La Guardia Civil de España halló este jueves los dos cuerpos que permanecían desaparecidos entre los restos de los trenes siniestrados en Adamuz, provincia de Córdoba, lo que elevó a 45 la cifra oficial de fallecidos por el trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo 18 de enero.
Accidente ferroviario en España: hallan dos cuerpos y ascienden a 45 los fallecidos
El hallazgo se produjo durante un operativo de búsqueda intensivo en la zona del tren Alvia, el más afectado por la colisión. Los agentes trabajaban con perros especializados mientras los bomberos fragmentaban la estructura de hierros retorcidos que permanecía en el lugar. Los cuerpos fueron encontrados en el vagón 2, en un talud cercano a la vía.
En el lugar del siniestro se encuentra el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, quien este jueves se reunió con familiares de las víctimas que aún no habían sido identificadas.

En declaraciones recogidas por el diario ABC, Moreno describió el escenario del accidente como un “escenario de guerra”, aludiendo a las condiciones extremas en las que trabajaron los equipos de emergencia: de noche, en una zona de difícil acceso, con heridos graves y numerosas víctimas fatales.
Minutos después de confirmarse el hallazgo de los últimos cuerpos, el servicio de criminalística logró completar la identificación de todas las víctimas, alcanzando un total de 43 personas plenamente identificadas hasta el momento.

En paralelo, el Gobierno de España publicó un informe oficial sobre el accidente ferroviario de Adamuz, en el que se reconstruye la secuencia del siniestro, se detalla la respuesta de emergencia y se aportan datos técnicos sobre el estado de la red ferroviaria nacional. Según el documento, la circulación en ese tramo se desarrollaba con “total normalidad” antes del accidente y los sistemas de supervisión no detectaron fallas ni incidencias relevantes.
De acuerdo con los registros técnicos, varios trenes transitaron por la zona durante la tarde previa al siniestro y el último convoy que pasó antes del accidente no activó ninguna alerta relacionada con el estado de la vía, los rieles o los desvíos.
El accidente ocurrió de forma repentina cuando un tren de la empresa Iryo, que cubría el trayecto Málaga–Madrid, descarriló e invadió la vía contigua, provocando la colisión con un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario con destino a Huelva. Como consecuencia del impacto, ambos trenes descarrilaron.

Tras el choque, se activaron de inmediato los protocolos de emergencia ferroviaria, se interrumpió la circulación en el tramo afectado y se dio aviso a los servicios sanitarios, de seguridad y rescate. El informe oficial destaca que la respuesta fue inmediata y que se actuó desde los primeros momentos en la atención a las víctimas, la evacuación de heridos y la preservación del lugar para la investigación judicial.
En el operativo participaron 664 efectivos de distintos organismos, entre ellos personal sanitario, protección civil, fuerzas de seguridad, bomberos y especialistas ferroviarios, además de más de 50 vehículos de emergencia y apoyo logístico.
En un contexto más amplio, el informe subraya que la inversión en infraestructura ferroviaria en España se ha triplicado desde 2017, superando los 5.000 millones de euros en 2025, mientras que la inversión en mantenimiento aumentó un 54 % desde 2018.
Con el rescate de los dos últimos cuerpos, el número de víctimas fatales por la colisión de trenes en Adamuz asciende oficialmente a 45, convirtiéndose en uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en España en los últimos años.



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