigue siendo una deuda, y mientras tanto, el cumplimiento exige estrategia. Para 2025–2026, el foco está en cuidar el encuadre, aprovechar deducciones, anticipar movimientos y profesionalizar la gestión.



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