La producción de yerba mate atraviesa uno de sus momentos más críticos en años, con precios que no alcanzan a cubrir los costos y un impacto directo en toda la cadena productiva. Así lo advirtió el productor yerbatero de San Vicente Ángel “Cacho” Oseñuk, quien aseguró que hoy se paga entre 170 y 180 pesos el kilo de hoja verde, muy lejos de lo necesario para sostener la actividad (y con casi 70% de pérdida frente a lo que se pagaba hasta abril del 2024).
“Cuando asumió Milei la yerba se estaba pagando entre 390 y 400 pesos puesta en secadero. Hoy estamos en 180 o 170 pesos, y mientras tanto aumentaron los combustibles, la corresponsabilidad y los salarios. ¿Qué le queda al productor?”, cuestionó.
En ese contexto, explicó que muchos colonos optan directamente por no cosechar. “No justifica limpiar los yerbales ni cortar. Por eso la gente deja, abandona, vende tractores, vende implementos, vende chacras. Es lamentable lo que está pasando”, afirmó a Radio Up.

En busca de rentabilidad, la ganadería se posiciona como una salida transitoria
Oseñuk consideró que eliminar plantaciones no es una opción viable, pero sí advirtió un cambio en las estrategias productivas. “El que tenga alguna posibilidad, seguramente se va a dedicar a la ganadería. Mientras el productor duerme, la vaca está pastando. Es mucho menos gasto y, si no vende, termina comiendo la vaca. Con la yerba no pasa eso”, graficó.
El productor también vinculó la crisis con las recientes medidas de desregulación que profundizó la conducción de Rodrigo Correa (avalado por la mayoría de su Directorio) y la falta de controles en el sector. “Es un desastre. Liberaron la cosecha los 12 meses del año y no tienen noción del daño que eso provoca. La ley del INYM es clara y permite aplicar cupificación para evitar que caiga el precio, pero no la están usando”, reclamó.

Reclaman respuestas de la gestión provincial
Otro de los efectos directos de la situación, según relató, es el éxodo de jóvenes tareferos hacia Brasil. “El productor no puede pagar más de 30 pesos el kilo para cosechar. Entonces los chicos se van a trabajar a Brasil. Están migrando nuestros jóvenes por una política agraria que no tenemos en Misiones”, lamentó.
En ese marco, apuntó tanto al Gobierno nacional como a la falta de reacción a nivel provincial. “Acá hay una mentira entre las grandes industrias y un gobierno provincial ausente que no toma conciencia de la dimensión del problema. Esto es una bomba encendida”, advirtió.
Finalmente, reclamó una intervención política urgente. “El gobierno de la provincia, con los diputados y senadores nacionales por Misiones, tiene que decirle a Milei ‘pará un poquito’. Hoy tengo esperanzas, muy poquitas debo decir, en Oscar Herrera; con los otros (Diego Hartfield y Maura Gruber) ya sabemos lo que se escucha en los audios, de que si el yerbatero no puede que se dedique a otra cosa".
El mensaje al sector fue contundente: “No podemos estar regalando la hoja verde como lo estamos haciendo”, expresó, y cerró con una definición contundente: “Nos estamos fundiendo. Cuanto más trabajamos, más rápido nos fundimos”.
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