La Justicia de Santa Fe dio un paso decisivo en la investigación por el atroz crimen de Jeremías Monzón. Tras la audiencia imputativa celebrada este lunes, el juez Sergio Carraro resolvió que la adolescente de 16 años, identificada con las iniciales M.A., continúe privada de su libertad en un centro especial de menores. La medida busca garantizar el avance de una causa que ha conmocionado a la capital provincial por la violencia del ataque y la edad de los involucrados.
El fiscal de la causa, Pablo Cecchini, brindó detalles escalofriantes tras la audiencia. La carátula del expediente ha sido definida como homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, sumado a los agravantes de alevosía y ensañamiento. Estas figuras legales responden a la brutalidad con la que fue ultimado el joven, quien recibió un total de 23 puñaladas en diferentes partes del cuerpo.
De acuerdo con las declaraciones del funcionario judicial, la certeza de los investigadores es que al menos dos de los participantes del crimen son menores de edad. Sin embargo, existe una diferencia sustancial en su situación legal: mientras que la joven de 16 años es imputable y enfrentará el proceso bajo una medida de encierro (equivalente a la prisión preventiva), el otro implicado no podrá ser juzgado debido a que su edad lo sitúa por debajo del límite de punibilidad vigente.
La investigación no se detiene en los dos adolescentes identificados. El fiscal Cecchini confirmó que se está trabajando intensamente para individualizar a un tercer sospechoso que habría participado en la emboscada dentro de la fábrica abandonada. Las autoridades analizan las cámaras de seguridad de la zona, las cuales captaron los momentos previos al hecho, mostrando a la menor caminando junto a Jeremías Monzón hacia el lugar donde finalmente encontraría la muerte.
Uno de los elementos más perturbadores de la causa es la posible existencia de un registro audiovisual del ataque. Las fuentes judiciales indicaron que el crimen fue registrado con el celular de uno de los acusados, lo que refuerza la hipótesis de la premeditación. Este video, en caso de ser recuperado y peritado, se convertiría en la prueba fundamental para sostener los agravantes de ensañamiento y alevosía ante el tribunal.
Respecto al móvil del crimen, los investigadores mantienen abiertas varias líneas de hipótesis. Una de las conjeturas más fuertes vincula el desenlace fatal con conflictos derivados de la venta de drogas en el sector. No obstante, no se descarta un trasfondo pasional relacionado con una compleja relación amorosa entre la víctima y la imputada. La joven, que no tiene antecedentes penales previos, permanecerá bajo custodia mientras se recolectan nuevos testimonios y pruebas de laboratorio.
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